Acostumbrada estoy a una vida llena de bucles dolorosos, profundos y torturadores. Los personajes cambiantes no impiden que el impacto causado en mi corazón disminuya al contrario, con cada puñalada sufrida mi ahogamiento es más abrumador que el anterior.
Acostumbrada estoy de que las personas entren y salgan de mi vida a su antojo. Ver cómo toman todo lo que quieren de mi para hacerme a un lado abandonándome a mi suerte sin nada a donde aferrarme para seguir avanzando.
Acostumbrada estoy de estar sola en el mundo a no tener un sostén en mi andar, de caminar en este sendero de amargura donde la pesadumbre cubre de su maleza, donde los charcos de lágrimas entorpecen y donde me desangro con las espinas de los recuerdos.