La leyenda de Choyong 처용
Kyongyu era la hermosa capital del reino de Silla. Poseía edificios lujosos y altas torres, el pueblo celebraba a su rey Jongang, y agradecían la paz y el bienestar que les procuraba. Todos los días se escuchaba la música que provenía de las danzas de las personas, los graneros rebosaban de cereales y alimentos y el sol nunca dejaba de brillar.
Un día, el rey acompañado de su numeroso séquito recorrió los senderos que se encontraban fuera de las murallas de Kyongyu. Incluso por aquellos parajes, no había ni una sola choza de paja y las personas vivían dignamente. Después de pasar un rato muy agradable, el rey se dispuso a volver, pero una densa niebla y una repentina tormenta le impidieron el retorno.
Nunca en la ciudad se había visto un fenómeno parecido. La sonrisa del rey se desvaneció y llamó con urgencia a un meteorólogo: - ¿Por qué este espléndido día de primavera se oscureció de pronto? -. El sabio meteorólogo replicó: - Lo que sucede no es natural; Se trata de un conjuro hecho por el rey Dragón, del mar de oriente. Lo hizo a propósito, pues supo que su majestad vendría por estos parajes. Usted debe ofrendarlo, para que le permita partir sano y salvo -.
Después de meditar sobre estas palabras unos momentos, el rey llamó al escribano encargado de los negocios del reino, el cual aconsejó la edificación de un templo en aquel sitio, en honor al rey Dragón. En cuanto el rey aceptó, del mar emergió el rey Dragón acompañado de sus siete hijos.
Postrado ante el rey, el rey Dragón pronunció las siguientes palabras: - Aunque no era mi intención perturbarte, tenía que hacerlo. No sé cómo agradecerte el favor que me has hecho de construir un templo en mi honor y en el de mis hijos. En señal de gratitud, te dedicamos estas danzas y canciones que esperamos te den un poco de alegría - .
En ese momento, el rey Dragón y sus hijos interpretaron danzas y canciones que no eran comparables a las del mundo humano: eran de sublime belleza y perfumaron el ambiente con aromas propios de un exquisito jardín florido. Tanto el rey como su séquito contemplaron extasiados aquel espectáculo divino, propio del palacio submarino del rey Dragón.
Terminada su actuación, el rey Dragón entregó al rey de Silla a uno de sus hijos como ofrenda. Aunque no era el más inteligente, era un gran músico, y tenía buen carácter. Así pues, el rey regresó Kyongyu acompañado de Choyong, hijo del rey Dragón.
En la ciudad, todos admiraron la belleza, talento y buen carácter de Choyong. La gente pensó que su presencia debía ser señal de un buen augurio y expresaron con ofrendas su simpatía por él. El rey ordenó que se casara con la mujer más bella de Silla, para que echara raíces en el reino.
Una vez que se casó y tuvo un hogar, Choyong fue nombrado “defensor de la nación”. Tomó la costumbre de salir a cantar y bailar cada luna llena. La gente se reunía a su alrededor para escuchar aquella música que no era propia de este mundo, y a contemplar los bellos movimientos del hijo del rey Dragón. Él y su esposa también eran la pareja más envidiada: ambos eran amados, él por su talento divino, y ella por su belleza.
Desgraciadamente, no todos amaban a la pareja, y uno de sus enemigos era el espíritu de la peste. La esposa de Choyong había tenido un pretendiente, al que rechazó. El resentimiento y odio que sintió aquel hombre lo enfermaron, lo contaminaron, transformándolo en una plaga errante que no encontaba el descanso. En cuanto supo de la felicidad de la dama y Choyong, se las arregló para vengarce.
En una noche de luna llena en la que Choyong salió a cantar y danzar, se metió a su casa y se acomodó en el lecho, a lado de la esposa, tomando forma humana. Cuando volvió, el hijo del rey Dragón vio a un hombre a lado de su esposa. Pero, debido a su naturaleza divina, Chorong no se molestó. Por el contrario, se compadeció de los humanos por no poder controlar su deseo carnal, y cantó lo siguiente:
En la noche clara de la ciudad
Canté y dancé hasta muy tarde,
Pero de vuelta a casa, ante mis ojos,
En mi lecho cuatro piernas vi.
Pero las otras dos ¿de quién son?
Aunque dos sean mías
¿Qué hacer si me las quitan?
Al escuchar la canción, el espíritu se sobresaltó. Se sintió indigno e inferior ante el autocontrol de Choyong. Él no podía entender el complejo pensamiento de aquel joven, pero estaba conmovido ante la actitud inesperada y gentil de este. El espíritu tomó su verdadera forma y se arrodillo ante él, rogándole perdón y prometiéndo jamás volver a cruzar el umbral de su casa.
Con aquella promesa, el espíritu desapareció. Desde aquel entonces, la gente de Silla tomó como costumbre colgar en las puertas de sus casas una imagen de Choyong con la esperanza de espantar a los malos espíritus. Además, durante la dinastía Choson (1392 - 1910), las danzas y cantos del joven se replicaron con el mismo fin. Actualmente, Cheoyongmu 처용무 (la danza chamánica de Choyong) es la propiedad cultural intangible No. 39 de Corea del Sur.
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