Lilo examinó sus alrededores. Se encontraba en una sala de techos altos, con un largo pasillo decorado con estatuas de serpientes; enfrente había una gran estatua, y a sus pies había alguien tumbado y otro de pie. “Ginny!” gritó Harry, corriendo hacia ella. Se arrodilló a su lado “Ginny, por favor no estés muerta…”
Lilo investigó los alrededores con la varita en alto, cubriendo a Harry. Oyó unos pasos y un chico atractivo salió de las sombras. “Tom… Tom Ryddle?” preguntó ella. “Tú debes ser Lilo Poltergeist” ella asintió. “Eres un fantasma?”
“Soy un recuerdo. Un recuerdo guardado en un diario por cincuenta años.” Dijo Tom, y se agachó al lado de Ginny, dónde Harry estaba murmurándola cosas. “Lilo, nos tenemos que ir, tenemos que salvarla. Además, también está el basilisco…”
“No vendrá hasta que sea llamado” le cortó Tom, y luego se giró hacia Lilo “Expelliarmus!” la varita de ella salió volando hacia Ryddle, que la cogió con destreza. “Tom… devuélveme mi varita… la necesitamos para salvar a Ginny” le pidió Lilo. “No la vas a necesitar, Poltergeist. Y en cuanto salvar a la pequeña Weasly, me temo que no va a ser posible… Cuanto más ella se debilite, yo me hago mas fuerte.” Harry y Lilo le miraron con sorpresa.
“Si,Fue Ginny la que abrió la cámara de los secretos, la que pintó todos los mensajes y eligió todas las víctimas. Ella no sabía lo que hacía, estaba en una especie de trance, pero puedo ser muy persuasivo… El poder del diario la empezó a asustar, y lo tiró al baño de las chicas. Y ahí lo encontró la pequeña Lilo, que me llevó directamente a ti Harry.” Se giró hacia Lilo y la guiñó un ojo. “Muchas gracias por eso, por cierto. Luego solo tuve que enseñaros esa memoria del idiota de Hagrid para ganarme vuestra confianza…”
“No importa Tom, pronto la cura de mandrágoras estará lista, y todos los petrificados volverán.” Le dijo Harry con enfado. “Matar sangresucias no me importa ya Potter… Desde hace muchos meses ya, mi único objetivo has sido tú, y que me importa a mí se me llevo algún amigo tuyo por el camino?” Lilo miró a sus alrededores con cansancio. Vale sí, pero dónde estaba el basilisco? No quería que de repente saliese y les petrificase.
“Voldemort es mi pasado, mi presente y mi futuro” esa frase renovó el interés de Lilo en la conversación. Tom usó la varita de Harry y escribió en el aire:
Luego, con un movimiento suave, las palabras se desordenaron y formaron unas nuevas. “Yo… Soy Lord Voldemort?” dijo Lilo impresionada, y no pudo evitar retroceder unos pasos. “Eres… Eres el heredero de Slytherin? Voldemort…”
“De verdad pensaste que me iba a quedar con el nombre de mi padre, un sucio muggle? No, me di a mi misma un nuevo nombre, uno que los brujos temerían por todo el mundo, cuando me convirtiese en el mejor brujo de la historia!”
“Albus Dumbledore es el mejor brujo de la historia!” dijo Harry con voz decidida, y en ese momento, un canto melodioso inundó la sala. Un fénix, con algo en las patas se acercó a Harry y le dejó lo que llevaba. “Fawkes…?” así que ese era el legendario fénix de Dumbledore. Había oído rumores, pero Lilo no estaba segura de que fuesen reales. Miró lo que Harry tenía en las manos y vio que era el sombrero seleccionador. Y para que les iba a servir eso? Tom Ryddle se acercó a la estatua y susurró algo; una puerta se abrió y Lilo se dio la vuelta, recordando las palabras de su amiga. “Harry, corre!” Ambos corrieron por el largo pasillo, oyendo los siseos y gruñidos detrás de ellos. Harry tropezó y Lilo se paró bruscamente, casi resbalando. “Levanta, Harry!” recogió sus gafas, que se le habían caído, y se las tendió. Lilo vio como la sombra del basilisco se cernía sobre ellos, y los músculos le tensaron de anticipación. El canto melodioso volvió, y Fawkes se abalanzó sobre el basilisco. Lilo y Harry se fijaron en la sombra; el pájaro no era tonto, y había ido directamente a por los ojos de la serpiente gigante. “No!” gritó Ryddle, y Lilo y Harry se giraron. El basilisco movía la cabeza bruscamente y tenía profundos arañazos en los ojos. Harry le hizo el gesto de silencio a Lilo y ella asintió. Corrieron hacia otros túneles –este sitio era como un laberinto- y esperaron en silencio. Giraron por una esquina y se encontraron que estaba cerrada. Antes de que pudiesen retroceder, la cabeza del basilisco se asomó y olfateó el aire. Lilo se quedó sin aire. Era realmente enorme, seguro que a Liv le hubiese encantado verlo… El basilisco giró la cabeza hacia ellos, y emitió un leve gruñido. Estaba a menos de cincuenta centímetros del suelo, cuando Harry se agachó, cogió una piedra y la tiró, distrayendo al basilisco. La serpiente se fue y el camino quedó despejado, así que volvieron con Ginny y Tom. “La queda poco tiempo” murmuró Harry, y Tom sonrió. “Y Voldemort volverá a la vida.”
El basilisco salió del agua, soltó un fuerte rugido mientras sacudía la cabeza y les salpicó. Lilo se giró hacia Harry para volver salir corriendo, pero vio que él tenía una espada en la mano. “De dónde has sacado la espada?”
“Eso no importa. Sígueme!” Harry corrió hacia la estatua gigante y empezó a escalarla, Lilo, después de un momento de vacilación le siguió. Casi habían llegado arriba cuando el basilisco les atacó, pero falló por los pelos. “Harry, corre!” Lilo terminó de subir, le tendió la mano a Harry y le ayudó a terminar de subir. El chico empezó a mover la espada como un loco contra el basilisco, fallando todos los ataques. El basilisco les respiró encima y Lilo tuvo arcadas, su aliento olía a ratones muertos y carne podrida.
El basilisco empujó a Harry, y Lilo gritó; se tiró a por la espada y relevó a Harry. El frío metal la aportó seguridad y valentía, y justo cuando el basilisco se abalanzaba sobre ella, Lilo le atravesó el paladar, a la vez que sentía un dolor horrible en el brazo.
El basilisco soltó un grito horrible y cayó hacia atrás, dándole a Lilo el tiempo justo para desclavar la espada. Lilo se miró el antebrazo y vio como un colmillo de basilisco estaba clavado. Se lo arrancó y lo guardó en el bolsillo de su túnica –seguro que a Liv le encantaría investigarlo-. Bajó de la estatua con la ayuda de Harry y volvieron con Ginny. Lilo sintió como la pesaba la cabeza y le temblaban las rodillas; los ojos le habían empezado a llorar, y sentía como se fuese a desmayar.
“Es sorprendente la rapidez con la que actúa el veneno de basilisco, verdad?” rió Ryddle. Lilo cayó de rodillas y reprimió las nauseas. “Lilo, Lilo! Que pasa?”
“El diario, Harry, destrúyelo. En mi bolsillo, cógelo” Harry cogió el colmillo de basilisco que había guardado. “Espera, que haces?!” le preguntó Tom, y con una última mirada de odio por parte de Harry, apuñaló el diario con el diente. “NOOOOOOO!” gritó Tom, mientras Harry apuñalaba el diario dos veces más.
Ryddle se deshizo en luz, y Ginny despertó. Lilo se estaba muriendo, lo sabía pero ver a Ginny recuperada la hizo sonreír. Sus dos amigos se pusieron al lado de ella y la hablaban, pero Lilo no oía nada. Le pesaban los ojos, y solo quería descansar, descansar de este dolor…
Harry vio como Lilo empezaba a cerrar los ojos. “Lilo, despierta, venga!” Fawkes se posó al lado de ella, y unas lágrimas cayeron en su herida. Harry vio con sorpresa como esta empezaba a curarse. “Lilo…?”
“Hola Ha… Harrington?” dijo Lilo lentamente, y luego empezó a reírse. Harry y Ginny rieron también y la ayudaron a levantarse. Deshicieron el camino y se encontraron con la gran montaña de piedras, ahora con una abertura para pasar. Se escurrieron por ahí y luego subieron colgados de Fawkes.
Al volver al baño Lilo ya estaba más espabilada y revivía los últimos acontecimientos. “Entonces me mordió, no?”
“Si. Luego Fawkes lloró encima de ti, y como sus lágrimas son curativas, pues, sigues viva” dijo Harry, y Lockheart rió. “Eso rima!” le ignoraron miraron hacia donde estaba Fawkes, que recibía cariñitos de Liv. Lilo sacudió la cabeza viendo como el pájaro piaba contento “En fin, deberíamos contárselo a Dumbledore”
“Habéis roto como catorce reglas del colegio, sabéis que eso es suficiente para expulsaros a todos, verdad?” Dumbledore alternó la mirada entre los cuatro alumnos. Lilo, Harry, Livvia y Ron presentaban un aspecto sucio y arrepentido. “Pero gracias a vosotros, habéis salvado una alumna, así que no se hará tal cosa. Podéis retiraros, excepto Harry.” Lilo y Liv salieron y se derrumbaron sobre un banco cercano, exhaustas. “Que tal con el basilisco?”
“Genial, nos hicimos súper buenos amigos” contesto Lilo sarcásticamente y Liv soltó una gran carcajada. “Toma” Lilo la entregó el colmillo de basilisco. “Voy a ducharme.”
colaboración con @carol-friki-06