Bestiario: Umiru, Señor del foso
Uno de los cuatro señores elementales corruptos por la magia nigromantica. Umiru, señor del foso es un alto elemental de agua sometido a los designios del nigromante Melaquidez.
Frío y calculador es uno de los elementales más fieles al servicio del nigromante, el cual le ha otorgado cierto margen de libertad para actuar a lo ancho del mundo.
Siente una satisfacción al ver sufrir a la humanidad, remarcando que el agua puede ser igual o más destructivo que el fuego. A pesar de ser un alto elemental prefiere luchar por su propia cuenta antes de enviar a sus esbirros, aunque no dudara en huir del combate si se ve superado.
El lazo que le ata a este mundo esta en una caracola marina de tamaño considerable, esta es cargada por un ser equino humanoide conocido únicamente como "Portador de la calamidad" el cual no intervendrá en los combates de su maestro, sin embargo usará todo el poder a su disposición para proteger la caracola.
Como alto elemental de Agua Umiru, señor del foso tiene bajo su dominio a un unico Kraken, un pulpo gigante que no dudara un instante en perder la vida por defender a su señor.
El Kraken es un fiel servidor de Umiru, señor del foso, pero es una entidad independiente del elemental, si este muere es imposible resucitarle.
Es necesario que haya una fuente de agua con una extensión de 200 metros donde se pretende invocar al Kraken.
Como alto elemental de Agua Umiru, señor del foso tiene bajo su mando a un conjunto de Hidras Marinas, bestias de múltiples cabezas con una mordida ponzoñosa.
Las Hidras no son seres inteligentes y atacaran a todo cuanto este al alcance de sus múltiples cabezas.
Es necesario una fuente de agua de por lo menos 8 metros de profundidad para invocar a las Hidras.
Como alto elemental de agua puede conjurar a las Ondinas, hijas del mar, para cumplir sus designios. De ningún modo la ondina se encuentra sometida al alto elemental, pero tratará de cumplir con las ordenes del mismo por temor a las represalias que pueda tener su desobediencia.
Como elemental del viento posee la capacidad de convocar a los Shikigamis, los espíritus de la naturaleza, que en este caso estarán ligados al elemento agua. Estos seres carecen de inteligencia y obedecerán ciegamente las ordenes de su conjurador.
Umiru, señor del foso no necesita caracolas marinas para invocar a los Shikigami del agua, aún si esto va en contra de las reglas de la magia Onmyoji convencional.
-Portador de la calamidad
Poco se sabe del ser equino que porta con orgullo el contenedor de su señor, si es una criatura fiel al elemental o una extensión de si mismo es desconocido incluso para el nigromante Melaquidez.
Este ser se niega a entrar en combate a menos que la caracola que porta sea amenazada, para lo cual no dudara en conjurar toda clase de hechizos de agua para protegerla.
Nunca se le ha visto morir pero tampoco envejecer por lo que se desconoce si se trata de la misma criatura en cada ocasión.
-Conjurar corriente marina superior
Umiru, señor del foso puede conjurar fuertes corrientes marinas sin necesidad de encantamiento o ritual alguno. La única condición para realizar esto es que el elemental se encuentre en contacto físicamente con el agua de mar.
Gracias a esta habilidad puede conjurar desde corrientes de agua dirigidas a sus enemigos hasta terribles maremotos capaces de destruir ciudades enteras.
A pesar de este poder destructivo no necesita tiempo de reposo entre corrientes, aunque solo es capaz de realizar uno de estos conjuros innatos a la vez.
La simple presencia de Umiru, señor del foso incrementa en gran medida la cantidad de humedad en el aire, provocando fuertes lluvias y marea alta en las costas, todo esto a por lo menos 1 kilómetro desde donde se encuentre el elemental. Los cielos se tiñen de negro en esta zona.
El alto elemental siempre es acompañado por su emisario, el cual sopla dentro de la caracola para anunciar la llegada de su señor. Esto suele tener como consecuencia tormentas terribles.
A diferencia de otros altos elementales su presencia no esta ligada a un incremento en el numero de elementales inferiores en una zona en concreto.