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Ayer dirigí la sexta sesión de "Morte Ascendō", la introducción del pj Lasombra de @montedemo-blog a mi Crónica de #V5 "Crescent City By Night".
Los 3 Lasombra implicados, y el ghoul que les lleva a todas partes, acudieron a la mansión de la Primogénita Toreador de Nueva Orleans en el caro barrio de Garden para asistir a su fiesta de bodas de plata y, de paso, presentarse ante el Príncipe de la ciudad y hacer pesquisas sobre qué ocurre con el "Hombre de Negro".
Aún nos quedará una sesión para acabarla, pero también aprovechamos para darles un nuevo aspecto a tres de los pnjs más importantes de la Crónica: El Príncipe Antonio Calbullarshi, su Chiquilla Marie D'Richet y la Primogénita Toreador Doña Matilde de Gálvez-Balmis, además de actualizar el aspecto del pj de Carlos.
Fue toda una experiencia y un reto introducirle en un capítulo de la Crónica que ya fue jugado por el resto de mis jugadores hace cerca de dos años...
Carlos de Montedemo, Lasombra autarca.
Antonio Calbullarshi, Tremere, Príncipe de Nueva Orleans (según su escueta descripción en el suplemento "New Orleans By Night" de White Wolf de 1994)
Marie D'Richet, Tremere, Chiquilla del Príncipe Calbullarshi (según su escueta descripción en el suplemento "New Orleans By Night" de White Wolf de 1994)
Doña Matilde de Gálvez-Balmis, Primogénita Toreador de la Corte de Nueva Orleans (basada en su retrato real)
En breve, la conclusión.
Interludio Victoriano (3ª sesion)
Anteriormente...
20 de Octubre del Año de Nuestro Señor de 1889. 1AM. Mansión Dunsirn.
Tras mi visita a la mansión de Lady Penelope, Primogénita Toreador de la corte de Londres, decidí reunirme con el resto de mis invitados para dejar en claro lo que había averiguado y lo que el señor Hoid, Baine y Aitor habían encontrado acerca del señor Ernest Park, el periodista que necesitábamos convencer para que dejara fuera de su artículo sobre los clientes del prostíbulo de la Calle Cleveland a ciertas personas clientes del Banco Dunsirn...
Nos reunimos en el salón, tomando un refrigerio y alguna bebida espirituosa para templar nuestros ánimos tras todo lo que nos había acaecido aquella tarde-noche.
Tras relatarnos lo ocurrido con el periodista en su casa y los 3 extraños individuos que les pusieron en serios apuros, yo me encargué de comentar lo que Lady Penelope me había dicho acerca del periodista: sí o sí debía sobrevivir. Me dijo que podía hacer que dejara fuera de su artículo a las personas que yo precisara, pero no debíamos inmiscuirnos en los asuntos de Edward Crossbower y del Chiquillo de la Primogénita Toreador, James Abercrombie... Me citaba de nuevo, antes de que nos marcháramos la noche del día 21 a París, para que le comentara cómo había quedado el asunto y si todo estaba bien, se encargaría de ayudarme en mis tareas en París (y por lo que me había hecho entender, iba a necesitar su ayuda con completa seguridad...)
Dreyfuss hizo memoria sobre la descripción del extraño ente que Baine había visto en la Umbra y que estaba afectando de alguna forma al periodista. Pero al no haberlo visto él directamente, ¡era extremadamente complejo poder saber de qué criatura se trataba o lo que podía hacer!
Muy a nuestro pesar, decidimos intentar ayudar al periodista. En esta ocasión acudiríamos todos a su casa con la intención de poder colaborar a la hora de enfrentarnos a lo que le afectaba.
Dreyfuss decidió acudir a su biblioteca con la intención de buscar entre sus volúmenes algo de información acerca de qué podría ser ese ser. Baine decidió hablar con sus contactos callejeros para intentar saber el actual paradero de los 3 caballeros que le apalizaron durante la visita al domicilio de Ernest Park.
Aitor se dedicó a preparar sus cosas para cambiar su apariencia acorde con los poderes que iba a usar si finalmente era necesario.
Un par de horas más tarde tanto Baine como Dreyfuss regresaron a la mansión Dunsirn. Nuestro erudito estuvo indagando entre su extensa colección de libros extraños y finalmente encontró un dato que parecía corresponderse con la descripción que le hizo Baine acerca de aquel ser. Parecía que se trataría de un espíritu del Kaos. La única forma de conseguir derrotarle sería usando su contrario, el orden...
Por su parte, Baine localizó a los hombres que habían estado vigilando a los 3 extraños individuos. Les estuvieron siguiendo durante bastante tiempo hasta que les perdieron la pista al llegar a un callejón. Era como si se hubieran volatilizado en el aire... Para tener apoyo en un hipotético combate contra esos seres en la casa del periodista, había venido con 4 veteranos preparados para ofrecer resistencia y darnos asistencia en combate. Para garantizar su completa atención a nuestra causa les prometí un pago de 1 libra esterlina por persona y noche (quedando implícito que si alguno moría o se retiraba, su parte se repartiría entre los demás...)
Para no caer en una nueva trampa, Aitor nos propuso usar una de sus habilidades especiales y se personara en el domicilio del periodista mediante su poder de Viaje Astral. Mediante nuestro enlace mental creado por Hoid nos podría mantener informados de lo que ocurriera durante su viaje hasta allí. Asimismo, nos preparamos para coger un coche de caballos grande y personarnos en la casa de Ernest Park.
Sobre las 3 y media de la madrugada, Baine vio como una extraña forma vaporosa salía del cuerpo de Aitor, que dejamos en la biblioteca de la casa en uno de los sillones más cómodos hasta que regresáramos. En cuestión de segundos Aitor llegó a la casa del periodista. Sin tener que preocuparse por puertas o muros, entró en el dormitorio del periodista. Allí se lo encontró, pero en esta ocasión ya no estaba paralizado ni con gesto de dolor, sino que estaba mirando hacia el exterior por la ventana, como si esperara algo o a alguien. Por lo que Aitor pudo decirnos, mientras usaba su lectura mental sobre Ernest, éste estaba calmado, pero el Espíritu del Kaos probablemente lo había poseído aunque aquella extraña burbuja de sangre que viera Baine en su interior la vez anterior parecía que intentaba mantener al espíritu a raya... Aitor solo vio el caos en su interior. Parecía tener la mirada perdida a través de la ventana.
Mientras llegábamos a la casa en el coche de caballos, el periodista pareció percatarse de la presencia del cuerpo astral de Aitor. Reaccionó intentando expulsarle de allí mientras musitaba un "¡Fuera, insecto!" pero por suerte no pareció afectarle y regresó al instante a su ensimismamiento.
Unos quince minutos más tarde llegamos a las inmediaciones de la casa, Baine dejó a un chaval preparado para avisarnos si aparecían los 3 individuos a los que se enfrentó la noche anterior. El joven haría ruido para alertarnos. Le di unas monedas y le prometí una gratificación si todo salía bien esa noche.
Baine decidió entrar en la Umbra físicamente y comprobar si aún había algún rastro del espíritu del Kaos por allí. Los demás nos quedamos preparados para entrar en la casa, esperando en la escalera del inmueble. En cuanto el "prodigio" desapareció, su enlace mental con nosotros se cortó.
Aitor, aún en su forma astral, nos avisó que ahora el periodista se giraba hacia la puerta de entrada y comenzaba una extraña conversación con alguien que no estaba allí, tan solo escuchando la parte que Ernest iba diciendo. Nos preparamos para entrar, por suerte la puerta no estaba cerrada con llave. La conversación era así:
-"Vienes a salvarme?"
-"Sí, pero me ha abandonado."
-"Yo quiero escapar de aquí."
-"Veo que has venido con más gente pero están fuera de aquí..." (Esta parte la dijo justo en el momento en que entramos en la habitación.)
-"¿Indicarte? Pero ni yo mismo lo sé!"
-"Sí, el Amo"
-"Sí, el amo Jan Tadeusz Kalinowsky..."
-"Por supuesto, ¿es ésta prueba suficiente?"
-"Me está vedado. ¡Me destruiría!"
-"Imposible, el Amo me ha abandonado y no lo puedo encontrar si él no quiere..."
"No, ¡ojalá!"
-"Esperaré, ellos me harán compañía..."
Y Ernest se dirigió hacia nosotros. Baine regresó desde el Umbra en ese mismo momento. Parece que el espíritu del Kaos quería escapar del cuerpo de Ernest porque le habían obligado a permanecer ahí dentro.
Dreyfuss pareció recordar algo sobre ese nombre, Kalinowsky.
Aitor y Baine se quedaron vigilando hacia la puerta (los 4 matones que habíamos contratado se marcharon en cuanto escucharon todo lo que estaba diciendo el periodista)
Si el espíritu quería realmente colaborar igual yo podría ayudarle de alguna forma a salir de aquel cuerpo usando mi Magia... Por lo que nos dijo, parecía que su Amo, Kalinowsky, buscaba un libro en particular. Y ese libro lo tenía Dreyfuss en su poder. Ahora el espíritu del Kaos lo sabía, pero como su Amo le había abandonado porque había surgido otra cosa más importante, querría que le ayudáramos a escapar de aquel cuerpo, dejándonos tranquilos para poder perderse entre los remolinos del Kaos para siempre. Parecia que el tal Kalinowsky había encontrado algo muy importante, el "grillete" (supuestamente algo similar a lo que los Giovanni entendían como tal, un objeto o persona o lugar importante para anclar al espíritu sin reposo de un difunto en las Tierras Sombrías y evitar que cayera en las fauces del Olvido) Su Amo abandonó al Espíritu del Kaos al poco de poseer al periodista. Su misión inicial era recuperar información sobre el paradero del libro, el resto de las transacciones sobre él y sobre la chica muerta. (Supusimos que estaba hablando de Molly Rutherford) Ernest Park sabía quién tenía el libro inicialmente (un librero al que Dreyfuss y yo misma conocíamos bien, Finch) y sus negocios recientes.
Dreyfuss me pidió que le ayudara en cuanto acabáramos de todo aquel lío. Por supuesto, le dije que hablaríamos sobre qué necesitaba y lo que realmente estaba ocurriendo.
Hoid y yo prepararíamos nuestros respectivos hechizos. Él con la intención de proteger la mente de Ernest Park de cualquier daño que la presencia del espíritu y su posterior salida pudiera ocasionar en él (a fin de cuentas, Lady Penélope quería que el hombre estuviera sano y salvo) y yo para ayudar al espíritu del Kaos a abandonar en cuerpo del periodista.
Hoid usó su linterna y su pentaprisma como foco, junto a su caja de música de madera. Quiere evocarle recuerdos de su niñez para protegerle, pero al entrar en su mente se dio cuenta que había algo ya ahí protegiéndole.
Me preparé para iniciar el hechizo de separación del espíritu del cuerpo que habitaba. Para ello en esta ocasión usé la daga ceremonial, tomé mi diario y entoné el Juramento de Lilith en su totalidad, cortándome el antebrazo izquierdo y dejando que fluyera la sangre. Mientras lanzaba el hechizo, la conexión mental con el resto de los presentes se cortó de golpe.
Me vi cayendo en una extraña y perturbadora visión, mientras es escuchaba de nuevo aquella voz extraña y casi incomprensible. Sin embargo, ahora aquella voz me sonaba más grave que antes...
Un velo de disformidad se retrajo. Vi a través de un embudo de humo blanco fantasmal que me envolvía. A mis oídos llegaron los gritos horrendos de la infinitud y de miles de millones de almas arrojadas a su interior. Una luz azul, mezclada con fuegos fatuos, un sonido que era mezcla de un retumbar sísmico y del etéreo canto llano de templos desaparecidos hacía tiempo. Olía a humo, a incienso, a agua salada, a sangre. Un vacío cósmico tan enorme, tan eterno que mi mente se estremeció al atravesarlo. Pasó en un abrir y cerrar de ojos, con la rapidez suficiente para evitar que su mera escala me volviera loca. Un destello, más destellos rojos, galaxias en colisión que se incendiaban. Almas como cometas que surcaban el vacío eterno del Umbra. Voces de dioses y monstruos llamando desde detrás del telón de fondo de la Realidad... Como si fuera un recuerdo, vi una mujer hermosa que me asqueaba, un cuadro de vivos colores (el del Nagual que vi en la casa de Lady Sommerset), un piso extrañamente limpio y con decoración rara, un lugar sucio lleno de cuerpos mugrientos retorciéndose. Y frente a mí, antes de quedar arrastrado sin remedio, me encontré de nuevo con mi Avatar pero en esta ocasión cambiaba de la niña pelirroja a una niña árabe y luego a otra negra... Las extrañas voces y ella me ayudaron a escapar de aquella visión.
Desperté, había tenido éxito y no había ni rastro del espíritu del Kaos. Ernest Park no tardó en recuperar la consciencia. Pudimos hablar con él acerca de las visitas que había tenido una noche antes, primero acudió el señor Crossbower para ayudarle con la investigación que estaba llevando acabo acerca de los clientes del prostíbulo de la Calle Cleveland. Luego, casi a punto de amanecer, se presentó el tal Jan Tadeusz y le hizo algo raro... perdiendo la memoria de lo ocurrido hasta aquel momento.
Le dije que veníamos de parte del Sr. Crossbower. Al oírme decir eso se calmó y se mostró totalmente comunicativo y cooperativo. Aprovechando aquello, le comenté que había que modificar el listado de nombres de sospechosos. Le fui diciendo cuáles debía tachar y también Aitor hizo lo mismo al comprobar que su nombre también estaba en aquella lista. Se limitó a decirle que estaba mal escrito y cómo escribirlo correctamente... Parecía que habíamos conseguido terminar con aquel encargo también y además por partida doble, lo que el Banco Dunsirn quería y también lo que Lady Penelope. Nos despedimos de Ernest y nos marchamos de su casa.
En la parte de abajo nos encontramos con el mozalbete que había estado vigilando atentamente, y dado que los otros 4 se habían marchado presos de miedo, le entregué a él 5 libras esterlinas, marchándose de allí muy contento.
Había neblina en las calles. Mientras Angus traía el coche de caballos, Dreyfuss me habló acerca de que conocía la reputación del tal Jan Tadeusz Kalinowsky. Buscaba un libro que estaba en posesión del propio erudito. Se lo consiguió Finch, el librero que solía encontrar raros volúmenes a los Giovanni (muchos de ellas eran "grilletes") y gracias al cual yo había conocido a Dreyfuss hacía unos años atrás mientras ambos buscábamos el mismo ejemplar en su librería. Ante el peligro de que quizás Finch estuviera en peligro al ser buscado por el tal Kalinowsky, mandó a un niño para que averiguara si estaba bien.
Hoid también me comentó que probablemente necesitaría mi ayuda o quizás la del señor Dreyfuss. El día 21 de octubre debía encontrarse con una persona bastante influyente, el señor Dunworthy, el presidente de la National Science Society de Londres (una eminencia en su campo) y conseguir hablar con él antes de que partiéramos hacia París. Dreyfuss buscaría información sobre él y le comentaría a Hoid a la mañana siguiente lo que hubiera averiguado. El coche de caballos nos condujo hasta la mansión Dunsirn y llegamos a eso de las 4:30 horas. Todos nos fuimos directamente a dormir, el día había sido muy largo.
Sobre las 10 de la mañana nos pusimos en marcha. Dreyfuss se fue a investigar acerca del señor Dunworthy por su lado. Teníamos aún pendiente el ir a la Isla de los Perros a buscar la sede de la Sociedad Ludibrium y decidimos aprovechar el momento para hacerlo. Llegamos y buscamos las indicaciones que nos habían dado, un cartel indicaba "Sociedad Ludibrium, abierto de 10 a 12 horas", eran sobre las 11 por lo que suponíamos que podríamos entrar, pero aquella entrada estaba cerrada. Sin embargo había un hombre por allí arreglando unas redes, parecía extranjero, lleno de curiosos tatuajes y con pendientes en sus dilatados lóbulos de sus orejas. Al preguntarle acerca de la sociedad nos dijo que de momento no había reuniones, no había gente en esos momentos. Sacamos a colación el nombre de Molly Rutherford, que veníamos de su parte. En ese momento el hombre se puso aún más amable, cogió una llave y nos abrió la vieja nave. Entramos y nos condujo hasta una habitación medio oculta donde había sillas puestas en círculo. Sin duda aquel era el lugar de reunión de aquella sociedad "de los que se burlan". También habían estanterías y algunos libros.
La nave que alberga la Sociedad Ludibrium.
Preguntándole acerca de Molly, nos dijo que ella pertenecía a los "Buscadores del Vacío", parecía no estar contenta con su discriminación dentro de la Orden de la Razón Pura. Era una persona inquieta, alegre, buscaba el conocimiento, no parecía tener prejuicios con nadie... Sabía que había muerto junto con Readmore y otros que habían ido junto a ella a París, casi no pudo hablar con ella cuando se marchó de Londres. Parecía que Readmore la había metido en una extraña sociedad, la de Orfeo, donde estaba bastante preocupada por lo que hacían allí. Había consultado con las videntes y por eso se fueron a París.
El mago de la Sociedad Ludibrium.
Vimos interesante eso de hablar con las videntes, así que le pedimos una cita con ellas si era posible. Nos dijo que sí, pero tendría que ser esa noche a eso de las 23:30 horas. Nos advirtió que por nuestro bien no abusáramos de su generosidad... Acerca de Molly, se iba a alojar en París junto a una amiga de su hermano. Parecía que algo iba a suceder en breve en el Palacio de Cristal y debían detenerlo... Todo aquello le tenía muy preocupado, pero al menos ahora estaba aliviado de haber podido compartirlo con otras personas que la conocieran. Era totalmente sincero por lo que pudimos apreciar mientras hablábamos con él.
Nos despedimos de él y regresamos a la mansión. Allí nos encontramos con Dreyfuss. Tan solo había podido averiguar acerca del señor Dunworthy que en breve se iba a embarcar en un viaje bastante largo e importante. Poco más.
Pasamos el resto del día tranquilos y cuando llegó la hora nos preparamos, cogimos el coche de caballos y regresamos a la Isla de los Perros para acudir a ver a las Videntes. Llegamos puntuales y nos recibió en la puerta el mismo hombre de antes. En esa ocasión nos llevó por unas escaleras metálicas hasta el piso de arriba. Había 3 mujeres vestidas de negro, sentadas muy juntas y esperando a que se hicieran las 00:00 horas. El hombre nos dejó con ellas y se marchó abajo.
Las Videntes de la Sociedad Ludibrium.
Un reloj de pared tocó las campanadas que anunciaban el nuevo día. Ya era día 21 de octubre. Justo en ese momento, tras dejarse de oír las campanadas del reloj, comenzamos a oír de nuevo aquellas extrañas voces de antes... Todo se empezó a desdibujar, Baine nos dijo a través de nuestro lazo mental que detrás del Velo los cuerpos de las 3 mujeres vestidas de negro se fusionaban en una sola criatura extraña, con rasgos de las 3. Hacía de repente mucho frío allí dentro... Parecía que ahora estábamos entre la Umbra y la Realidad. Ese ser era un amalgama del Kaos, de lo Salvaje y de la Tejedora. Con una extraña voz distorsionada, escuchamos un mensaje críptico y perturbador: "Oh vieja alma desgastada por la Rueda, has venido a un sitio peligroso. Lo que buscas está en tu camino. Cuídate de perderte entre Ecos, pero no dudes en usarlos en tu provecho. Como tú, no ha habido ni habrá ninguna más. Huye de la Sombra hasta que estés preparada. El cuervo te guiará y con tres graznidos te dirá que estás preparada. Los siervos de la Vieja Diosa necesitarás, no les des la espalda, guíalos hacia la libertad."
La extraña triple criatura vidente.
Tras cesar su mensaje, todo volvió a la normalidad, la criatura triple volvió a ser tres mujeres vestidas de negro que se levantaron de las sillas y se marcharon por una puerta cercana. Bajamos al piso de abajo, pero comprobamos que el suelo estaba mojado. El hombre que nos había recibido estaba detrás de un muro de agua que intentaba controlar (estaba claro que él también era un Despertado) porque al otro lado había una especie de sombra amenazadora. Nos vio y nos indicó que huyéramos de allí con gestos. La sombra apareció justo a su lado, le tocó y éste empezó a deshacerse hasta que solo quedó un montón de cenizas. Al morir, el muro de agua cayó al suelo de nuevo. Se había sacrificado por nosotros, para que pudiéramos escapar...
La sombra que mató al mago...
Regresamos rápidamente al coche de caballos y Angus azuzó a los animales para que salieran de allí a toda velocidad. Ya que estábamos cerca, Dreyfuss nos dijo de ir a visitar la librería de Finch. Allí, en el piso de arriba (la librería estaba en un sótano) le dijeron a nuestro erudito que Finch estaría un par de días fuera. Aún así, Dreyfuss le dejó una nota avisándole de que Jan Tadeusz Kalinowsky estaba en Londres y que iba buscando el libro...
Llegamos a la mansión Dunsirn, fuimos a dormir y a la mañana siguiente, a eso de las 9 horas Hoid se acercó a visitar al señor Dunworthy a la sede de la National Science Society en Londres.
Una hora y media más tarde Hoid volvió y nos comentó qué tal había ido su visita al señor Dunworthy. Le estaba esperando para darle un puesto en la dirección del "Proyecto Escolomancia" de la National Science Society, del que en breve le hablarían más a fondo. Parecía que la maestra de Hoid, Kairós, le había mandado allí para que averiguara exactamente que ocurría con ese proyecto (el señor Duworthy era también un miembro de la Orden de la Razón Pura, como Hoid y Molly Rutherford) En aproximadamente un mes debería regresar para reunirse de nuevo con él...
Angus tenía los billetes del barco para cruzar el Canal de la Mancha y los del tren que nos llevaría por el continente hasta alcanzar Paris al día siguiente. Antes de marcharnos de Londres, tenía que ir a visitar a Lady Penelope para comentarle cómo estaban las cosas con Ernest Park.
Me presenté allí y de nuevo fui conducida a su presencia. Le dije lo que habíamos hecho, cómo habíamos salvado de la nefasta influencia de un espíritu del Kaos a Ernest Park y que habíamos solucionado nuestro problema con los nombres de su artículo. Me agradeció nuestra intervención y me entregó un objeto que me sería de mucha utilidad una vez estuviera en París. Con los problemas ocasionados por el "Embajador" toda ayuda sería poca... Se trataba de dos cascabeles y me dijo que debía encontrar a Elise de la Sere, ella me guiaría. Debía usar esos cascabeles en el Cimetière du Père-Lachaise (16, Rue du Repos, Distrito 20) Le agradecí toda su ayuda y regresé a la mansión de mis tíos para recoger mis cosas. Al llegar ya tenía el equipaje listo y cargado en el coche de caballos, solo llevaba unos cuantos baúles con ropa, lo normal... Dreyfuss cogió varios libros que pensaba que podría necesitar. Fui a la bodega de la casa a recoger la Caja Órfica que debía llevar conmigo y entregar a mis primos Giovanni a nuestra llegada.
La casa de los Giovanni en París.
Esa misma noche cogimos el barco en Dover que nos llevó a la costa de Calais y desde allí un tren que nos llevaría a París. Llegamos sin novedad a la Ciudad de la Luz en la noche del día 22 de octubre. Cogimos un carruaje para acercarnos primero a visitar a la casa de mis primos. Un mayordomo nos recibió y nos condujo a presencia de los señores de la casa: Montifloro Giovanni y Cesare Giovanni. Nos recibieron con amabilidad. Me preguntaron si llevaba conmigo la Caja Órfica, cosa que ratifiqué. Debería llevarla conmigo y usarla como medio de pago en una subasta muy importante a la que debía de asistir en nombre del Clan Giovanni. Debía entregarla a cambio del cuadro de Böcklin "La Isla de los Muertos" en su 3ª versión. Por lo que se sabía de esa obra, era un portal directo al Inframundo, los Giovanni debían tenerlo, pero había otras facciones y particulares interesados en adquirirlo: los Nosferatu de la ciudad, un tal Jan Tadeusz, y los "Buscadores del Vacío"... Me dijeron que quizás sería una buena idea que intentara eliminar de algún modo sutil a la competencia. O al menos intentar convencerles de que se retiraran de la puja. Sería buena idea hablar con los Nosferatu, en particular con una tal Elise de la Sere.
Cesare Giovanni.
La puja la dirigiría el Conde Alexei Ilich Rostov en 5 días (el 27 de octubre) Para poder tomar parte en la subasta había un requisito previo. Para su desgracia, la operativa a la que habían encargado esta tarea no lo había logrado. Debíamos continuar allí donde ella fracasó y "no romperla". En ese instante entró una joven morena muy atractiva pero que despedía una sensación muy desagradable, algo que nos hacía desear golpearla por ofensiva... Por suerte pudimos resistir el ansia de hacerle daño.
Montefloro Giovanni.
Sin embargo, Montefloro sí que le dio una bofetada y la tiró al suelo. En ese momento la sensación decreció un poco. La mujer se puso de pie y se presentó como Aube Foncé, trabajaba para los Giovanni, pero no cumplió con la tarea para entrar en la puja. Debíamos capturar un espíritu que estaba en un vagón de tren en la estación central... Cada trabajo se suponía que tenía que ver con las aptitudes de cada uno de los que querían pujar por el cuadro...
El cuadro que quieren los Giovanni a toda costa...
Continuará en: la 4ª sesión...
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Marine Biology Story of the Day #11
Hello followers. Today we are going to talk about a very special period of my life that really drove my interests, opened up doors for me, and gave me a lot of confidence that what I had chosen to do with my life was my calling.
When I was in college, during both my undergrad and my graduate degree, I worked at a small aquarium. To my young budding marine biologist brain, it was a dream job. In many ways, it still is a dream job, and I’m glad I got the opportunity to have this experience.
The aquarium I worked for is the Virginia Living Museum, a small, not well known, but somehow magical place tucked into the Newport News woods. You might know us from our virial photo of an albino catfish with a binky in it’s mouth—it went viral a couple of years ago. Yep, that was us.
Not only are there aquarium exhibits, but there were also reptiles and mammals as well, including a huge outdoor trail where you could see wolves, deer, water birds, otters, etc. One of the really unique aspects of this museum was that almost all of the animals found here were Virginia native species, and therefore were either animals that needed care or rehabilitation, or, in our case, were caught in VA waters and hopefully eventually released.
So I originally started volunteering at the VLM at the touch tank, and then I got an opportunity to volunteer for the aquarium department, and then, eventually, around my Junior year, I was offered a part time position as an aquarist. I dove into the experience, and the chaos.
Our aquarium department was small, but we did have a lot of exhibits to take care of, ranging from a 30,000 gallon salt water aquarium, to our “habitariums” which were large freshwater exhibits built to mimic natural ecosystems in Virginia, the cypress swamp and a mountain river. We also had much smaller exhibits—some of the smallest being no more than 30 gallons, housing juvenile marine fish, dwarf sunfish, and blind cavefish.
(our Chesapeake Bay Aquarium (above) and our Mountain Cove Habitarium (below))
We were taking care of these animals 24/7, holidays, snow days, weekends. A typical day included getting in and feeding all of the exhibits, and then doing food prep for the next day. We would feed our fish a variety of seafood products, cut up depending on their size and biology—squid, shrimp, scallops, herring, capelin, smelt, mysid shrimp, to name a few. Then, we would get to work on some water changes—this would involve replacing out 10-50% of the water in an exhibit with new “fresh” water (meaning new water to the tank, not necessarily fresh as many of our tanks were salt water). When you have biomass in a system (meaning fish, crabs, plants, etc.), these animals release excrement, and bacteria breaking down this waste can release ammonia and nitrates into the water, which can eventually kill fish at high levels, so it is important to exchange water weekly. In addition, we would scrub algae from rocks and the tank glass, and use a “gravel washer” or a siphon vacuum to suck up un eaten food and waste that gets trapped in the sand or gravel substrate. We would do 6-7 of these a day, depending on a rotating schedule.
Now, with the bigger tanks, this meant getting in them in order to clean them. We would either snorkel or dive, depending on the depth, and so I got my open water dive certification as soon as I could. My absolute favorite was diving the Chesapeake Bay Aquarium.
Now, along with all of our public exhibits, we had a set of quarantine tanks as well. A quarantine tank, in the terms of a public aquarium setting, is a place were we can acclimate new fish to tank life. It allows them to become comfortable with feeding in an aquarium, it gives us time to treat them for potential diseases, and allows the individuals to be as healthy as possible before they get put on exhibit. We had quarantine tanks for everything—from racks of small 20 gallon fresh water or salt water tanks for juvenile fish, to huge industrial tubs for sharks and turtles.
Some of our fish in quarantine: Juvenile Atlantic Spadefish (top left), Juvenile Smallmouth Bass (top right), Juvenile Black Drum (Mid left), very teeny tiny baby Atlantic Spade fish (mid right), Two of our juvenile Sandbar Sharks (bottom left), a very small (5 in) clearnose skate (bottom right).
These were often some of my favorite tanks because they were constantly changing out—we were constantly getting new fish and it was always exciting to see new species. It also gave me a chance to get really good at fish identification—including juvenile fish. Juvenile fish often have much different coloration and even physiology than the adults, so this has helped me in my marine biology career.
This job gave me a lot of cool experiences, but I’m going to give a brief talk about three of our programs that were some of my favorites, and that I got to work on. I may elaborate these in more detail in later posts, but for now, I’ll give brief overviews.
The first project that we were heavily involved in was the North Carolina Aquarium Sea Turtle program. We would receive young juvenile loggerhead turtles, many of which would become stranded on beaches during the winter months, and care for them, have them on exhibit, but also, feed them and allow them to grow and be healthy. Then, once the turtles got too big for the tank, or at a certain weight, we would release them, with a tag, back into the Atlantic Ocean. I went through 3 turtles while I worked at the VLM, we would get about one a year. It was a fun, sometimes frustrating, and rewarding experience to work with this beautiful (albeit, dumb-as-a-rock) animals and see them released into the wild.
(Top: One of our adult turtles on exhibit, bottom: one of our turtles getting a 6 month check up, right: juvenile turtle in quarantine, getting ready to go on exhibit)
Another program that I loved was our Sea Horse Breeding Program. Sea Horses are notoriously hard to keep in captivity as they are extremely sensitive to contaminants in the water and environmental changes. Breeding them is even more difficult—the babies, when they are released from the dad’s “pocket” are no larger than an eyelash, and even in perfect condition, sea horse babies have a 90% mortality rate. Our little aquarium had the most successful lined seahorse breeding program on the east coast, we would regularly get baby seahorses to survive into adulthood—and this was mostly thanks to our aquarium curator, my boss. We also managed to bring in new DNA into the Sea Horse scene by introducing wild-caught seahorses into our breeding population, only increasing our success. Chances are, if you’ve been to an aquarium on the East Coast, you’ve seen our sea horses.
(Some macro pictures of newborn seahorses--reminder, these fish are no bigger than an eyelash. The white dots surrounding them are newborn brine shrimp their food)
Okay, last project I worked on while I was there was our coral reef tank. Now, I know I said before that most of the exhibits held only Virginia native species---well that was true, except for this exhibit. This exhibit was supposed to represent prehistoric Virginia—as at one point, millions of years ago, Virginia was covered by a warm, shallow, inland sea—and so a coral reef is the closest we could get to representing that environment. I bugged, and bugged, and bugged my boss to teach me about it, to let me re-do the tank, because at the time it was pretty bare of coral, and wasn’t doing great. He agreed, and together we rebuilt the exhibit—this whole saga probably needs it’s own post. We drained the entire tank, added calcium and magnesium treatments, added new corals from the Mote Marine Laboratory down in Florida, and slowly but surely, created a beautiful exhibit.
(Top left: finished coral exhibit from above, top right: tank from the front, during our re-build, mid left: xenia coral in quarantine, mid right: spiny lobster in quarantine, bottom left: frogspawn coral in quarantine, bottom right: a shot of our quarantine tank after taking a trip down to Mote Marine Lab in Florida.)
Overall, this was a great experience for me, and I will probably do more posts on it, but I eventually left, because…weirdly enough, it got monotonous. I think aquariums are great for public education, but I wanted to do more, I wanted to answer questions and solve problems, I wanted my work to impact my world on a bigger scale. But I will never forget how this place shaped my young career—and I am still, always very excited to go to an aquarium, and I don’t think that is something that will ever change for me.
Now, because of this pandemic, the VLM had to let a lot of their staff go. They are non-profit, and therefore do not have a lot of back up funds to keep the museum running. They are still open now at low capacity—so if you are in the area, feel free to visit (with a mask of course) and if you are interested, you can donate to this little-museum-that-could here. And, you can read more about the workings and the past experiences of the aquarium department here, it’s a blog run by my former boss.
Thanks for listening, and as always if you have questions about my experiences or about the animals we housed, PLEASE do not hesitate to ask or comment.