Em uma terra muito distante, a guerra civil é iminente. Para unificar o reino, um nobre chamado Conner trama um plano ousado, procurando por um garoto que se passe pelo filho desaparecido do rei e assuma o trono. Quatro órfãos são forçados a competir pelo papel, entre eles o rebelde e esperto Sage.
O Falso Príncipe
O Rei Fugitivo
O Trono das Sombras
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-House {Castle} of Queen Brittany/Casa {Castillo} de la Reina Brittany-
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{M: You could say it's a Castle, but it's really a House... Well, it's not big enough.../Se podría decir que es un Castillo, pero en realidad es una Casa... Bueno, no es lo suficientemente grande...
It's too small to be a castle, it doesn't even have a Royal Throne Room... It lacks many things to even make a typical castle.../Es demasiado pequeño para ser un castillo, ni siquiera tiene un Salón del Trono Real... Le faltan muchas cosas para hacer un castillo típico...
Actually, this small place has the typical things of a house, a small living room, a kitchen and a small dining room, a bedroom and a bathroom, and a small room to store things that are not used.../En realidad, este pequeño lugar tiene las cosas típicas de una casa, una pequeña sala, una cocina y un pequeño comedor, un dormitorio y un baño, y un pequeño cuarto para guardar las cosas que no se usan...}
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-Queen Peyton Castle/Castillo de la Reina Peyton-
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{M: This Castle is normal... It has the typical things, such as a Royal Throne Room, a Room to Rest or for Guests, a Kitchen and a Dining Room, an Events Room and one for Meetings, it has a Library, it has a room for Important Experiments, it has 6 rooms, one for the Queen and the other 5 are for Guests, all with a bathroom included and special, it also has a basement... Where are the dungeons.../Este Castillo es normal... Tiene las cosas típicas, como un Salón del Trono Real, un Salón de Descanso o de Invitados, una Cocina y un Comedor, un Salón de Actos y uno de Reuniones, tiene Biblioteca, tiene una habitación para Experimentos Importantes, tiene 6 habitaciones, una para la Reina y las otras 5 son para Invitados, todas con baño incluido y especial, también tiene un sótano... Donde están las mazmorras...
It's not as big as it seems, but this Kingdom used to be a Town... It's a good start to improve and become a great Kingdom... Maybe in the future the Castle will get bigger.../No es tan grande como parece, pero este Reino solía ser un Pueblo... Es un buen comienzo para mejorar y convertirse en un gran Reino... Tal vez en el futuro el Castillo se haga más grande...
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G: Well, with the help of Kassa and some images that she sent me, along with a color palette... I made these Castles, I tried to make them identical, and at the same time not so identical to the images that Kassa sent me... I made what I could, but here they are... They are based in the Near Future.../Bueno, con la ayuda de Kassa y unas imágenes que me mandó, junto con una paleta de colores... Hice estos Castillos, traté de hacerlos idénticos, y a la vez no tan idénticos a las imágenes que me envió Kassa... Hice lo que pude, pero aquí están... Están basados en el Futuro Cercano...
(...) Tres horas más tarde Dios fue negado
y sus 98 heridas empezaron a sangrar
He tratado de caminar con muletas
pero no he podido avanzar ni un centímetro
Yo que atravesé montañas y desiertos
ríos y mares ciudades y reinos
y a quien llamaban el suelas de viento
—Sigue siendo un progreso, su postura y su fuerza fueron buenas. —Sedrick, contrastando con su imagen agresiva, le dio una sonrisa de ánimo a la joven, quien veía su trabajo con frustración—. Tome otra flecha.
Eileen hizo lo que se le pidió, y disparó nuevamente, siendo observada a lo lejos por tres pares de ojos, preocupados por su extraño comportamiento.
La princesa sabía que estaba actuando bastante desanimada esa mañana, pero no es como si fuera la mejor persona fingiendo cómo para saber disimularlo. Kalen, Linnette y Dagda, quién la vigilaba nuevamente, podían notarlo.
Eileen lanzó otra flecha. Le dio a la diana, pero bastante lejos del centro. El ser mala para la arquería tampoco ayudaba mucho a su humor.
—Bien princesa, pero necesita mejorar su postura. —le dijo Sedrick, antes de ladear su barbudo rostro y frunciendo su ceño con preocupación—. ¿Está bien?, parece no estar del todo concentrada.
—Lo estoy —mintió—, solo no dormí bien anoche.
Los ojos de Sedrick aun mostraron inquietud después de aquella respuesta, y Dagda frunció el ceño antes de dirigirse al castillo.
—Tomemos un descanso.
Eileen suspiró aliviada y fue hacia donde estaba Linnette y Kalen, entregándole el arco al pelirrojo.
—Eileen, ¿todo bien? —cuestionó Kalen.
—Sí. —La princesa ya se estaba hartando de esa pregunta.
—¿Segura?, puedes decirnos lo que sea —le dijo Linnette, antes de abrir mucho los ojos—. ¡Oh!, ¿ya iniciaste tu primer ciclo?, te puedo preparar un…
Ante ese comentario, Kalen desvió la mirada, y se alejó unos pasos, en un intento de darles algo de privacidad a las doncellas.
—No es eso —dijo rápidamente Eileen, causando que su amiga alzara una ceja mientras que Kalen volvía a posar sus ojos en ella.
—¿Has limpiado bien tus piedras? Tal vez tu cuarzo negro no está cargado.
—Siempre limpio mis piedras, incluyendo esta, y también las dejo al sol el tiempo debido.
—¿Entonces qué sucede?
Eileen apretó sus labios.
—No lo sé.
Linnette la observó desconcertada mientras que Kalen fruncía el ceño.
—¡Amigos!
Eileen reprimió un suspiro de alivio al escuchar la voz de Saira a lo lejos.
—¿Es qué estarás aquí todos los días? —cuestionó Linnette con un falso tono de molestia, cuando Saira se acercó lo suficiente a ellos.
—Justamente esa es una de mis razones para venir hoy. —Saira se miraba contenta—. Mañana podemos ir al mercado todos juntos ¿qué les parece?, incluso podemos pasear cerca del río…
—Perdona, Saira. —Linnette la interrumpió con una mueca de disculpa mientras que Eileen desviaba su mirada al suelo—. El rey ordenó a Eileen que no saliera de los terrenos del castillo.
—Lo más lejos que puedo ir es al Enyd —murmuró la princesa, confirmando lo dicho por la mayor.
Los ojos de Saira se llenaron de incredulidad
—¿Qué…? pero… ¡el rey nunca te había puesto tantas restricciones!
—Lo sé. —Eileen sintió un retorcijón en el estómago al recordar las cartas del día anterior, comparando, nuevamente, la actitud que su padre tuvo con su tía y la que tenía ahora con ella.
—Eileen, sigamos.
La llamada de Sedrick le hizo dar un suspiro de resignación, y Kalen le devolvió el arco mientras que Saira seguía quejándose.
—¡Es que no tiene sentido!, ¿por qué no podrías andar por tu propio reino?, ¡este lugar es lo más seguro que hay!, ¡te lo digo por experiencia…!
—Pienso exactamente igual que tú —expresó la princesa—, pero no puedo cambiar lo que dijo mi padre.
Eileen se acercó a su lugar de entrenamiento y se puso en posición, intentando ignorar la frustración que sentía.
—Suficiente entrenamiento por hoy —dijo de repente Sedrick, desconcertando a la princesa.
—Pero no he disparado.
—Mire sus manos— ordenó Sedrick con paciencia y Eileen le obedeció.
—Oh
Había estado sosteniendo la flecha al revés.
—Princesa, despeje su mente y descanse. —le dijo Sedrick con voz suave pero con semblante firme—. Cuando se está practicando arquería, todo lo demás queda atrás, ¿de acuerdo?
Eileen asintió, sintiendo cómo su cara se tornaba roja por la vergüenza. Ahora era más que evidente que no se encontraba del todo tranquila.
Sedrick comenzó a recoger todo su material y Eileen caminó hacia sus amigos.
—Terminó la lección —anunció ella.
—Algo pronto, ¿no es así? —Kalen alzó una ceja hacia su amiga.
—Supongo. —La hija del rey se encogió de hombros, ignorando la mirada inquisitiva de su amigo.
—Bueno, tengo algo de tiempo —dijo Saira, auto invitándose al castillo como acostumbraba—, ¿por qué no leemos un poco hoy?
—Claro.
Eileen dijo la respuesta sin el ánimo que su amiga de tez oscura esperaba.
—¿Todo en orden?
—Sí, solo tengo sueño —balbuceó, causando que Linnette la observara preocupada y Kalen con impaciencia—. Vamos.
Los cuatro entraron al castillo y, cuando comenzaban a subir las escaleras, se encontraron con Dagda.
—Princesa, justo iba a buscarla. Iba a informarle que estoy preparando un té en el tercer piso para cuando terminara su lección. Le ayudará a dormir y eliminar el estrés.
Eileen se acaloró por la vergüenza.
—No tenía que hacerlo, un té así puedo prepararlo en la cocina…
El aprendiz de druida le interrumpió.
—Lo sé, princesa, pero este té tiene las proporciones adecuadas de manzanilla y romero para que pueda dormir sin permanecer exhausta aún después de despertar —explicó él, antes de cambiar abruptamente de tema—. Dígame, ¿ya se retiró el guardián Sedrick?
—Creo que está retirando la diana del terreno —respondió ella.
El rostro de Dagda se iluminó.
—¡Bien!, en un rato más puede alguien recoger el té por usted, ahora, si me disculpan…
El hombre hizo una reverencia que todos devolvieron, y siguió su camino, mientras que ellos subieron a la habitación de la chica. Saira, como de costumbre, se acostó en la cama mientras que Kalen y Linnette se las ingeniaban para estar en el poco espacio que quedaba.
Eileen tomó el siguiente pergamino, y sin más, comenzó a leerlo.
—«Hablar, por Talis.
»El rezo de Galván, lo que pedía y el sentimiento con el que lo hacía no era algo que ninguna de las cuatro esperábamos».
—¿Cuál rezo?
Eileen no respondió, sino que maldijo para sus adentros, estaba tan enfocada en simplemente leer que no pensó en mirar la carta primero para ver si podía obviar ciertos detalles.
—Eh… ayer leí un par de pergaminos— admitió ella, notando por un momento cómo los ojos de Kalen brillaban con cierto entendimiento. La princesa decidió ignorar eso—. Básicamente a mi tía ya la hicieron reina, tiene una actitud algo egocéntrica y mi papá rezó por ella.
Linnette y Kalen cruzaron miradas antes de que Saira hablara.
—Oh, de acuerdo. Si eso lo resume todo, supongo que está bien.
La extraña y casual calma con la que hablaba su amiga, le daba a entender a Eileen que ella intuía que algo no andaba bien, pero que no iba a indagar. En cambio, la forma inquisitiva con la que el pelirrojo le observaba, le gritaba que en cuanto tuviera la oportunidad, la obligaría a hablar de sus problemas. Eso era algo que a Eileen, honestamente, no le gustaba mucho de su amigo.
La princesa siguió leyendo, ignorando la mirada de Kalen sobre ella.
—«El escuchar un rezo es algo que no puedo describir con claridad, no los solemos escuchar en cuanto empiezan o durante ellos (a menos que sean muy largos), pues eso complicaría nuestro trabajo, ya que muchas veces los fieles rezan al mismo tiempo. Los rezos llegan inmediatamente después de que se hicieron en el orden en el que se dijeron, y los escuchamos en menos de un segundo, simplemente las palabras y los sentimientos que vienen con ellas llegan a nuestra cabeza.
»En muchas ocasiones, cómo está, pueden llegar a ser abrumadores.
»La mayoría de las veces, tenemos rezos de situaciones que se arreglan a largo plazo con nuestra ayuda, así que calmadamente podemos encargarnos de ellas. Luego están las emergencias.
»Cuando hay algo que nosotras consideramos urgente, somos capaces de utilizar todo nuestra energía para aparecer en el lugar en el que se nos necesita e intentar encargarnos de la situación; una vez Mave y Dana tuvieron que hacerlo, en su caso, cuando tienen emergencias, utilizan todo su poder y hacen aparecer un arco y una flecha en quién lo necesitara. Dana usaba esto con más frecuencia.
»El rezo de Galván no era realmente una emergencia y yo lo sabía. Pero, demonios, al parecer en ese momento decidí que sí.
»Enseguida aparecí, con mi vestimenta de mortal, un vestido turquesa de lino, a unos metros cerca del monte, donde Galván se encontraba. Él iba caminando, lentamente y cabizbajo, hacia el pueblo. Debido a la poca iluminación que ofrecía la luna y las estrellas, solamente podía ver su silueta, eso era bueno, realmente no quería imaginar su rostro en esos momentos.
»¿Yo, como humana, tenía alguna razón para estar ahí? No
»¿Había algo que pudiera hacer por él en ese momento? No
»¿Fue estúpido aparecerme y llamarlo? Sí
»¿Merezco el título de la diosa de la sabiduría? Lo dudo, he llegado a pensar que “diosa del conocimiento” es un nombre más apropiado que podrían darme los mortales, pero en ese momento estuve segura de tener el don de la idiotez.
»Enseguida él dio un pequeño salto y volteó rápidamente su cabeza hacia mí, me acerqué, idiotamente, a él y conforme avanzaba, la expresión de sorpresa en su rostro se hacía más evidente.
» “¿Sofía?, ¿qué haces aquí?” preguntó, pero ni yo sabía la respuesta, y simplemente dije:
»“¿Tú que haces aquí?”
»Quiero decir, era una pregunta razonable de mi parte, aunque tal vez no debí sonar tan a la defensiva.
»El me contestó con simpleza, contestó que necesitaba un lugar para pensar. No me dijo toda la verdad, pero era comprensible, dudo mucho que cualquiera quisiera admitir abiertamente los pensamientos que acababa de poner en sus oraciones.
»Decidí responder a su pregunta, diciéndole que tenía ganas de caminar, por la agradable brisa de la noche y la belleza del cielo estrellado.
»El pareció satisfecho con mi respuesta, pero me pidió regresar al pueblo con él, pues creía que era peligroso para mí el estar tan lejos de la aldea de noche.
»Caminamos, en silencio. No había mucho de qué hablar y no es cómo si supiera que decir.
»Un rato después, decidí mencionar la coronación, le hice saber que había escuchado de lo ocurrido en el pueblo y lo felicité, pero el simplemente musitó un pequeño “gracias” y regresamos al silencio, solo que esta vez, el ambiente era algo tenso.
»Una brisa fresca llegó a nosotros, y él se giró hacia mí. Me preguntó si tenía frío y, antes de que pudiera contestarle, me rodeó con un brazo y me acercó a él, diciendo: “No tengo una prenda para prestarte, pero espero que esto ayude”.
»Di un leve “gracias” y continuamos nuestro camino, aunque noté, que avanzábamos un poco más lento.
» “A mí también me gusta la noche” dijo cuando le cuestioné sobre esto, “si no te importa, tomemos nuestro tiempo”.
»”No me molesta” contesté con honestidad, antes de preguntarle: “¿Está todo en orden?” pues si me había tomado la molestia de aparecerme en su ubicación, debía al menos mencionar el estado de ánimo que me trajo aquí.
»Me respondió con un pequeño “no”, pero después volteó hacia a mí, permitiéndome ver levemente el reflejo de sus ojos. Una sonrisa se dibujó en su rostro, y me dijo: “Caminar ayuda”.
»Él me acercó más hacia él, sin que yo me lo esperara, pero no me molestó. El camino hacia el pueblo estuvo sumido en un cómodo silencio, cuando llegó el momento de separarnos, él se dirigió hacia mí:
» “Espero verte más seguido, Sofía”.
» “No puedo prometer nada” le dije, a modo de broma, a pesar de decirlo en serio. Nada podía salir bien de acercarme tanto a un mortal.
»Él alzó una ceja ante mi comentario, y me dijo: “En ese caso, déjame despedirme apropiadamente”.
»Sorprendiéndome, tomó una de mis manos y depositó un beso en ella, haciéndome sonrojar y, haciéndome olvidar por un momento, que Deu podía ponerse furioso debido a esto».
—Oye Eileen. —Saira entrecerró sus ojos—. Esto sonará extraño pero… creo que es posible que el rey y Talis tuvieran… algo.
Eileen frunció sus labios ante el comentario, pero no pudo negar las palabras de su amiga.
—Sí, también lo he pensado.
Y es que ya no podía fingir demencia ante lo que era evidente, pues de por sí lo que había leído en voz alta ya era cuestionable, en realidad esto era lo que decía la carta:
«Sorprendiéndome, puso una de sus manos en mi cintura, otra en mi mejilla y depósito un dulce beso en mis labios, haciéndome sonrojar y, haciéndome olvidar por un momento, que Deu podía ponerse furioso debido a esto».
—Bueno, yo me voy. —Saira suspiró—. Si pudieran insistir e ir mañana al mercado, se los agradeceré, estaré ahí al mediodía.
—Veré que puedo hacer.
Eileen no se esperaba que Linnette contestara eso. Cuando la princesa la miró confundida, ella solo sonrió.
Los cuatro salieron de la habitación y Linnette acompañó a Saira a la entrada, mientras que Eileen fue camino a la cocina. Quizás un poco de queso o pan la animarían antes de tener que tomar el té de Dagda.
Kalen arruinó sus planes al impedirle el paso.
—¿Qué había en esas cartas que te tiene tan mal?
Si bien sabía que el pelirrojo le interrogaría, no esperaba que lo hiciera en ese momento. Eileen lo miró, sus ojos marrones estaban fijos y firmes sobre ella, tenía sus rojas cejas arqueadas y sus brazos firmemente cruzados sobre su pecho.
—No decían nada importante, Kalen —contestó Eileen secamente, girándose para abrir la puerta que la llevaría al comedor.
Kalen bloqueó el paso con su cuerpo en un rápido movimiento.
—Eileen, incluso Saira pudo notar que algo te pasa.
La chica tragó saliva fuertemente, no quería que le preguntaran eso en ese momento, ni siquiera sabía si podía dar una respuesta coherente.
—Por favor, deja de preguntarme —le pidió con voz temblorosa.
La expresión y cuerpo del pelirrojo se relajaron considerablemente, pero no hizo caso a sus palabras.
—Eileen, ¿qué sucede?
Ella se rindió, y lágrimas llenaron sus ojos.
—¡No lo sé! —sollozó, sin poder evitarlo
El guardián abrió mucho los ojos, no esperaba que la princesa se expresara de tal manera, pero había abierto una puerta que no se podía cerrar.
—No me gustaron las cartas —balbuceó, desconsolada—. No debí leerlas, son privadas, fui una estúpida. —Eileen soltó otro sollozó, alarmando a un impactado Kalen—. ¡Soy una princesa estúpida!
El pelirrojo al fin reaccionó.
—¿Qué?, ¡No!, princesa, ¿por qué pensarías eso?, deja de llorar… —Era obvio que Kalen no se había preparado para tal afirmación, y su pánico incrementó cuando notó lo mucho que Eileen temblaba
—Solo me la paso estudiando, no hago mucho, he estado muy cansada son razón y soy un asco en arquería. —un hipido interrumpió las palabras que tartamudeaba.
Kalen, mirando al techo y rogando por una solución, hizo lo primero que se le vino a la mente.
Confundiendo y sorprendiendo a una triste Eileen, el chico la tomó en brazos y se rápidamente fue a la habitación de la princesa.
El pelirrojo cerró la puerta y la puso sobre la cama, Kalen acercó el asiento del escritorio para poder sentarse frente a ella.
—¿Qué… fue eso?— preguntó ella, entrecortadamente.
—Era obvio que no ibas a parar pronto, lo mejor era llevarte lejos de los otros sirvientes, ¿cierto? —Kalen le ofreció una gentil sonrisa—. Tal vez la señora Mer que estaba limpiando el piso nos notó, pero parecía lo suficientemente concentrada cómo para ignorarnos.
Eileen dio un suspiro tembloroso, antes de que pequeñas lágrimas volvieran a rodar por sus mejillas. Kalen, instintivamente, se acercó a ella y secó la humedad de su rostro con sus pulgares.
—No sé de donde sacaste la idea de que fueras estúpida— dijo él con suavidad—, pero no lo eres.
Eileen frunció el ceño.
—Pero…
—Calla. Si nosotros hacemos otras tareas más laboriosas es porque es nuestro trabajo, tú estás trabajando en convertirte en una futura reina. De hecho, agradece que es así. —Kalen soltó una pequeña risa—. Estoy seguro que es el deber más entretenido con el que se puede nacer.
—Pero mi padre no me da más tareas. —El labio inferior de Eileen comenzó a temblar—, me trata cómo a una niña pequeña.
—Estoy seguro que tiene sus razones, pero sé que no es porque te considere una tonta. Una vez que vuelva, podrás hablar de esto con él.
Eileen bajó la mirada.
—Pero él está haciendo exactamente lo mismo que hacía con mi tía.
Kalen arqueó las cejas, claramente confundido.
—Me perdiste.
Eileen dio un ligero suspiro antes de dirigirse a su escritorio y abrir el cajón en el que guardó los pergaminos que la habían hecho sentir mal.
—Aquí mi papá, y Mirna discuten porque él no la cree capaz de nada —explicó ella—, y la verdad puedo entenderla. —Eileen le dio al pelirrojo la carta de Dana—. Comprendo su molestia por sentirse subestimada y su frustración con las diosas.
Kalen comenzó a leer, sus ojos estaban fijos en la carta, moviéndose rápidamente al pasar por el texto, pero, confundiendo a Eileen, no lo terminó, y lo dejó de lado.
—No leeré algo tan personal —murmuró al notar la mirada inquisitiva de la rubia.
Eileen sintió un revoltijo en el estómago por segunda vez en ese día.
—¡Eso también me hizo sentir culpable! —exclamó, obteniendo la atención de Kalen—, son pensamientos demasiado personales que no debí leer sin permiso y además…— La chica frunció los labios—. Está más que claro que mi padre no mencionará a mi madre en un buen rato. — Suspiró—. Cambié lo que acabamos de leer. Mi padre no besó a Talis en su mano, si no en los labios, y ya no sé qué pensar sobre ella y las otras diosas.
Kalen se quedó viendo el rostro de la rubia, y Eileen no supo cómo interpretar su expresión. Sus ojos marrones estaban ligeramente entrecerrados, cómo si intentará descifrar la solución a una complicada pregunta, pero sus labios estaban entreabiertos cómo si a Eileen de repente le hubieran salido otras dos cabezas.
Después de unos segundos extremadamente largos para la princesa, el chico habló.
—¿Estas cartas realmente te hicieron pensar todo lo que me acabas de decir?
La rubia simplemente asintió.
Kalen dio un fuerte suspiro antes de levantarse y, para sorpresa de Eileen, cargarla nuevamente.
—¡Oye!
Eileen tuvo que sostenerse fuertemente del blanco cuello para soportar su peso, ya que el chico comenzó a mover las sábanas de la cama.
—¿Eh?
Su guardián, confundiéndola aún más, la recostó.
—No podrás resolver todos tus pensamientos en un día, Eileen. —le dijo mientras la cobijaba, causando un ligero sonrojo de vergüenza en el rostro de la princesa, por ser tratada con tanta delicadeza—. Todo esto es algo que tendrás que hablar con el rey, pero no será hoy, así que no le des más vueltas.
—Pero…
Kalen no la dejó terminar, pues posó sus labios suavemente sobre su frente, aumentando su confusión.
—Ahora, iré por tu té y dormirás un buen rato.
Un gruñido se pudo escuchar, y Eileen estaba segura que su cara no podía volverse más escarlata.
—También te traeré algo de comer —dijo él en tono burlón, antes de salir de la habitación, esquivando la almohada que la chica le aventó.
Eileen hizo una mueca al no darle a su objetivo, y cuando la puerta de su alcoba se cerró, dio un largo suspiro, y agradeció mentalmente al pelirrojo por calmar un poco su mente, sin notar al gato negro que se escabulló por su ventana.