142- Con música o sin música, lo importante es buscar tener una vida que alabe y honre a Dios por cómo es. Nuestras actitudes hablan de nosotros. Nuestras palabras expresan lo que hay dentro de nuestro corazón. Nuestros ojos transmiten la vida que hemos vivido. Nuestras manos expresan en sus gestos el tiempo que hemos orado.
De nada sirve levantar las manos, unirlas en plegaria o inclinarnos ante Dios, si nuestro corazón está lleno de malos sentimientos y maliciosos pensamientos. Discutimos en la mente perversidades ¿y después elevamos nuestros ojos al cielo? Hacemos batallas hasta con las hormigas que destruyen el jardín ¿Y con esa misma mente agresiva damos gracias a Dios...?
La gratitud a Dios por todo, nos devuelve la pureza de mente y corazón. Esto no significa andar por la vida con los ojos vendados , tapando los oídos o cerrando la boca a todo. Significa que todo lo vemos y lo oímos pero que nada interfiere nuestra unión con el Señor de la vida. Significa que la maldad y los malos sentimientos no nos alejan del camino que hemos decidido elegir para andar y que no apagan la maravillosa luz que Dios ha generado en nosotros. Somos una lámpara vintage, a la que hay que mantener con aceite para que no se apague. La fe es muy vulnerable, igual que el amor y la luz. Necesitan un constante trabajo en uno mismo. Dios nos dió "libre albedrío" para tomar decisiones sabias cada día. Pongamos esas decisiones a la luz de su lámpara y veremos el camino correcto a seguir.
Que Dios nos ayude en este tiempo difícil para vivir, donde las manos, los ojos y la vida misma han de honrar a Dios con su pureza y todo quiere malograr la limpieza del espíritu.
Trabajemos constantemente en esto con paz y sin ansiedad.
¡Bendiciones y Luz de lo Alto para todos!
Canten al Señor con gratitud;
canten himnos a nuestro Dios, al son del arpa.
Él cubre de nubes el cielo,
prepara la lluvia para la tierra,
hace crecer los pastos en los montes,
da de comer a los animales
y a las crías de los cuervos cuando chillan.
No es la fuerza del caballo ni los músculos del hombre
lo que más agrada al Señor;
a él le agradan los que lo honran,
los que confían en su amor.