Nuevecita
Parece un conjunto de cosas recién hechas, nuevecitas, pero me mira como si lo supiera todo. Me maravillo ante sus más simples descubrimientos y procuro atar cada recuerdo con plomo hasta anclarlo. Son bebés por muy poco tiempo. Son niños durante un parpadear y ya mañana, ante mis ojos, será otro adulto aburrido y preocupado por el qué dirán. Quiero aprovechar ahora cada segundo de su inocencia en develación, cada abrazo al azar y todos los bailes ilógicos hechos sin vergüenza, antes de que el tiempo le dé esa libertad necesaria que inexorablemente la apartará de mis brazos.
Haré lo posible para que sus deseos sean fuego y así el éxito sea algo inevitable, así podrá mirar a cada punto cardinal y ver no más que felicidad. La siento combustir adentro cuando dice mi nombre, la siento arder en mi corazón hasta cuando duerme. Guardaré esa magia en pequeñas dosis para cuando necesite ponerse en pie y mientras tanto disfruto de esa sonrisa que me abrasa hasta reducirme a un montón maleable que no puede negarse a su curiosidad y que la complacencia venga luego a cobrar venganza, que por ahora soy débil, incapaz de decirle que no a sus violentas ganas de vivir.
K.F.P










