¿Alguna vez te has sentado a ver el poder de un perdón?, yo sí, justo ahora. Verás, sin importar lo que te hagan tienes que saber perdonar, ellos merecen el perdón que algún día tú, a alguien, pedirás. Si ellos han sido tan malos contigo, tan malas personas, te hicieron tanto daño, pero, tienen la voluntad, las agallas, esa valentía, de admitir su error, decir la verdad, notar que cometieron un error, y disculparse, ¿No merecen un perdón?, yo creo que sí.
Yo preferiría sufrir la mayor agonía con el simple conocimiento de que los demás están bien, no espero en ningún agradecimiento, que sabré agradecer, que a la larga no significará de nada.
Todos los recuerdos buenos, todos los recuerdos de aquellos males te ayudarán a ser mejor persona, siempre pasa así, de los errores se aprende, y, como dicen, lo que no te mata te hace más fuerte. si te lastiman tanto llegará un momento en el que responderás a él con una sonrisa, lo sé, no es una respuesta común, pero si tú eres como yo, será sólo un observador de tu sufrimiento mientras ves cómo todos se desviven ante su propio yo. Llorar es algo que muchos hacen, pero que no consigo hacer, sin importar mi esfuerzo, no puedo evitarlo, pero eso no entra al caso. Tú sabrás quién eres, tú sabrás qué eres, tú sabrás lo que hiciste, pero, ¿Te perdoné?, ¿Te perdonaron?, ¿Tu disculpa fue de corazón?, recuerda; lo mejor que puedes recibir de alguien es su perdón.
Te aprecio mucho, tú, quien quiera que seas, te tomaste un tiempo para leer esto, y, a pesar de que sólo es una idea al aire, realmente es importante para mí, deja un mensaje que siempre he pensado que es importante “La Importancia de un Perdón”, sería, incluso, un buen nombre para una canción, sería algo deprimente, pero tendría un final feliz. Tendría ese “te perdono” final que tantos quieren escuchar, y sé que alguna vez has escuchado, y que tu corazón se llenó de gozo. Verás, admitir tus errores requiere valor, pero pedir perdón por ellos, ¡esperando cualquier cosa!, es realmente admirable. Te doy una pequeña reverencia, querido lector, o lectora, pero tenemos que ver algo, no todos son como tú, o como yo, ninguno es cien por ciento buenas personas, muchos son lobos en trajes de oveja que buscan comerse al pequeño pastor. Sólo te cuestionaré algo, ¿Tu disculpa fue sincera?, ¿Su perdón fue sincero?, piénsalo. Buenas noches.