Digamos por ahora que comprender lo que es narración es dominar las reglas que rigen su orden sintagmático. En consecuencia, la inteligencia narrativa no se limita a suponer la familiaridad con la red conceptual constitutiva de la semántica de la acción; requiere, además, familiarizarse con las reglas de composición que gobiernan el orden diacrónico de la historia. La trama, entendida en el sentido amplio que hemos adoptado en el capítulo anterior —la disposición de los hechos (y, por lo tanto, el encadenamiento de las frases de acción) en la acción completa constitutiva de la historia narrada—, es el equivalente literario del orden sintagmático que la narración introduce en el campo práctico.
Tiempo y Narración (Tomo I), Paul Ricoeur.












