LA IMPORTANCIA DE ELEGIR CON QUIEN ENVEJECER
Quiero que cuando todos nos vean,
se rían por lo locos que parecemos jugando a ser surfistas bajo la lluvia.
Que se le noten los años a todo,
menos a nuestras ganas de seguir comiéndonos el mundo.
La edad que sea un número
que no defina cuando debemos de parar y comenzar a tejer suéteres en la terraza,
que yo quiero seguir siendo la misma loca que se cree la mejor bailarina sin zapatos por el pasto.
No importa en qué año estemos,
sería la más afortunada de verte al despertar aunque sea la mañana número 14,600;
nada me ha llenado más de vida
y eso es lo que hizo distinto lo nuestro,
que nunca me sentiría cansada
así tenga 80 y me des un boleto para abordar el próximo vuelvo a Júpiter.
Quiero que seamos ese par de viejecit@$ loc@$
de los que todos se ríen por parecer enamorad@s de veinte,
aunque el cuerpo grite que ya pasó un siglo.
Quiero ser eso que vean y digan,
quiero ser un día como ell@$.
Quiero confirmarle a los incrédulos
que el amor si es para siempre.
Quiero envejecer contigo,
que me conozcas las nuevas arrugas,
y que festejemos un cabello más que se torna a gris,
recordar mil historias por las aceras,
llenarnos de recuerdos en los baúles,
que nos duelan los huesos,
pero nunca dolernos a nosotros.
Quiero correr contigo tan deprisa
hasta que disminuyamos la velocidad
y tardemos horas en caminar unos metros,
ayudarnos a completar historias,
tan lento como nuestras neuronas lo permitan,
pero siempre admirarnos como lo más grande,
cuando solo queden fotografías.