Sobre el malestar contemporáneo, la soledad, el sufrimiento en la vida cuotidiana, los conflictos amorosos, la falta de sentido y de esperanza, explican el auge del comportamiento narcisista:
¿No es acaso el reflejo, caricaturesco, sin duda, de las derivas de nuestro mundo moderno, en el que cada vez son más los individuos centrados en sí mismos, adictos a las redes sociales, que fanfarronean sin cesar para demostrar que son los mejores? En una sociedad de la imagen y la información, centrada en el consumo y las pantallas, el individuo solo existe por y para la mirada del otro.