Requiero de tus besos, de tus caricias y abrazos; de ese café con que nos acompañabamos. Si, como el de tus ojos que son dueños de mis sueños y que me desvelan para darme noches de insomnio, de madrugadas haciéndote el amor en el pensamiento y loca mente que por ti muere.
Leregi Renga














