«Es cierto por tanto que la piedad es un sentimiento natural que, moderando en cada individuo la actividad de amor de sí mismo, concurre a la conservación mutua de toda la especie. Es ella la que, sin reflexión, nos lleva en socorro de aquellos a quienes vemos sufrir; es ella la que, en el estado de naturaleza, hace de leyes, de costumbres y de virtud, con la ventaja de que nadie se siente tentado a desobedecer a su dulce voz: es ella la que hará desistir a todo salvaje robusto a quitar a un débil niño, o a un viejo inválido, su subsistencia adquirida con esfuerzo, si él mismo espera poder encontrar la suya en otra parte; es ella la que, en lugar de esta máxima sublime de justicia razonada, haz con otro lo que quieras que hagan contigo, inspira a todos los hombres esta otra máxima de bondad natural mucho menos perfecta, pero más útil quizá que la precedente: Haz tu bien con el menor mal posible para otro.»
Jean-Jacques Rousseau: «Discurso sobre el origen y fundamentos de la desigualdad entre los hombres», en Discurso sobre las ciencias y las artes / Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres. Alianza Editorial, págs. 150-151. Madrid, 2012.