Hay una Voluntad divina secreta, eterna e infinita, omnisciente y omnipotente, que se expresa en la universalidad y en cada particularidad de todas estas cosas aparentemente temporales y finitas, inconscientes o semiconscientes.
Este es el Poder o Presencia significados por el Gita cuando habla del Señor dentro del corazón de todas las existencias que hace girar a todas las criaturas como si estuviesen montadas sobre una máquina por la ilusión de la Naturaleza.
Esta Voluntad divina no es un Poder o Presencia ajena; para nosotros es algo íntimo y somos parte de ello; pues es nuestro propio Yo supremo que lo posee y sostiene. Únicamente, no es nuestra voluntad mental consciente; frecuentemente rechaza bastante lo que nuestra voluntad consciente acepta y acepta lo que nuestra voluntad consciente rechaza.
Pues mientras este Uno secreto conoce a todos en su totalidad y detalle, nuestra mente superficial sólo conoce una pequeña parte de las cosas. Nuestra voluntad está consciente en la mente, y lo que conoce sólo lo conoce por el pensamiento; la Voluntad divina para nosotros es superconsciente porque en su esencia es supramental y conoce todo porque es todo.
NUESTRO YO SUPREMO QUE POSEE Y SOSTIENE ESTE PODER UNIVERSAL NO ES NUESTRO EGO-YO, NO ES NUESTRA NATURALEZA PERSONAL; ES ALGO TRASCENDENTE Y UNIVERSAL DE LO CUAL ESTAS COSAS MÁS PEQUEÑAS SON SÓLO SUPERFICIE ESPUMOSA Y FLUYENTE.
SI SOMETEMOS NUESTRA VOLUNTAD CONSCIENTE Y LE PERMITIMOS UNIRSE A LA VOLUNTAD DEL ETERNO, ENTONCES (Y SÓLO ENTONCES) LOGRAREMOS UNA VERDADERA LIBERTAD; AL VIVIR EN LA LIBERTAD DIVINA, NO ADHERIREMOS MÁS A ESTA VOLUNTAD ENCADENADA DENOMINADA LIBRE, A UNA LIBERTAD-MARIONETA IGNORANTE, ILUSORIA, RELATIVA, ATADA AL ERROR DE SUS PROPIOS MOTIVOS VITALES Y FIGURAS MENTALES INADECUADOS.