Hoy, en esta noche sin estrellas sólo quiero pedirte una cosa, y es que me veas a los ojos mientras pronuncio estas palabras, porque diré más con la mirada de lo que mis voz puede llegar pronunciar.
Ya que en este momento mis palabras pierden fuerza entre la bruma de mis miedos presentes, mientras que mis ojos se mantienen firmes y coherentes, gritando claramente lo que mi alma anhela y piensa sobre ti.
No los pierdas de vista aun si mis labios se quedan sin palabra alguna, si mis palabras tropiezan con mi lengua o si la cordura abandona lo que quiero decir. Míralos fijamente, escudriña mi alma a través de ellos y entiende lo que ellos sin miedo ni torpeza pueden decirte y hacerte sentir.
Por favor, trata de verlos y escucha con el alma, presta mucha atención a su discurso poético lleno de verdad y honestidad, pues siento que las palabras que enunciarán mis labios me serán insuficientes para explicar todo este admirable caos de sentimientos que solo tú provocas en mí.
Es por ello que en esta noche sin estrellas tomo tus manos con temblor y te pido en suplica urgente que mires fijamente mis ojos y escuches con mucha atención, pues ellos tienen mucho por decir, y tanto por confesar.