En general en los cuartos de maravillas se exponían las curiosidades y hallazgos procedentes de nuevas exploraciones o instrumentos técnicamente avanzados, como por ejemplo en el caso de la colección de objetos del Zar Pedro el Grande. Debido a ello, tuvieron un papel fundamental en el despegue de la ciencia moderna aunque reflejaban las creencias populares de la época). La edición de catálogos, generalmente ilustrados, permitía un acceso al contenido para los científicos de la época. Tuvieron gran importancia en el estudio temprano de ciertas disciplinas de biología al crear colecciones de fácil acceso de fósiles, conchas e insectos.
Los gabinetes de curiosidades del pasado estaban pensados, en parte, para encapsular el mundo en un microcosmos: nuevo orden en el caos. Blom nos recuerda a Philip Hainhofer, comerciante y coleccionista de Augsburg, que inventó una de las piezas de mobiliario más extraordinarias del siglo XVII: un inmenso aparador de madera en el que metódicamente se dispusieron objetos que representaban el mundo animal, vegetal y mineral, los cuatro continentes y distintas actividades humanas, con escenas simbolizando la vanitas pintadas en el frente, para recordar a todo el mundo que la muerte es parte de la vida.
Los estantes contuvieron exotismos tales como los bezoares, concreciones calculosas provenientes de los estómagos de cabras persas, de las que se creía que eran antídotos contra el envenenamiento, inmensamente caras; bolsas almizcleras; tazas de lignum Guaiacum, una madera hindú de poderes medicinales; y objetos “para el enfado”, como guantes sin aperturas para las manos, fruta falsa y cuadros que sólo podían verse a través de espejos especiales.
El asombro se entendió en los siglos XVI y XVII como un estado intermedio entre la ignorancia y el conocimiento, y los gabinetes de curiosidades eran los teatros de lo asombroso, museos de maravillas acumuladas que daban cuenta del ingenio de Dios. Contenían cualquier cosa, siempre que fuera la más grande, la más pequeña, la más rara, la más exquisita, la más bizarra, la más grotesca. Arte, astrolabios, armaduras —maravillas hechas por el hombre— eran parte de un rostro conformado también por dientes de mono y anomalías patológicas como los cuernos humanos.
Un doctor alemán llamado Lorenz Hoffman poseía unKunst und Wunderkammer típico: tenía pinturas de Durero y Cranach, el esqueleto de un recién nacido, dos docenas de cucharas miniatura escondidas en el interior de una cereza y un brazalete hecho de pesuñas de alces; además de momias y varios instrumentos musicales raros. .
A mediados del siglo XVI, el coleccionista holandés Hubert Goltzius podía enumerar 968 colecciones.
En Amsterdam se documentaron casi 100 gabinetes privados de curiosidades entre 1600 y 1740. El decoro calvinista disuadió a los holandeses de ostentar su riqueza en público, pero en la intimidad de sus casas llenaron elegantes armarios de caoba de monedas, camafeos y estatuas, coronándolos con preciosas porcelanas; ese fue el arquetipo para los cuartos de dibujo de los burgueses modernos, con el obligatorio escaparate para presumir la loza familiar.
Los Cuartos de Maravillas
El origen de la Wunderkammer, y por extensión de lo que entendemos como coleccionismo moderno, comienza con el Duque de Berry, hermano de Carlos V (1340- 1416), en la corte de Borgoña.
Empezaron a proliferar aproximadamente en el s. XVI, como resultado de la curiosidad humanista, los adelantos tecnológicos en cuestiones como la óptica y la ingeniería, un reavivamiento del interés en textos antiguos dedicados a lo maravilloso y la exploración global que expuso a Europa a lo que parecía un extraño mundo nuevo. Además, un sistema bancario más sofisticado facilitó el intercambio de objetos raros y preciosos .
Los imperios comerciales, como el holandés y veneciano, fomentaron y lanzaron al mundo a coleccionistas ricos en busca de los objetos más maravillosos.
En otros casos se atesoraban cuadros y pinturas, como en el caso del archiduque Leopoldo Guillermo pudiendo ser considerados los precursores de los actuales museos de arte.
Los Cuartos de Maravillas desaparecieron durante los siglos XVIII y XIX. Los objetos considerados más interesantes fueron reubicados en los museos de arte y de historia natural que se comenzaban a crear.
Organización de las colecciones
En los Cuartos de Maravillas, las colecciones podían organizarse en cuatro categorías, denominadas por sus nombres en latín:
artificialia: en la que se agrupaban los objetos creados o modificados por la mano humana (antigüedades, obras de arte)
naturalia: en la que se agrupaban las criaturas y objetos naturales.exótica: en la que se agrupaban plantas y animales
exóticos.scientífica : en la que se agrupaban los instrumentos científicos.
RAIZ – PULSO – MATRIZ – MEMES – CONCEPTOS
Al agrupar ,condensar ,resumir el mundo , se persigue mas el laboratorio de cada creador ,incluyendo sus objetos de estimulo, piezas del estudio que sean aun punto de emergencia , enseres hechizados por su electricidad creadora ,obras que no verifiquen el estilo y si la multiplicación ,la refracción de cada artista ,su disparidad y abundancia.
Coleccionamos, agrupamos, estudiamos, exploramos.
El arte es no es lineal ni obedece a un método observacional semejante al científico y sin embargo obtiene nuevos territorios, adquiere campos nuevos y lenguajes en su avance, rico y abierto.
Con Wunderkammer queremos provocar un campamento bajo la noche ,con un amanecer invadido de una actividad febril ,frenética , invocadora .
Un cuarto de las maravillas donde los muros también han sido intervenidos y el propio montaje ha marcado la deriva ,añadiéndose a ese puzle colaborativo una magnitud de atesoramiento ;
Una lectura antropológica.
EL PANTANO DE LA ENTROPIA Y LA DIFERENCIACION ESPECÍFICA
Nos encontramos en una globalización de la electrónica y la informática, la anterior etapa de globalización, la náutica y metafísica de la cosmología griega género el cosmopolitismo, esta última produce un provincianismo global al aumentarlo todo.
Pensemos en cuanto se observa, en su duración y procesamiento, en todo aquello que consideramos perdurable o efímero, en lo que podríamos conservar y las nuevas mandíbulas de la cultura de la imagen.
La Exposición pretende ser un barco, un arca que está explorando y adquiriendo de cada ser, de cada isla en su travesía. El trayecto incubara los genes.
Pues finalmente las culturas y sus hibridaciones acaban esferizandose en islas.
En la postmodernidad coexisten arquetipos en invernaderos emocionales flotando en una especie de institución psicosocial. Los hombres se buscan y se unen mas cuanto mas extraños se hacen entre sí.
Esta polaridad será el eje expositivo y por ello el montaje de la exposición es escenificación, cuerpo óptico y psicológico que se pretende con el espectador más allá de la unidad.
Los infinitos y las adhesiones , bajo ese coste de relativismo, o de no sistematización emparentarnos con la sed del iris hiperbólico actual;
Que prefiere las tentativas en sus conjuntos para detectar y elegir.
Se trata de un espacio donde se han separado las obras de su naturaleza para ser identificadas nuevamente ,como en la sala de un científico o un arqueólogo .
No sabremos si el objetivo será el hombre, los artistas, la experiencia sensorial ,lo inverosímil ,lo raro, lo sublime , lo onírico , lo decadente..
Dependerá de cómo se aglutine, de los pesos que generaran cada pieza al estar rodeadas de otras y expuestas a esa selección tribal.