Te miro. Y al mirarte, también me encuentro.
Intento no herirme demasiado, no escuchar el ruido que a veces me habita, no perder el equilibrio de lo que siento.
El azar te trajo hasta mí para enseñarme algo que no sabría nombrar: amar, entre pliegues de ausencia y besos invisibles.
Quizá este sea ese último tiempo en donde latir es vivir el doble.
Buenas noches amor
















