Flow
Llevo toda la tarde muerta de risa, me lo estoy pasando bomba yo sola.
Contexto: tomo unas pastillas muy fuertes para el periodo (por prescripción médica), básicamente son opiáceos. Son maravillosas porque te las tomas y no te vuelve a doler nada en tres semanas. El problema es que cuando tu cuerpo se hace a la dosis, para obtener el mismo efecto necesitas más. Las primeras veces que las tomé entraba en un estado de letargo, seguido de un buen rollismo y amor por la vida, continuado de una flipada constante a nivel sensorial. Y mucho sueño, dormía como un bebé. Pasados los meses, el efecto de una pastilla sólo duraba 6 horas, y pasado ese tiempo tomaba una segunda, que ya me valía para el resto del periodo. Efecto: aletargamiento, empane absoluto y sueño, mucho sueño. Ese día lo pasaba dormitando como un auténtico tronco. Pasan los meses, y mi cuerpo se ha acostumbrado a la sustancia. ¿Qué ocurre? Me quita el dolor, a las 6 horas tomo la segunda pastilla, que no me quita todo el dolor pero tengo un morado maravilloso. Estoy en un estado de FLOW absoluto, con los sentidos alterados, lenta, torpe, y muerta de risa. Todo me hace una gracia brutal, y como me centre en lo que me da risa, me tengo que doblar, literalmente, de las carcajadas.
Es un hecho, llevo media tarde llorando de la risa. Sé que cuando me acueste voy a tener que tomar otra si no quiero despertarme por los dolores, y mañana me explotará la cabeza por el síndrome de abstinencia, lo que quiere decir que no va a ser un día fácil en el trabajo, pero habrá merecido la pena.
Ante esta experiencia, me siento motivada para pasar cada mes por mi menstruación. Hasta hace dos años, eso implicaba tumbarme en la cama en posición fetal, llorar de dolor durante 4 días, sin poder moverme, sin ganas de comer siquiera, a oscuras y sin ruidos. Menudo giro de los acontecimientos.
Quiero dejar constancia de lo bien que lo he pasado yo sola hoy, y cuál ha sido el desencadenante de mi ataque de risa, porque seguramente el archivo se termine perdiendo en mi móvil y me apetece conservarlo.
Lo que más gracia me hace, es que yo soy así. Esa soy yo cuando me voy de casa del chico que me gusta.

















