Éste es parte de fragmentos que escribo en mí tiempo libre. Y este es especial, ya que me inspire en un fanarts que logre ver en Twitter, acá les escribo el creador. (En realidad lo volví a subir a este fragmento porque necesitaba quitar algunos diálogos y cambiarlo al español.)
@spixedrum por si no tienen Twitter.
Y a pesar de que soy de Argentina, intenté buscar como es la jerga mexicana. Así que perdón hermanos mexicanos si mezclo la jerga argentina y mexicana, para los próximos fragmentos estoy intentando utilizar más palabras mexicanas.
Ahora bien, para esta serie de fragmentos de Cónclave AU secundaria, les dejaré unos puntos en cuenta para que puedan seguir con tranquilidad la línea histórica:
• Todos los personajes van a una escuela técnica. Y los cuatro principales protagonistas se diviende así:
Aldo Bellini: va en tercer año. En el área de informática.
Tedesco Goffredo: va en tercer año. (Repitió) En el área de informática.
Thomas Lawrence: va en tercer año. En el área de Administración contable.
Vicente Benítez: va en primer año. Está en el área de dibujo técnico.
(en realidad tuve que buscar en internet, nunca fui a una escuela técnica, si no de enseñanza media. Así que si necesitan corregirme, soy todo oídos).
En el próximo fragmento será de ver cómo es la relación de Aldo y Tedesco, más fragmentos de Vicente y Thomas.
"¡Ey chamaco!" Una chica con el uniforme de escuela técnica se sienta al lado de Vicente "que dibujas?"
Vicente por otro lado acostaba su espalda a la pared escrita, sus auriculares puestos en su playlist preferida, su carpeta de dibujo adornaba sus piernas con un garabato adorable en ella, sin contar las pegatinas de tortugas que crean una distinta imagen.
Al sentir la presencia de alguien sentado a su lado, se quita los auriculares con una mano, mientras su derecha sostenía aún su lápiz arriba de una hoja.
"¡Hola!" saludo con sus manos, su rostro formaba una sonrisa amplia que formaba sus distintivos hoyuelos en sus mejillas "¿quieren pedir dibujos o quieren ver los que ya tengo?"
"No, no Viví, queremos pedirte un favor." La segunda chica se sentó al otro lado de Vicent.
"¿que clase de favor? ¿Recibiré algo a cambio?" Sus ojos brillaron con emoción, ama ayudar a las personas, es una cualidad tan extraordinaria en el, que las amigas de su mamá lo adoran como es.
"pues...tenemos estás facecard de anime, si lo haces son todas tuyas viví" la segunda chica saca de sus bolsillos de pantalón unas cartas de Komi-san, Kimetsu no Yaiba, Witch Watch, Honey Lemon Soda.
"¿me dejas verlas? ¿Porfavor?" Pone sus manos en sus mejillas, esperando una respuesta de la chica. Ella se las entrega y el empieza a revisarlas con emoción, su rostro forma distintas expresiones por las facecard. En su cuidad tenerlas eran caras, y no te cuento si eran plastificadas. El muchas veces le pidió a su madre que le compré aunque solo sea una, su madre por otro lado las consideraba del diablo, como a su vez una gastadera de dinero. “no soy de ver estos animes, ¡perooo adoro las facecard!"
Se levanta de un salto, agarra sus materiales de dibujos para guardar en su mochila, así mismo guarda las facecard en su bolsillo bordado de Totoro. (Uno de sus animales favoritos desde que era niño).
"Sugoi, haré lo que me pidan" Acomoda su mechón de pelo rebelde en su evilla. Bajo las risas muy poco disimuladas de las chicas de segundo año.
"Osea..no entendi lo que dijiste. Escucha, tienes que ir al 3er "B", y darle al güero rubio llamado Thomas Lawrence está carta, dile que es parte de nosotras, que es muy guapo y que nos gusta. Y dale un besucon en la mejilla" la primera chica le indica mientras su compañera saca de su bolsillo una hoja doblada uniformemente y un chocolate medio derretido. "Es para el, y después en el recreo nos buscas y dices que nos dijo. ¿Jalas?
"Oki doki. Ahorita vengo" Sin más que decir, toma los regalos, da media vuelta y desaparece en el pasillo lleno de estudiantes de distintos años.
En el mural quedan el dúo de chicas, luego de 5 minutos de silencio completo estallan en risas descontroladas. La primera chica se retuerce de la risa, mientras la segunda se intenta quitar las lágrimas falsas para no arruinar su delineado.
"No puedo creer que le hayas dicho que le dé un besucon. Afuera le van a dar unos putazos que ni te cuento" apoyo su hombro en el mural uniforme.
"Naaah, lo más que le puedan hacer es intimidarlo por maricon y otaku. Es que encima ni siquiera se ducha, osea, ya no podía soportar más su olor. Que oso"
________________________________________________
El silencio es lo que más desearía tener el preceptor en este momento. El profesor de la tercera hora se le dio la fantástica idea de llamar a último momento y decir que no dará clases. Hasta ni siquiera les dio tiempo de buscar aunque sea un reemplazo.
"Válgame dios..." pronunciaba repetidamente en su mente Ray O'Malley, uno de los preceptores más antiguo de la institución. Contaba con la reputación de ser muy dócil y amable. "Porque no acepté trabajar en un OXXO. Ahora estoy encerrado con 30 adolescentes hormonales y de olor muy cuestionable, ¿porque verga no se bañan? ¿A poco no se huelen o que?" Mientras más divagaba en su mente, se hundía discretamente en la silla.
En el otro lado del salón se apreciaban a escuchar las quejas de Aldo Bellini, el vicepresidente de la clase. Conocido por ser uno de los más inteligentes de salón y ser increíblemente... insoportable. La mayoría de salón lo querían por solamente ser quién te ayuda con la tarea, aunque muchas veces se hace odiar por ser quién le recuerda a los profesores que han dejado tarea, recordarte a cada minuto del día su promedio y que se sabe todas los elementos de la tabla periódica.
"¡Ya no aguanto a Tedesco! Oseaaaa, que tipo infumable, aparte que no se baña apesta todo el salón con su desodorante de Axe de chocolate. Oseaa, ¿Thomas entiendes?" Su boca adornada por los brackets escupía cada palabra literalmente al rostro de Thomas.
Thomas por otro lado escuchaba solamente la mitad que comentaba su mejor amigo, su mente se concentraba en jugar Pokémon y mantenerse en el ranking de los mejores cinco. Thomas Lawrence, presidente de la clase era todo lo contrario a su mejor amigo. No era considerado el mejor del salón, aunque tampoco el peor. Estudiaba lo justo y necesario, con su infalible técnica de estudio "el que estudia duda de sus conocimientos". Ya que concentraba sus horarios en jugar voley, como desvelarse hasta el amanecer jugando videojuegos. En la secundaria nadie lo molesta ya que gana todos los partidos de Voley escolares, además de que es considerado un tipo raro, que muchas veces se prefiere tener de amigo que enemigo. (En realidad es solamente muy tímido, y por eso es que pierde la combi todos los días.)
Por el grito, el rubio endereza su espalda, su celular es estampado de pantalla al banco. Odia cuando su amigo y hasta hermano le grita al odio, sin contar que con los brackets le escupe litros de saliva. Sin embargo, sin querer enojarse, mira su amigo. "¿Mandé?"
"¿Puedes dejar de jugar ese juego? ¡Osea te estoy contando algo súper importante!" Antes que siga con su monólogo, escucha golpes que se repiten frenéticamente. Voltea sin pudor hacia la puerta que abre el preceptor.
"¿Si?" Ray pregunta con su cabeza afuera. Hasta que agacha la mirada, ve una melena de pelo desordenada y una mirada de inocencia. "¡Ay, mí amor no te había visto!"
"Buen día preceptor, ¿cómo se encuentra?" Pregunta Vicent con un abrazo muy cariñoso a Ray, que devuelve su abrazo con el mismo cariño.
"Me encuentro bien, aún tengo un tantito de dolor en la cintura, pero nada de que preocuparse." Responde con tranquilidad. "¿Y a qué vienes? ¿Te volvió a molestar otra vez Tedesco? Si es así dime, le pondré seis amonestaciones." Responde con sequedad. Podrá ser un preceptor muy amable, pero nunca dejará pasar una sola falta de respeto y menos abusos escolares como los que implementa Tedesco. Desde que inició el año Vicente, Tedesco apuntó a molestarlo cada que tiene tiempo. Le quita el dinero para el almuerzo, entra a los salones de primer año para solamente destruir cosas o robarlas. La última vez recuerda que llegaron dos alumnas corriendo a su despacho ya que la mochila de Vicente la habían metido al inodoro del baño de chicas, con papales, cuadernos y dinero, etc. Así al tirar la cadena tapo el baño, disparando agua hacia los pisos. Ese día recuerda que tuvo que ayudar a las porteras a quitar la mochila, que desgraciadamente hubiera tenido una mejor vida. Sin contar que se tuvo que llevar a Vicente a su oficina para que coma con el, ya que hasta su almuerzo paso al inodoro. Desde ese momento paso a ser su mejor amigo. Desde su inicio a primer año, escuchaba los rumores en los pasillos de tanto profesores como estudiantes, le decían que era un bicho raro, a veces muy infantil e inmaduro, hasta escuchar que no se bañaba por ser otaku (si, algo muy estereotipado). Eso le ha dado una imagen a Ray de quién era ese estudiante, pero debe de admitir que arrepiente tal imagen: ese estudiante es el más dulce que ha conocido en la vida, siempre saluda a todos los profesores, alumnos, porteros, hasta las cocineras del buffet. Sus notas no serán las mejores, sin embargo en los cursos de oratoria y dibujo técnico es uno de los que más sobresale. Siempre fuera de la escuela lo encuentran en el mercado comprando con su madre, hasta es ayudante voluntario de casas para abuelos. Lo más que lo ha sorprendido es el hecho que asista a la iglesia local con mucha frecuencia, por lo que comentaba Benítez, ama ir a la Iglesia porque el Cura no lo trataba mal por ser "diferente" a los demás chicos. Así que hasta Ray dirá que es un pan de dios ese adorable niño, si tenía que defenderlo, lo hará sin duda.
En medio de su divagaciones no escuchaba con atención todo lo que el adolescente le explicaba. Hasta el momento entendió que el chico tiene facecard, aunque debe de ver a Thomas.
"Así que no, no me molestó Tedesco, solamente debo de complementar una tarea que me pidieron. Así que... ¿Puedo pasar? Solo será darle algo al chico llamado Thomas." Sus manos se movían con delicadeza de un dibujante que explicaba con sumo detalle su obra.
"Pero por supuesto, espera un momento." Dice Ray, toma la puerta abriéndola completamente. “¡Lawrence!"
Silencio total, el salón permaneció en silencio ante el grito del preceptor. Hasta lo que se podría escuchar sería el sonido de una respiración molesta de Tedesco.
"¿Lawrence vino?" Pregunta Ray a Aldo.
"Si preceptor, es el antisocial que está al lado mío." Responde con indiferencia Bellini, su dedo índice apunta sin disimuló a la bola negra sentado a su lado.
"¿Otra vez con ese horrible juego?" Pregunta cansado Ray. Aldo asiente frenéticamente. “Llamalo"
Con esa orden dicha, Aldo agarra la capucha de Lawrence dándole un fuerte jalón hacía atras. “¡THOMAS!"
"hm....¿mande?" Saliendo de su hipnotismo de su videojuego, mira a su mejor amigo. “¿Ya llego el profesor?"
“No. El preceptor Raymond te estaba llamando." Suspira con exageración. “un chico o chica te busca."
"ohhh..." responde con su boca en un perfecto círculo. Su mirada se dirige hacia el preceptor, que contaba con una mirada de desaprobación que avergonzó mucho más a Lawrence. De un momento a otro, su rostro se transformó en un arcoiris de colores al saber que todo el salón lo miraba, al igual que su preceptor. “Yo..yo..lo-lo siento..eh..no..si..digo..."
"Espera Thomas, no te preocupes. La próxima vez intenta no embobarte tanto con ese juego." Responde Ray, de la forma que Thomas intentaba entablar una oración, hasta pensó que al chico le agarraría un infarto. “Un chico te busca, dice que necesita darte algo. Ven, pasa Vicente."
en ese momento todo el salón queda en silencio a mirar fijamente al nuevo chico de primer año entrar al salón. Su caminata era tranquila y relajada, todo lo contrario al manojo de nervios llamado Thomas. Aldo se hace un lado para dejar pasar al chico, mientras parte del salón elimina ese silencio, para iniciar con: chicos con señas de anime de Naruto buscaban burlar a Vicent, ruidos raros que salen de sus bocas, hasta las chicas que tornaban su rostro con asco. Thomas al presenciar al chico se levantó con apuro, era alto, podría presumir de su altura, aunque al caminar siempre encorvado nunca se nota.
"Hola, soy Thomas..." responde a lo bajo, a su vez doblaba las rodillas para llegar a hablar sin dificultad con el niño.
"Hola Thomas, soy Vicent." Responde con una sonrisa de oreja a oreja. "Vine a decirte algo."
"¿Qué..quieres decirme?" Pregunto con duda Lawrence. Desde que inició la secundaria, siempre fueron chicas quienes le obsequian comida o cartas, nunca espero de un chico. Y menos un chico tan lindo como el. “Seria un mentiroso no admitir que el tiene unos ojos muy hermosos..." Pensó.
Mientras Lawrence luchaba contra sus pensamientos más pecaminosos. Vicente trataba de relacionar o decir con perfección lo que tendría que decirle al chico rubio al frente suyo. Ya que siendo sincero, no sabría cómo hablar con alguien más grande que el, sin contar lo lindo que era a sus ojos.
" Es...es..tan raro, y a la vez guapo el..¿Le gustará personas como yo?" Divagaba en su mente Vicente, distintos pinchazos de dolor dirigían clavos a su cuello por el gran esfuerzo de mirar al chico más alto. “Es en este momento que tendría que sonar una canción de amor o algo así."
"Pues...de que eres un chico muy guapo, y me gustas. Así que ten." Sin dejar de mirar a los ojos de Thomas, le entrego tanto la carta doblada como el chocolate.
Todo el salón quedó mudo, hasta Tedesco que en sus manos tenía útiles de sus demás compañeros (si robados), que al oir esa declaración, dejó caer los útiles. Aldo por su parte, si fuera un dibujo animado tendría la mandíbula en el piso de lo sorprendido que estaba. Ahora solamente abrió sus ojos con sorpresa hasta con desagrado. No sabe de dónde sacó tanta valentía un chico de primer año para declararse enfrente de 30 alumnos. Sin embargo los sonidos que creaban sus compañeros lo sacaron de su estado de shocks, desde distintos "uuuuuuh", hasta sonidos desagradables de atragantarse con algo desconocido. Sin duda desagradable ante los ojos de Aldo.
Thomas por otra parte se transformó en los distintos colores que tendría un arcoiris, ya en si que era bien güerito y blanco desde que nació, los colores le marcan a perfección. Su mirada se tornaba entre los regalos y los ojos inocentes del chico de primer año.
"Pues..eh..que te digo..." Su tartamudeo típico salió a la luz, su rostro completo, orejas se tornaban de un color rojo fuerte. Por un lado el deseo de desechar todos esos regalos en la basura y correr por su vida se le era tentador. Por otro lado, de solo imaginar al chico triste por su acto tan despiadado, le género sentimientos llenos de culpa. Siente que si lástima a ese chico, se declara culpable.
Y como si el cielo se abriera ante sus ojos, escucha una voz dulce que lo saca de su estupor.
"No importa si no respondes ahora, me lo dices en el recreo." Responde Vicent con una sonrisa tranquila, sus brazos los entrelaza detrás de su espalda, tal como lo hace el cura de la iglesia. “Solamente quisiera darte algo más."
Libera sus brazos con naturalidad, toma con delicadeza el rostro de Thomas que no se recuperaba del hipnotismo que crea su cabeza a la perfecta imagen de Vicente. El último como sabe, su altura no es lo que más pueda presumir, así que se levanta en puntilla y le estampa un beso inocente en la mejilla derecha, como si se tratara de amantes o una pareja de adolescente que regular sus emociones no estaría dentro dentro de sus planes. "Ahora sí, adiós, Thomas."
"Mo puedo creer lo que ha hecho ese vato, como entro, te beso y se fue. Es valiente." Le responde por sexta vez Aldo a Thomas. Ya que no puede creer que Thomas ya tenga más chicas y chico detrás de el. Bellini por su parte con la única mujer con la que habla es su mamá. Por eso es que envidiaba un poco a Thomas, quiere por lo menos, ser el crush de alguien.
"Solo cállate Aldo..." Responde con un toque de cansancio en su voz. La caminata hacia su casa se tornará mucho más larga escuchando a su mejor amigo hablando del chico Otaku, sin contar que dentro de la conversación saldrá cuánto mucho veinte veces dichas el nombre de Tedesco. “Solo no le digas a mí mamá, se enojara muchísimo si se llega a enterar."
"¿Y porque no tiras esos regalos? Así te ahorras el problema de ese niño raro." Sin filtros intenta agarrar el chocolate ya demasiado derretido pegado a la carta. Recibiendo en cambio un manotazo por parte de Lawrence. "¡Auch! Que considerado hermano."
"¡No le digas así! Y no te voy a dar nada porque es mío." Aprieta el regalo contra su pecho. Sin dejar de mirar al piso.
"¿Con que te gusta la atención? No lo puedo creer, Thomas Lawrence el chico que tiene miedo a la oscuridad desde los cinco años, le atrae los chicos de primer año. Te consideré raro, más nunca pervertido." Cómo si hubiera hablado del clima, sigue su camino con normalidad, adelantándose cinco pasos de su amigo.
"¿QUÉ? No..¡no! Solo di-digo, ¡ALDO!" Grita avergonzado Thomas. Aunque corre para alcanzar a su amigo, que inició con sus principales quejas sobre Tedesco. Debe de admitir en el fondo de su corazón, que aquel niño raro no, si no... diferente. Le gustaría que sean algo más, no solamente desconocidos..si no algo que le permita a Thomas acercarse a el. Capaz que pueda pedirle a alguien el número de el.
________________________________________________
¿Qué les pareció? Tengo muchísimos más por los cuales publicar, aunque me encantaría que alguien pueda usar estas ideas y publicar un fanfics en Ao3. Me encantaría escribirlo de mí parte, pero ya iniciaré en la carrera de Ingeniería, y siendo sincera estoy estresada. Si alguien llega a publicar en Ao3, manden link así les promocionó el fic y de paso lo leo.
Para expandir al personaje de Vicente, tomé de inspiración a una amiga Otaku y que es la representación de Vicente pero en versión femenina y no católica. Y la escena de que tiraron al inodoro la mochila de Vicente fue más una exageración, a ella le escondieron la mochila en el baño de hombres, lo que si tiraron al inodoro fue su dinero y dibujos.
Ojalá que les haya gustado este fragmento, ¡Buenas noches! (En Argentina son las 03;10 de la madrugada)