Existen en este basto mundo muchas mujeres, las cuales son un deleite al buen ver; mujeres bellas, mujeres hermosas.
Pero existen otras, una especie única, unas pocas que sobre pasan esos límites humanos y esas características banales, pues ellas, son arte e historia; ya que sus pensamientos hacen que el mundo avance, sus acciones crean imposibles, sus vidas son una epopeya digna de relatar por generaciones. Su voz, produce música, su mirada poesía, su sonrisa una pintura y su cuerpo mortal una escultura celestial.
Es a ellas a las cuales nosotros llamamos musa, epifanía, serendipia, destino o amor; y su belleza no radica ni se limita en su exterior, sino en esa luz que mana desde su puro e inigualable interior. Es por ellas que nuestra existencia tiene una razón, es por ellas que soñamos y creamos todo un mundo de imposibilidades posibles; pues su ser, su mirada y su corazón, son eso, pura y grata perfección.