Le gusta mi físico, le gustan mis poemas, le gusta como me expreso, pero no le gusto yo.
seen from Germany

seen from South Korea
seen from South Korea
seen from India
seen from United Kingdom

seen from United States
seen from China
seen from South Korea
seen from Türkiye
seen from China

seen from Germany

seen from Poland
seen from China

seen from United Kingdom
seen from Russia
seen from Poland
seen from Netherlands
seen from China
seen from United States
seen from China
Le gusta mi físico, le gustan mis poemas, le gusta como me expreso, pero no le gusto yo.
Maldita ansiedad que rompe mi alma...
Estoy rota.
Estoy rota, mi alma percibe una ruptura irreparable que busca consuelo en los rincones más oscuros de mi ser, sólo con tal de aliviar la soledad que causaste.
Estoy rota, mis ojos dejaron fluir aquella seda oscura que me cegaba en cada amanecer y en cada anochecer, en cada promesa y en cada elogio que prometías con dulce mentira en mi oído.
Estoy rota, puedo sentir el tibio flagelo de mis extremidades al no tener tu protectora presencia a mi lado, brindándome una de las caricias vocales más hermosas de esta pequeña galaxia.
Estoy rota, el sentido de la vida ya no es un concepto cuerdo dentro de mis emociones al verte tan lejos de mí, tan intocable, tan agría como los atardeceres desérticos.
Estoy rota por el mero hecho de que tu amor se ha roto en miles de pedazos, que lo nuestro se convirtió en un helecho de espinas que sólo lograba lastimarme más y más con tu indiferencia.
Estoy rota sin mi corazón palpitando con emoción, porque tus mentiras se lo llevaron con vos.
Tiene los ojos más comunes del universo. Su sonrisa no es nada especial. Su mirada es igual de simple que cada facción de su rostro. No tiene hoyuelos. Y eso, que me fijo cada vez que se le escapa una pequeña sonrisa. Sus manos no son suaves. Pero sabe como acariciar un rostro. Sus labios no son nada carnosos. Pero saben dar un buen beso. Todo él, es simple. Pero a mi me volvió loca. Completamente loca. Y realmente no recuerdo cuando comencé a perder la cordura. Cuando me volvió más loca o menos cuerda. Había perdido el control sobre mi. Tanto, que tuve que alejarme de él. Y lo hice. Solo por un tiempo. Pero el destino es igual de caprichoso que la luna en sus órbitas de cambio. Y sin planearlo nos volvimos a ver. Dos besos en la mejilla no eran necesarios cuando un año atrás nos habíamos comido la boca. Y con ganas. Un cruce de miradas y adiós. Ni una palabra. Tal vez, ni siquiera estábamos listos para un reencuentro. Y así, igual de caprichoso, los planetas se aliaron para probar suerte con otro reencuentro. Un reencuentro en el cuál, necesitaste la ayuda del alcohol para poder acercarte a mi. Y intentaste hablar conmigo. Pero yo estaba dolida. Todo, absolutamente todo, me recordaba a lo feliz que fuimos y ya no somos. Por que lo estropeamos? Ni siquiera recuerdo que hicimos mal. Simplemente, dejamos de ser. Dejamos de vernos. De hablarnos. Intestaste tener algún tipo de contacto conmigo. Y un simple roce de tu piel junto a la mía, me ardía. Me ardía hasta tal punto que no pude dejar que me tocaras ni un segundo. Te conformaste con estar solo sentado a mi lado. Me preguntabas sobre mi, pero mi mente estaba tan bloqueada que no era capaz de captar cualquier tipo de palabra ni mucho menos elaborar cualquier tipo de respuesta. Y no se bien si fue por culpa del alcohol o simplemente necesitabas saber si me habías echo añicos el corazón. Y mi respuesta fue una simple carcajada. Tal vez pensé que si me reía, no notarías lo vacía que me dejaste. Porque no tienes ni idea de cuantas lagrimas he llorado en las madrugadas. He llegado a llorar sin derramar una sola lagrima. Y ese tipo de lágrimas, son las peores. Mi mente ha pasado por un millón de fases y todas negativas. Y realmente no me duele que te hayas ido. Me duele que me hayas dejado sola, cuando más te necesitaba. Porque te necesitaba. No tienes ni idea del año que me he echo. Y cuando creí que tú podrías ser la persona que me ayudaría a ser feliz. Vas y me vuelves a empujar al precipicio. Un precipicio el cuál he acabado cogiendo cariño. Un precipicio por el cuál sería capaz de tirarme yo misma una y otra vez. Porque la soledad es buena. Hasta que te daña la mente. Entonces es tú peor pesadilla. Por que también es adictiva. Y cuando creí que la noche ya se había acabado. Vas tú, con todo el alcohol en tu sangre para confesarme delante de mi hermana y unos pocos amigos tuyos, que yo sería tu futura novia. Y ojala no me hubieras dicho eso. Ojala me hubieras ignorado toda la noche. Ojala me hubieras echo más daño. Ojala hubieras acabado con la pequeña esperanza que tenía. Pero no… te volviste experto en jugar con mi corazón. Nos volvimos expertos en hacernos daño.
L.D.L.
Cuando joven solamente veía como se me desmoronaba el mundo, ahora como adulta observo que a mi alrededor a muchos se les está desmoronando el mundo.
Quiero llorar pero no puedo,simplemente no me salen las lágrimas y eso me frustra porque no se como desahogar mi alma.
Sujétame fuerte que estoy al borde del abismo
Se esfumo con la cocaína, jamas se supo nada de ella
Carolina