Ascalapha Odarata. Hoy soy una oruga. No es que antes no he sido mariposa. Al contrario, lo he sido muchas veces. Hermosa, colorida, libre y radiante. Pero a veces la vida te pasa por encima y te hace cambiar.
Cuando dejamos de escucharnos nos desconectamos de nosotros mismos, al parar de vivir en el presente y olvidar ser agradecidos, al dejar de sentir lo que queremos y llenarnos de ruidos, juicios y "curitas temporales externas.".. nos lleva poco a poco a cambiar y esa mariposa empieza a perder su magia.
Se transforma en una Ascalapha Odarata aka las mariposas negras grandes que no nos gustan y se ponen en una esquina de la casa. Que en realidad no son mariposas si no polillas o black moths como se conoce en inglés. O sea parece mariposa pero en realidad no lo es.
Cuando te llenas de lo negativo, pierdes tu norte, empiezas a seguir masas sin cuestionarte ni honrar lo que sientes ni lo que eres te conviertes en una Ascalapha.
Y no pasa nada, te puedes quedar así por días, meses, años o el resto de tu vida. Parado en una esquina del cuarto viendo como pasa la vida enfrente tuyo.
Pero tu tienes el poder de cambiarlo. Salir de ahí y convertirte en una oruga. El primer paso es darte cuenta y aceptar que eres una Ascalapha, después todo lo empezarás a ver con más claridad.
Es hora de entrar a tu capullo y sanar de adentro hacia afuera, trabajar en ti, estudiar, leer, ir a terapia, conocerte, aprender, entenderte, hablar, perdonar, pedir perdón, soltar y hacer todo lo que sea necesario para crecer.
Nadie ha dicho que ser oruga es fácil, es un proceso que lleva tiempo y trabajo. Pero si lo logras hacer va a llegar el día que estarás lista para salir al mundo. Ese mismo mundo que siempre ha estado ahí, ese va ser igual pero tu lo vas a ver diferente. Este es un mundo nuevo por que ahora lo ves con ojos de mariposa, la mejor mariposa que has sido hasta ahora.
La que vuela alto, es libre, sabe danzar con el viento y sabe mantenerse cuando la corriente es fuerte, la que deja sonrisas por donde pasa y sabe como sobrevir en las peores tormentas sin perder sus colores y energía. La que se sabe escucharse y honrarse y vuela su camino llena de amor.
Y si algún día te pierdes, y sientes que te has vuelto a convertir en Ascalapha no pasa nada. Ya sabes que hacer.
Es tiempo de volver a ser oruga.
@gabsga













