Reina y señora de mi eternidad: donde habitas sin permiso y reinas sin clemencia
~
Tú habitas en mi mente de forma constante. No hay instante en mi interior en que no surjas con tu dulce voz y tu sonrisa luminosa. Caminas en mi conciencia como reina y señora de cada uno de mis pensamientos, y sostienes en tus manos el control absoluto de mis sueños más caóticos. Ellos, y todo lo que siento en mis adentros, son tu reino, y tú, su soberana deidad. Habitas a tus anchas, llegaste sin permiso desde aquel noviembre, y ahora reinas sin clemencia, pero dulcemente. Estoy a tu merced, hechizado por tu encanto y abstraído por la belleza de tu pensar. Me encuentro bajo tu soberano influjo, sumergido en la esencia floral y mística que emanas al caminar. Todo esto es instintivo, sin precedentes; es causa y consecuencia de ti. Porque tú habitas en mí de esta forma tan hermosa… y poéticamente inevitable. Soy tuyo, mi reina y señora de mi eternidad.
— Confesión Poética 67 || @jorgema
















