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Enviado por: Antonio
Ha muerto Juan Genovés, autor de "El abrazo", de 1976. Un símbolo de la Transición, un homenaje a los abogados laboralistas asesinados en Atocha y convertido en emblema de un país que deseaba la reconciliación para dejar atrás la violencia.
En mi "molesta" opinión.-
“Lo que recuerda mi… Memoria Histórica.-
Mi padre, Álvaro, fue detenido mientras cumplía el servicio militar en aquellos días de julio de 1936, cuando el golpe de Estado fracasado se convirtió en guerra civil. Fue procesado en consejo de guerra y condenado, por poseer y distribuir propaganda subversiva y por sus vínculos anarquistas, a seis años de prisión y cumplió cuatro. Fue trasladado varias veces, desde los calabozos en el Castillo de Paso Alto, la prisión de Gando (Las Palmas de de Gran Canaria), más tarde a lo que denominaban “prisión flotante” (un barcucho propio de las galera de Ben-Hur fondeado a cierta distancia del puerto) y por último en el lamentablemente famoso campo de concentración de Fyffes, unos antiguos almacenes que la “Casa African Eastern Spain”, poseía en la Avenida de Reyes Católicos de Santa Cruz de Tenerife y que fueron cedidos a tal fin por sus propietarios.
Aquella condena llevó aparejada su expulsión como funcionario del ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, plaza que nunca pudo recuperar en vida aunque posteriormente, tras las primeras elecciones democráticas municipales, se anuló aquel expediente y mi madre pudo obtener su derecho a una pensión de viudedad. Nunca lo escuché hablar con resentimiento o inculcarnos a mis hermanos y a mí el odio o el deseo de venganza. Su aspiración máxima era participar en la construcción de un país libre y democrático, lo que teniendo en cuenta su militancia comunista suena a oxímoron y, lo que por cierto, es finalmente lo que es. Pero su caso era el de un hombre bueno, un idealista con el convencimiento rousseasiano de la bondad natural del ser humano, un romántico sin solución y sobre todo de una ingenuidad superlativa, eso lo explica.
Por mi parte, y aunque siempre fui muy crítico, rebelde y poco o nada obediente con las normas y estatutos que me comprometí a acatar, milité en el Partido Comunista de España (sección juventudes comunistas) a finales de 1973. Participé en la confección y distribución de propaganda clandestina, pintadas, manifestaciones (blandas y unas cuantas muy duras), asambleas, huelgas y todo tipo de actividades hasta mi abandono por descreimiento en 1980 cuando mi espíritu pedía comprender antes que tomar partido.
En España nunca hubo oposición a la dictadura de Franco, no era posible porque la oposición sólo puede darse en democracia. Lo que sí hubo fue resistencia a aquel régimen, resistencia que se concentró en el Partido Comunista de España, que era el único organizado como tal (tanto que se le llamaba por afines o no “el Partido”) y que reunió en su seno en los momentos más duros a quienes se resistían, comunistas o no.
Mi memoria me lleva a recordar lo que exigíamos antes y durante la transición, que no era “justicia popular”, “venganza a cualquier precio” o “revancha que ya es hora”. Ayer encontré entre tantas cosas que guardo y de las que rara vez disfruto, una vieja caja de cerillas del año 1978. Es parte de artilugios como llaveros, bolígrafos, mecheros etc. que vendíamos para sufragar la campaña electoral y ayudar a sostener al Partido. Ahí la tienen, parece tan nueva y bien conservada como entonces, y los valores que defendía y proclamaba desde luego son mucho más nuevos y esperanzadores que los que los puristas decimonónicos de hoy reivindican y exigen 40 años después de aquellos anteriores 40 que nos parecieron interminables.
“Por una cultura democrática”. “Si deseas reconciliación y democracia, paz y justicia para ti y para tus hijos, da tu voto al Partido Comunista”.
Eso, unos con gran sufrimiento propio y de sus familias, como mi padre, que no fue de los peor parados porque al menos conservó la vida, y otros menos entre los que me incluyo como de los menos entre los menos, era lo que deseábamos y a lo que aspirábamos sobre cualquier otra premisa o consideración.
Esa es mi “Memoria Histórica”, la que le cuento a mi hijo cuando me lo pide. La memoria de éste al que señalan hoy como fascista, el facha, el inhumano sionista, el traidor vendido a la derecha, al liberalismo y al nacionalismo montaraz y carpetovetónico, cree y continúa creyendo en aquella simple (y muy bien conservada) caja de cerillas. Yo estuve y sigo estando allí.
¿Y tú?, con tu conciencia de clase, de tipo duro, intransigente con esta “falsa democracia”. El crítico permanente e incansable cuyo sentido analítico le lleva a proclamar que hay que derrocar el “régimen del 78”. Tú ya sé en donde estás ahora, pero entonces… ¿en donde estabas entonces?".
Epílogo del viejo Profesor Javaloyes: Sólo debo añadir por mi parte que conviene, por necesario en esto de la memoria y de la historia, procurar estudiar al “historiador” antes de comenzar a estudiar la historia. Al menos en este caso el declarante tiene la imparcialidad de reconocerse… parcial.
El futuro (Luis López Carrasco, 2013)
En su momento se habló mucho del debut en el largometraje (al menos en solitario, descontando su participación en Materiales, integrado dentro del colectivo Los hijos) de Luis López Carrasco. Esta colección de casi todo planos fijos (las excepciones no hacen sino confirmar la regla) que cuentan el antes, el durante y el después de la fiesta que se celebra en una casa tras la victoria del PSOE en las elecciones del 82, en plena movida, es un trabajo experimental en toda regla, donde no se escuchan los diálogos, solo parcialmente, pero sí la música, todo un testimonio de una época, bastante alejado de temas y bandas recurrentes siempre que se habla de esa escena madrileña, lo que es muy de agradecer. A día de hoy, en pleno post-confinamiento (y quién sabe si también de pre-confinamiento) después de mucho tiempo sin ver a amigos en una casa, de compartir litronas y besos con conocidos y desconocidos, conversaciones, aunque sean de barra de bar (¿acaso no son las mejores?), la película cobra una significación especial, por un lado es una celebración del carpe diem, de un momento que muchos ansiamos (a la vez con algo de miedo, o al menos cierto respeto) y otros, menos temerosos, ya abrazan, y por otro por su similitud con la época actual en el plano político con esa alianza PSOE-Podemos que hace un par de años probablemente nos hubiese costado imaginar y que aunque diste de ser perfecta permitió, al menos en sus primeros pasos (y también con algunos pequeños logros, que visto lo visto en lo que va de siglo quizá no sean tan pequeños) una ilusión parecida con vistas a ese futuro que siempre termina tornándose en algo bien distinto a lo que se espera, pero al menos lo que nunca nadie nos podrá quitar es la ilusión.
"Mozart, Beethoven y Chopin nunca murieron. Simplemente se convirtieron en música"
—Dr. Robert Ford, Westworld
Y de repente, regresa el pasado para desestabilizar tu presente...
Jessi
Franco vive en nuestra legislación
A día de hoy siguen en vigor 265 normas preconstitucionales. 169 leyes y normas vigentes aprobadas durante el franquismo. 66 de ellas no han sido nunca modificadas y 43 están firmadas por el dictador...