A pesar de todo es curioso que incluso Descartes, en su Regula Décima, a saber la que les he puntualizado —e incluso leído— concerniente, lo que no está dicho con todas las letras, concerniente al uso del hilo, al uso del tejido, al uso de lo que habría podido conducirlo al nudo, y al nudo borromeo en particular, él jamás hizo nada con eso. Jamás hizo nada con eso, y esto es un signo.
RSI, Clase 9 del 8 de abril de 1975
Y entonces, qué manera —lo que ustedes tienen, que está ahí— qué manera de anudarlas, de anudarlas por un redondel que, a esas tres consistencias independientes, las anuda. Hay una manera que es aquélla, aquella que yo llamo el nombre del padre. Es lo que hace Freud; y de paso, yo reduzco el nombre del padre a su función, radical que es dar un nombre a las cosas, con todas las consecuencias que eso comporta, porque eso no deja de tener consecuencias y particularmente hasta en el gozar, lo que les he indicado hace un momento.
Clase 7 del 11 de marzo de 1975
Los hilos del destino -sobre significantes, bordados y mujeres
"La historia [...] no está en los libros, sino en nosotros, que la vivimos y la hacemos solo a condición de soportarla." Oscar Masotta
Para los griegos el destino eran diosas, tres mujeres, las Moiras, quienes controlaban la vida de los hombres con metafóricos hilos.
Ya casi pasaron diez años del momento en que leí: “para Lacan el destino son los significantes.” Es bastante lógico si se lo piensa, son los significantes los que se inscriben y signan lo que se ha de repetir en la historia de nuestras vidas.
Pero ¿Y qué pasa con los hilos?
“Proust cree que la vida misma representa un entramado de relaciones, que <<teje sin cesar […] entre los acontecimientos>>, y que entrecruza sus hilos, que los dobla para reforzar la trama, de suerte que entre el menor punto de nuestro pasado y todos los demás hay una espesa red de recuerdos.” (1)
El gran Marcel Proust en su texto “En busca del tiempo perdido” relaciona el recuerdo, con el hilo y la escritura, lo cual nos lleva a la producción del texto bordado, y el texto escrito.
El tapiz, técnica de tejido, la cual por siglos presentó en sus imágenes un arte narrativo pictórico de tipo histórico ligado generalmente a los productos culturales, mediante el cual se buscaba conservar y transmitir la cultura de generación en generación, arte y técnica (no privativa) que dominaban y trasmitían las mujeres, guardianas de la memoria/historia singular y colectiva.
Ante tal hecho nuevamente son las mujeres quienes hilan y tejen el destino de los hombres, ya no tan solo en la cosmogonía griega, también en la tradición técnica textil americana. (Cómo bien lo evidencia un pequeño capítulo de una extensa investigación de Ruth Corcuera)(*)
¿Cuál es en este punto la relación entre los hilos, los significantes, el textil, el texto y el destino?
“Las mujeres de aquella familia invertían gran parte del tiempo en incesantes diálogos que se interrumpían para proseguir la cotidianidad y se volvían a hilar con una técnica perfeccionada. Esos diálogos dieron a los niños de la familia una cultura insuperable…”(2) Palabras de Tamara Kamenszain quien en “Bordado y costura del texto” advierte la incidencia fundante de la mujer y su técnica del hilado y tejido en la producción cultural de los hombres, en tanto son las madres quienes transmiten la lengua, “ Ya es casi parte del sentido común comparar al texto con un tejido, a la construcción del relato con una costura, al modo de adjetivar un poema con la acción de bordar.”(3)
Volviendo a Proust, T. Kamenszain expone: “Proust como tantos otros, artesanos del bordado y del tejido, es hijo de la escritura femenina. Interlocutor de abuelas, madres, sirvientas. Lanza a rodar el diario íntimo, lo legaliza, lo vuelve literatura.”(4)
La práctica de la escritura, tanto así como la técnica del bordado, costura, hilado, tienen en común la puesta en juego de una práctica historizante del sujeto y su historia subjetiva en tanto la misma se amalgama con la historia colectiva en un nexo de ficción.
Será por la vía femenina que la historia se almacena en la memoria colectiva e individual en las sociedades americanas pre coloniales, será mediante la incidencia de las mujeres que el destino de los hombres se decide en la sociedad Griega.
El psicoanálisis, desde la transmisión lacaniana expone un concepto, el de “lalengua” estadio previo al uso común del lenguaje en el cual el infante en relación con la función materna hace uso de sonidos semiarticulados que <la madre> interpretará en relación a su deseo para así ligar un sonido semiarticulado a un significante que representará para ella y para el infante un hecho del lenguaje.
Concuerda con lo planteado por Kamenszain, en tanto el primer nexo con la cultura es la madre, en tanto estadio primitivo del uso del lenguaje y así con toda la producción (literaria del inconsciente) “El lenguaje es el sistema gramatical o lingüístico que construimos o inventamos a partir de lalengua”.(5)
Freud con su análisis de los sueños nos muestra como la realidad psíquica se entreteje en una trama literaria, se podría decir que el sujeto escribe/guiona su deseo en un sueño, posteriormente Freud al hablar de realidad psíquica se referirá a la “Novela familiar del neurótico”: como el recuerdo, la infancia, es un (hecho si se puede decirle) literario, novelada por el infantil sujeto, transformando a los personajes de su vida, creará así un texto de la misma que se escribe al tiempo que se inscribe en su inconsciente, el diario íntimo del neurótico es un entramado ficcional que lejos de ser exacto es verosímil.
Así lo pretérito (la historia subjetiva), el pasado es un producto literario en tanto trama subjetiva que se entreteje en una línea ficcional con la historia colectiva, articula lo íntimo con lo éxtimo.
Volvamos a los hilos, la memoria puede ser perfectamente metaforizada en un tejido, significante, de las “palabras” que marcarán nuestro destino, tomemos nuevamente a los griegos está vez con una tragedia la de Edipo, nuestro héroe, a quien el oráculo le vaticina que por sus manos ha de morir su padre y ha de procrear con su madre, escapando de tal destino oscuro emprende un viaje, en el cual lejos de evitar incumplir el presagio, lo lleva a cabo, asesinando a su verdadero padre en el camino, para así posteriormente procrear con su verdadera madre. Nuevamente es el destino representado por una mujer (el oráculo de Delfos, con su pytonisa) nuevamente es el destino en significantes.
La tragedia realmente está en la posibilidad de plantear un destino alterno, ¿Qué habría pasado con Edipo si jamás él consultara al oráculo, si jamás las palabras provocasen un efecto en él? Tirado por los hilos del destino, manipulado como marioneta no queda más a Edipo que sin saberlo llevar a cabo tal destino oscuro.
A tal punto somos afectados por el lenguaje que nuestros destinos se realizan en una gran red de significantes entretejidos, desde oriente a occidente la historia y el destino algo tiene que ver con el hilado y el textil, con el texto y los significantes, somos aquel oscuro ovillo que se entreteje/anuda/enmaraña a cada instante, Oscar Masotta dice: “La historia […] la vivimos y la hacemos solo a condición de soportarla”.(6) lo cual implica que en algún remoto punto, somos tejedores, escritores, técnicos y escribas del destino que condenados estaremos a repetir, “Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres.”(7)
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(1) La salvación de lo bello. Byung-Chul Han. 2015. Argentina. Herder.
(2) Bordado y costura del texto. Tamara Kamenszain.
(3) Bordado y costura del texto. Tamara Kamenszain.
(4) Bordado y costura del texto. Tamara Kamenszain.
(5) Piezas Sueltas. J. A. Miller. 2013. Argentina. Paidós.
(6) Conciencia y estructura. Masotta Oscar. 2010. Argentina. Eterna Cadencia.
(7) El libro de los abrazos. Galeano Eduardo. 2011. España. Siglo XXI editores.
(*) Herencia textil andina. Concuera Ruth 2010. CEPPA.