Hoy te llame 3 veces... pensé que la tercera iba a ser la vencida pero me olvide que nuestra conexión es tan fuerte que antes de que tu teléfono suene ya ibas a saber que era yo.
Apenas baje del avión me reía sola caminando al Uber, me acordaba de la fiesta de cumpleaños, del momento en el que toda mi tristeza y preocupación se fue. Pensaba que estabas con otra chica cuando desapareciste, y me alegro el corazón saber que únicamente los excesos habían sido el motivo de tu ausencia. Entre a la habitación y en la cama habían dos personas completamente tapadas, me fui confirmando mi teoría pero como siempre era yo quien se equivocaba.
Cuando te destapé estabas ahí, acostado, haciendo puchero como un bebe pero no por capricho sino por estar un poco excedido en la fiesta. Te moví la cabeza y te pedía que te despiertes mientras te mimaba, te besaba en la frente, en la nariz y en la boca, -“Veni conmigo... dale... despertate, volve conmigo” no dejaba de repetir mientras te acomodaba frente a mi. Te bese y tus labios comenzaron a mimetizarse con los míos, me respondiste el beso y juntos nos reímos de que anteriormente habías vomitado (si, asqueroso pero juro que se habia limpiado los dientes luego de hacerlo. Él es muy limpio). Cuando salimos de la habitación todos te aplaudieron por tu resurrección, eras el nuevo Jesús y yo había sido tu gloria divina que te regreso a la tierra... o al infierno, aún no lo decido.
Te extraño tanto que tengo la certeza de que ninguna boca me va a volver a besar como la tuya. Quiero verte, abrazarte, escucharte decirme lo mucho que me amas. Aún no tire la tarjeta de las flores que me llevaste por mi cumpleaños, no puedo tirarla por que cada vez que la miro siento que de puño y letra me recordas lo mucho que me amas, a pesar de que me dijiste que nunca lo olvidé. Extraño tu perfume y tu piel.
Maldito sea mi egoísmo por únicamente ver mi lado Narciso.
Tres veces te llame llena de angustia, decidida en que solo te iba a preguntar cómo estás pero con la certeza de que cuando atiendas me iba a quedar sin hablar. Mientras el teléfono sonaba se me entrecortaba el aire y de seguro del otro lado, al ver el número Privado, algo dentro tuyo te decía que era yo de nuevo... pero no atendiste. En el segundo llamado suplicaba por lo bajo que lo hicieras, pero ya estás haciendo tu vida y no hay lugar para mi, por eso al tercero solo tuve respuesta del frío y tajante contastador.
No puedo olvidarme de vos.
(Foto de mi galería tomada el 15 de septiembre de 2019 a las 5:23am, minutos antes de ir a buscarte a la habitación)