Una reflexión de Epicteto
¿Cuánto tiempo más piensas tardar en ser digno de los más elevados progresos y en seguir los dictados de la razón? Has recibido los principios filosóficos en los cuales debes estar familiarizado. ¿Qué otro maestro estás esperando para comenzar a enmendarte? Ya no eres un adolescente sino un adulto. Por consiguiente, si continúas siendo negligente y perezoso, y siempre aplazas las cosas añadiendo excusas a más excusas, posponiendo el día que te dedicarás a ti mismo, se te pasará la vida sin darte cuenta y, sin haber progresado, seguirás siendo alguien del vulgo hasta el día de tu muerte. En este mismo instante, pues, piensa que eres digno de vivir como un adulto que se perfecciona. Considera todo lo óptimo como una ley inviolable. Y sis se te presenta un momento de dolor o de placer, de gloria o de desgracia, recuerda que el combate es ahora. Ahora es cuando comienza la Olimpíada, y no puede ser postergada. Si te dejas vencer una vez y te entregas, tu progreso se habrá perdido; procediendo de la forma contraria, lo mantendrás. Así es como Sócrates se volvió perfecto, aprovechándolo todo para ser mejor y no escuchando otro consejo que el de la razón. Si bien todavía no eres Sócrates, debes, sin embargo, vivir como alguien que se ha propuesto ser como él. Enquiridión Epicteto













