Vincent Jr. Bernard ★ 01|04|1995 ★ Baker ★ Aries
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@viinard
Vincent Jr. Bernard ★ 01|04|1995 ★ Baker ★ Aries
★ En medio del Bosque.
Juega con una pequeña flor en sus manos, mientras su mirada se pierde en los suaves movimientos en la superficie del agua y del reflejo del sol poniente en la misma. Distraída, se olvida del resto y no nota presencia cerca suyo. Así, dispuesta a marcharse ya, voltea levemente para emprender caminata de regreso sin percatarse de quien tiene al lado. ' ¡Cielos! ' Se sobresalta y retrocede un poquito, provocando que uno de los tacos de su bota resbale por el borde del muelle. Quizás es el terror que le despierta la mera idea de caer al lago, pero consigue estabilizarse tras balancearse por unos segundos que le parecen eternos y buscar sostener una de las manos impropia (si es que llega a dar con una). Una risita nerviosa interrumpe sus respiraciones agitadas. ' Me asusté, fuiste muy sigilose, ' menciona, carraspeando la garganta. ' ¿Vienes—? ¿Vienes a disfrutar de la vista? Está lindo para tomar fotos, ¿eh? '
📍 el muelle del lago al atardecer.
"¡Epa! Más cuidado." Advierte con una sonrisa atravesando su rostro. Bastante relajado pese a la situación en la que por poco se ven envueltos. Confianza después le jugaría una mala pasada, mas en el momento aprovecha por disfrutar compañía tranquilizadora. "Lo lamento, renacuajo, debí ser más prudente." Admite, afirmando el agarre de su mano con el de la menor, empujándola apenas un poco más lejos de la orilla del muelle. Echa un vistazo rápido, aún sin soltar su pequeña mano, corroborando que no se había lastimado después del jalón proporcionado. "Sana y salva, ¿hm? ¿Qué hacías?" Intenta cambiar el rumbo de la conversación. Haciendo un breve chequeo sólo para confirmar que Ina no se ha visto afectada después de leer el archivo compartido por Ates. Y conociéndola, sabe que no lo diría aún si fuese el caso. "Vine a confirmar que mi hermana no esté actuando extraño, ¿es que salir del país te ha cambiado?" Bromea. "Sé que no es mi problema, pero preferiría que no andes sola por estos lados."
"¡es noche de observación astronómica! ¿te unirás?" pregunta con tono evidentemente emocionado, le encantaba el espacio desde que era pequeña, por lo que en cuanto escuchó que esto era una opción, fue la primera en llegar, había estado hasta contando los minutos para que por fin llegara la hora. "hay un montón de snacks y comida para disfrutar en la fogata también, por si ocupabas algo más para convencerte."
"Claro, ¿qué vamos a ver esta noche?" La pregunta sale sin ningún rastro de emoción, un bostezo indicando que preferiría estar durmiendo en su habitación en lugar de estar sobre una silla incómoda y demasiado pequeña para él. En cambio, decide unirse a algo que ni siquiera sabía era real, sólo porque la mujer frente a él parece del tipo que llora con facilidad. "No sé absolutamente nada de astronomía." Advierte, aunque, seguro es mejor así. "¿Crees en los alienígenas?" Cuestión importante, de hecho, la más importante de todas cuando se habla acerca del espacio exterior.
"No se tu pero lo único que me hace falta en estos momentos es una margarita” comento con una pequeña risa al tiempo que se giraba a ver a la persona a su lado en la orilla de la playa artificial. “Deberíamos pedir unas de la Casa Club ¿no lo crees?”
Había pretendido, esforzado y tal vez jurado en ignorar la vocecilla que canturreaba a su costado. Incluso pensó en mejor irse de ahí sin decir nada, pero sería muy obvio, que la presencia le molestaba, y no planeaba darle la satisfacción de verlo largarse como un perro con la cola entre las patas. "¿Me recuerdas tu nombre?" Se atreve a preguntar, luego de haber meditado en silencio por más tiempo de lo debido lo que debía hacer. "Estas no son unas vacaciones" Para ella.
— 18:00, junto a las bicicletas.
"¿Crees que sea peligroso pasear en bicicleta a esta hora?" Acostumbrada a los viajes de ese tipo para cruzar la ciudad, no duda de su habilidad maniobrando el vehículo. Su única preocupación recae en cuánto tiempo más podrá mantener esa sonrisa que se tambalea, ese espíritu animado al que trata de aferrarse. "¡Oh!, incluso hay bicis de doble asiento".
Da un último vistazo a la bicicleta frente a sí, sin ser experto ni por asomo, se cerciora de que no presente algún fallo. "¿Peligroso por la oscuridad?" Inquiere, paseando su mirada más allá. El cielo se pinta en matices naranjas, avisando que pronto caería la noche. "Estas son deportivas, tienen luz integrada." Afirma, viendo que aún entre medio de la nada, los miembros del club se pueden dar el lujo de usar equipo carísimo. ¿Qué hay de natural en todo ello? Se supone que, acampar en el bosque es para desconectarse de la vida en la ciudad. "Ah, ¿quieres andar en una de ellas? Aunque te advierto, no es tan fácil como parece." Murmura, recordando las tragedias del pasado.
This Hyuk lives in my mind rent free…
' ¿Qué cosa, aferrarme al pasado? ' busca confirmación al mirarlo una vez más. Entonces, se encoge de hombros al no estar segura de la respuesta. ' Quizás para algunas personas lo sea. A mi me gusta hacerlo, siento que me formó para ser quien soy ahora. Incluso con todo lo malo, ' susurra casi al final, carraspeando la garganta. El accidente donde perdió a sus primeros padres adoptivos, por ejemplo, que es incapaz de soltar y a día de hoy la atormenta al punto de haber convertido a los grandes cuerpos de agua en algo que le aterrorizan. Ni siquiera puede meterse a una piscina, eso sí que no es un progreso para ella. El dramatismo de su hermano le roba una risita y niega con la cabeza, encontrando increíble lo sencillo que es sentir que no existen preocupaciones cuando está junto a él. ' Pediré por el bienestar de nuestra familia, es lo mismo que pido todos los años. ' En realidad no teme compartirlo, pues confía que el deseo se cumplirá como sucede siempre. Ella misma se encarga de que todos estén bien porque son lo más importante en su vida. Vuelve a reír y se quita la flor que cayó en su cabello para arrojarla después en dirección al mayor, dándole en la cara. ' ¿En serio? Nunca la vi... ' No le sorprende, aún así; su padre amaba la Casa Hogar y le afectó muchísimo perderla. ' ¿Crees que los extrañe? A todos los niños que estaban en el hogar hasta que lo cerraron. ' Sabe que ella lo hace. Cada día se pregunta qué habrá sido la vida de aquellos que no contaron con el tiempo suficiente para que los adoptasen y a quienes recuerda con muchísimo cariño. ' Hm... Podría hacer una corona con algunos iris azules, ' propone, meneando la cabeza de un lado a otro. ' Por tu sabiduría como hermano mayor, ' añade ahora entre risitas y se inclina hacia él para darle un suave empujón con el hombro.
Asiente con cautela. Aún preocupado por haber dicho alguna estupidez que lo haga quedar mal frente a su hermana. ¿Debería importarle? No tanto, no, teniendo en cuenta la menor ha presenciado cosas más ridículas provenientes de él, empero, últimamente interactuar con Ina se sentía diferente. Razón de ello, probablemente todos los acontecimientos que rodearon a la familia. "Me gusta tu perspectiva." Comparte honesto. "Es sólo que... a veces uno se esfuerza por borrar las huellas del pasado, cosas que ya no lo definen." Manos juguetean con la frágil corona que ha fabricado, consciente del lenguaje impersonal utilizado para referirse a un conflicto interno con el que ha luchado durante muchos años ya. Todo aquello que implica el ser un hijo adoptivo, y demás cosas de las cuales se rehúsa a profundizar. "Pero me alegra saber que no lo ves así, por lo menos, lo último que me gustaría saber es que te arrepientes de algo." Le regala una última sonrisa antes de reflejar la sorpresa en sus facciones luego de escuchar el deso impropio. ¿Por qué le asombra escuchar aquello? En realidad no lo hace, más bien, es la manera tan tranquila en cómo se lo confesó. "¿Te haz puesto a pensar que quizás tienes poderes?" Pregunta. Una ridiculez tremenda la cual termina por apagar cualquier rastro de emoción amenazante con un escozor en los ojos por lo considerada que es. "Podrías pedir la paz mundial y seguro se cumpliría." Añade a la broma, tomando el diminuto tallo que ahora descansaba sobre su nariz "¡Ouch! Me vas a dejar un ojo morado." Parpadea un par de veces, finalmente usando la florecilla para tupir más la corona. "Un día de estos deberías preguntarle, le emociona mucho hablar sobre los recuerdos que tiene." Las memorias compartidas de cuando sólo eran unos niños, incluso de tiempo antes que sus hermanos y él mismo llegaran a la Casa Hogar. "Qué va, el hombre es demasiado sensible como para admitirlo." Pero lo hace, y no duda que los pequeños detalles de su vida le recuerden a alguien que pisó el orfanato en algún punto, incluso si hoy día son adultos realizados. "Ah, ¿te estás burlando de mí otra vez?" La risa de su hermana lo termina por sacar del trance, observando con incredulidad cómo parece mencionar algo semejante a una mentira. "¿De verdad eso significan? ¿O sólo me estás tomando del pelo?" Y la empuja de vuelta.
lleva ambas manos a sus mejillas simulando sorpresa cuando él la acusa de tramposa, siendo aquello solamente parte de una actuación ' quizá soy tramposa y forma parte de mi lado oscuro ' bromea negando un par de veces, aquello no estaba más alejado de la realidad, de hecho, no estaba segura de tener algo como un lado oscuro o al menos nada había hecho que aquella parte de ella despertase aún. ' te lo puedo pasar pero ¿eso no te haría un tramposo también? ' molesta arqueando una de sus cejas. se ríe ante gesto de victoria cuando recibe una calificación favorable y niega un par de veces con suavidad, manteniendo una sonrisita instalada en su rostro ' con mucho gusto ' hace una pequeña pausa ' ¿y la corona es para ti? ' curiosea ' ¿o piensas regalársela a alguien? ' añade elevando sus cejas solamente un poco, ah quizá haría un par para sus hermanos, sería gracioso verlos por ahí con aquel accesorio en la cabellera. comentario sobre el título universitario logra que giorgia ladee un poco su cabeza ' pues creo que eso depende de lo que estudies ' tono se vuelve un tanto más serio ' para mi la universidad fue una experiencia increíble, aprendí muchísimo pero lo más importante es que estaba aprendiendo sobre algo que me apasiona ' explica, si bien ella no tuvo la experiencia universitaria que incluía fiestas y descontrol vivió a su manera cada segundo de aquella época y no se arrepiente de nada ' pero las coronas de flores también tienen su encanto ' añade volviendo a permitir que diversión adorne sus palabras. asiente ' perfecto, entonces vas a seleccionar margaritas, las más bonitas de la cesta ' explica ' y luego vamos hacer la base, asegurando la cinta de jardín y luego las empezaremos a fijar con esto ' toma la cinta de pvc decorativa y se la enseña ' y tendrás una hermosa corona de margaritas '.
Fingiendo sorpresa, apunta con un dedo acusatorio el rostro de la castaña; abriendo grande los ojos en una expresión que sólo puede significar '¡te atrapé!' por siquiera atreverse a ver un infame vídeo en youtube. "¡Lo sabía!" Masculla, como si acabase de descubrir un gran secreto. El mismo sentimiento luego de que Darth Vader expuso su identidad. "Deja de ser trampa cuando compartes las cosas de buena fe." Tergiversa discurso propio, con la tonta intención de no quedar mal frente a su amiga por la contradicción en sus palabras. Encontrando entretenido el pequeño argumento compartido aún si el mismo no lleva a ningún lado. Se siente tranquilo, ligero, permitiéndose a sí mismo a descansar luego de que su apellido ha quedado limpio de sospechas. "Supongo que es para mí, sí." Responde, no muy convencido a la pregunta que ha soltado la contraria. Pensando en que puede llevarla por lo que resta del festival, y tal vez tomarse algunas fotos con sus hermanos, pero a la vez, le daba cierto pesar saber que al terminar el día, la corona sería desechada. "¿Estás queriendo ya jugar a cupido?" Bromea en cuanto la atrapa elevando las cejas, un gesto que conoce bastante bien —o eso quiere asumir—, propio de alguien que busca información de interés. Niega con la cabeza. Tampoco se la puede dar a alguien de su familia, sabiendo que Ina es la encargada de adornar a todos en la casa con flores en el cabello. Entonces el discurso se desvía, una sonrisa a medias se instala en su semblante y decide explicar. "Lo digo como alguien que no tiene un título a su nombre." Reconoce los esfuerzos de los que Gio habla en su entonación de voz. El orgullo colándose en el brillo de sus ojos y la forma en que sonríe. Le provoca incluso un entusiasmo espontáneo y se recuerda a sí mismo de no apartar la vista de su objetivo. "¿Me recuerdas lo que estudiaste? ¿Diseño en coronas de flores? Ah no, que eso lo aprendiste de youtube." Se vuelve a burlar. Negando con mayor insistencia para enfocar su atención en las instrucciones. "Muy bien, si lo dices así suena fácil. Y yo que pensaba atarlas unas a otras con su mismo tallo." Claramente, las manualidades no son su fuerte.
Una nueva risa no tarda en asomar, cuerpo balanceándose ligeramente con el codazo pero disfrutando mucho del trato amistoso y familiar, casi recordándole a uno de sus hermanos mayores. "De todos modos, eso significa que sigo siendo mala jugando a la pesca de flores. ¡Imagínate no haberme dado cuenta!" Y lo peor de todo, es que es altamente probable, considerando lo enfrascada que estuvo en intentar sin parar. "¡Allá voy!" Dramatiza con voz graciosa, arrojando su red al mismo tiempo, aunque haciendo lo posible para que no se vayan a enredar. Su mirada sigue el recorrido de un par de flores, ondas de agua atrayéndolas hasta que, voilà, recibe finalmente su merecida recompensa. "¡No puedo creerlo, por fin!"
Permite soltar una risa sonora, apreciando la confianza con la que recibe sus tontas bromas, mas son las palabras evocados por la menor, lo que realmente le hizo reír. "No lo decía por eso." Corrige. "Estas redes son engañosas, además, ¿me vas a decir que cada año ganas por pura suerte?" Asiente con seguridad. Pese a haberla conocido recién, y de no saber nada aún sobre su pasado; la afirmación surge con confianza al notar el brillo determinado en mirada castaña. "Si ganas te invitaré algo de comer." Cuando las redes se extienden sobre el agua. Los movimientos intentan ser discretos, no tan obvios, aun cuando es imposible que Ayame no note la clara intención de ayudarle a conseguir la flor. Es eso lo que le mantiene enganchado al juego. Algo que no disfrutaba desde hace años, y es ayudar a alguien a ganarse algún premio así sea insignificante a ojos externos. "¡Lo ves! Fue pan comido." Chasquea la lengua, agradeciendo con un sutil gesto al encargado del stand una vez fue entregada la flor. "Lo prometido es deuda, y aunque no quieras, muero de hambre. ¿Tú no?"
"Esa es solo una de las muchas cosas que pienso antes de dormir". Aunque si debe ser honesta, recientemente el pensamiento más recurrente en su cabeza es imaginar a cierta señorita muy linda que no abandona su mente ni siquiera a altas horas de la noche. Diablos, ahora la extraña. Debió invitarla a salir este día. "¡Ah! Esas flores. Definitivamente tienen su encanto. Aunque este viejo bien podría quedar enterrado en el olvido y no podría importarme menos". Pero la idea de la galería sí se instala en su mente y Nari comienza a dibujar una sonrisa soñadora, mientras sujeta el pincel entre ambas manos. "Porque dijiste algo bastante inteligente ahora mismo, te invitaré el día en que organice una exposición".
Asiente en silencio, no queriendo indagar nada en el significado implícito de palabras ajenas. Son asuntos que no le corresponden al final, ni tampoco le interesa profundizar en temas de alguien a quien el día de mañana decida ignorar. "Con este viejo, te refieres a... ¿Astor?" Pregunta con cautela, pues es el único anciano que ha trascendido a otro plano. Ha no ser que se refiera a otro vejestorio, y dado sea el caso, teme por conocer la respuesta. "Uh... gracias." Es el peor cumplido que ha escuchado jamás. "Espero recibir un reconocimiento por mi gran idea." Señala. Colgandose descaradamente de la situación. No sabe si lo que la mujer dice va en serio, pero, opta por tomar el camino seguro. "¿Te gusta el arte?"
‘ hecho, aunque no sé que tan imparciales serán ’ bastaba con saber sonreír o elegir colores que fueran más atractivos para ellos, después de todo, el arte era subjetivo cuando no manejabas la teoría. chiara no tenía idea de trazos, vanguardias ni estilos, seguro esos niños tampoco. algo más quedó picando con cierta curiosidad: ‘ ¿a ti ya te sobornaron? ’ le gustaría decir que a ella no, pero sentía que cada final de mes, al recibir el pago de una familia que catalogaría como criminal, era una especie de forma de comprar su silencio. mantenerla allí, encerrada en una jaula de cristal, para evitar que el escándalo se hiciera aún más grande. asintió con una sonrisa, al menos sabía lo mínimo, no esperaba tanto del género masculino. ‘ esa es una forma lindísima de decir que no tienes poder de decisión ’ se rió entre dientes, no podía evitar soltar veneno cada que pudiera. sin embargo, utilizaba tonos diferentes dependiendo quien se encontraba a su lado. ese rostro lo había visto antes, en el supermercado y por las calles, no podía ser uno de ellos. tampoco tenía los zapatos que ellos vestían. ‘ también tendrás flores secas ’ canturreó, mientras se inclinaba para buscar los frasquitos en el fondo de la caja que había acercado, dejó unas tres sobre la mesa en caso que él también quisiera. ‘ solía hacer esto con mi mamá cuando era pequeña ’ antes de que su vida se derrumbara como si fuera una tragedia de shakespeare, que prometía no tener un final feliz, ¿alguna la tenía realmente? ‘ pero sólo lo hago aquí, no soy muy buena, ¿es mal momento para confesarlo? ’ abrió el bote con el pegamento y metió uno de los pinceles en la fórmula, utilizándolo para delinear los bordes donde pegaría las flores luego. ‘ ¿tú? ¿ahora me dirás que eres picasso y que estoy perdida? ’ levantó una de sus cejas, pero no su mirada, estaba concentrada en pegar las primeras flores.
Sabe de antemano la susceptibilidad de los menores cuando se les pone a debatir. Sin embargo, no gusta de subestimar la opinión creativa que algunos niños poseen. Al convivir con muchos de ellos cuando su padre aún tenían la Casa Hogar, tiene a consciencia el conocimiento de que las cosas podían resultar muy bien, o terriblemente mal. "Eso lo hace más divertido." Afirma, luego de pensar un poco en el punto de vista que ofrece. "Si un niño dice que mi trabajo apesta, sólo porque no usé su color favorito, ¿no es eso mi culpa?" Ríe por lo bajo. Adora la simplicidad con la que miran al mundo, y su espontaneidad constantemente le sacan risas, más allá de hacerlo enojar. "¿Sobornar?" Pregunta con torpeza, sacado del trance momentáneo para observar con atención los movimientos de la rubia. En realidad, sabe a lo que se refiere, mas eso no implica que conoce la respuesta con certeza. "Creo que no he convivido lo suficiente con ellos como para aceptarlo." Ha tenido un par de interacciones inocuas, otras no tanto; pero al final de todo ese circo del cual ha decidido ser partícipe, sigue presente en el fondo de su mente que ellos son los responsables de las desgracias de los menos afortunados. ¿Es capaz de traicionar a aquellos que lo han recibido con genuina simpatía? Probablemente. "Ah, basta. Deja de señalar mis defectos, nos acabamos de conocer." Sonríe apenas. Pues no tiene manera de objetar la observación tan acertada que ha hecho sobre su carácter indeciso. Muestra de ello, es mirar cómo deja los trazos de pintura naranja para intercambiarlo por un azul oscuro, recubriendo la parte superior del antifaz. "Y yo me iré por las lentejuelas." Asegura, escogiendo las más pequeñas que pudo encontrar entre las opciones, el color blanco serviría para después. "En realidad, yo también hago estas cosas una vez al año." Suelta una risa breve. Pintar, hacer coronas de flores, los tatuajes de henna. Son actividades exclusivas del festival. "¿Y ahora? ¿Disfrutas hacerlo sola?" Pues intercepta el comentario sobre su madre. No quiere ser imprudente, obvio, pero admite sentirse un tanto identificado por la manera en que ahora son sólo ellos dos quienes están ahí sentados, disfrutando de una actividad que solía disfrutarse en compañía. "No soy del tipo artístico, así que puedes ir pensando en tu premio."
‘ uhm — ’ inclinó su cabeza hacia el lado, pensativa. la verdad es que chiara tenía algunos requisitos para llamar a algo una competencia, ¿sería transparente con ellos? ‘ depende ’ comenzó a dejar en evidencia, se inclinó sobre la mesa para tomar el pincel que estaba a un par de centímetros de distancia y trajo con él uno de las cajitas con pinturas: ‘ si yo gano, es una competencia — si tú ganas, era una actividad recreativa ’ aunque estaba bromeando, existía parte de verdad tras esa sonrisa cargada de sorna que le obsequió. dejó la caja entre ambos, lo suficientemente cerca para que cualquiera de los dos pudiera acceder a ella. ‘ sólo no pongas colores muy fríos, no suelen quedarme bien ’ no esperaba tanto de un tonto antifaz, no era más que un accesorio que terminaría en el tacho de la basura y sus recuerdos. ‘ ¿tú? ¿tienes algún requisito? ¿qué piensas de la brillantina? sé sincero ’ ¡y claro que existía respuesta incorrecta! con chiara siempre lo hacía.
Una risilla escapa de sus labios y asiente despacio. "Me parece un trato justo." Sólo porque está particularmente de buen humor esa tarde, cuando su carácter es bastante competitivo por naturaleza y su orgullo se mantiene a base de las derrotas ajenas. "¿Quiénes serán los jurados?" Inquiere, pensando hacer el terreno un poco más parejo entre los dos, y señala con un movimiento de cabeza al grupo de niños que pintaban a lado suyo. "¿Que dices? Son brutalmente honestos y no han sido sobornados por nadie, aún." Chasquea la legua. Nada mejor que sobornar niños con dulces, típico. "Colores cálidos, anotado." Hace una pequeña nota mental y toma un pincel de la caja que la rubia ha proporcionado, cubriendo las cerdas de pintura naranja. Recordando vagamente los datos que sus hermanas le han dado sobre teoría del color. Debería ser sencillo, entonces. "Soy un hombre simple, puedes poner lo que quieras." Hace una breve pausa, intuyendo que no es una respuesta lo suficientemente convincente. "La brillantina está bien, hará mi atuendo más interesante." O eso cree, si ignora lo difícil que es de limpiar. "¡Soy sincero! Lo prometo." Se lleva una mano al pecho. "¿Te gusta pintar? ¿O es sólo una tradición anual?"
"No te burles. Nunca me voy a casa sin una flor de pesca". De hecho, espera todo el año por este preciso momento, el carnaval siendo uno de sus eventos más queridos, pues representa dos décadas de preciados recuerdos. En inocente venganza, le da un empujoncito con el hombro, antes de reír entre dientes. "¡Esa!" Apunta con su propia red a una bonita y delicada flor blanca, de tamaño mediano. "¿Estás listo?"
Eleva ambas manos a la altura de su cabeza, una expresión ligeramente sorprendida, queriendo excusarse de cualquier tipo de reclamo. "De acuerdo, lo siento." Abandona teatralidad con una risa entre dientes, dándole un pequeño codazo a modo de complicidad. "Seguro tu red está rota, si acostumbras a hacer esto debería ser pan comido para ti." Sin preguntarle, le quita el objeto de sus manos, cambiándola por la que le han entregado a él. "¡Ahora sí! Estoy listo." Con un ademán, hace la seña para lanzar la red al mismo tiempo, sin ninguna flor en especial como objetivo, más que agitar las aguas para acercar esa flor en específico y finalmente empujarla hasta la red de Ayame.
"Pues exactamente de eso. ¿Acaso no escuchaste?" Y con la mano libre, señala una de sus orejas; ojos observándolo como si él estuviera mal de la cabeza (y no ella). "Nada más hermoso que morir en primavera, rodeado de flores. Ya imagino cómo serían las tumbas cuando no existían las criptas y tanto cemento cubriendo un cadáver".
Parpadea un par de veces en señal de confusión. Percibiendo que la mujer hablaba en serio, y las dudas empiezan a surgir, demasiadas para su gusto, pero se abstiene de hacer alguna pregunta. "¿Eso es lo que piensas cuando te vas a dormir?" Ignora red de pensamientos previos, haciendo lo que claramente es una pregunta, y una que le interesa saber respuesta. "Podrías... dejar esa idea para una galería de arte." Divaga entre sus propias palabras. "Alguna vez leí en una historia fantasiosa que usaban flores no me olvides para cubrir las tumbas." Es lo más cercano a una imagen 'hermosa' que se le puede ocurrir.
' ¿Le pediste perdón al perro? ' Sonrisa jocosa se dibuja en sus labios al mirar a su hermano, por unos segundos, antes de volver a concentrarse en su corona. Le está quedando bonita y no ve la hora de terminarla para llevarla puesta todo el día. Se encargará luego de hacer algunas más para que sus hermanos puedan usarlas también; les obligará a ponérselas incluso si no lo quieren. ' Yo todavía conservo una que hice el año anterior. Quizás me aferro mucho al pasado, ' comenta, encogiéndose de hombros. ' No te pregunté qué pedirás, Vinny, ' responde antes de reírse suavemente y negar con la cabeza. ' Yo ya sé lo que pediré, siempre lo sé. ' Porque siempre es lo mismo, todos los años, y viene funcionando a la perfección desde que tiene recolección de todas esas festividades. ' Desearé que ningún otro perrito se cruce por el camino de tus piezotes. ' Lo mira con una nueva curva en los labios antes de retomar su trabajo con la corona. ' ¿Crees que a papá le agrade si le llevo una de estas? '
"Le pedí perdón al perro y a los dueños unas diez veces, como mínimo." Exagera. No en pedirle disculpas al perro, porque eso definitivamente sucedió, y se sigue sintiendo avergonzado por verse como un patán frente a tantas personas. "¿Es algo malo?" Inquiere, cambiando de tema luego de escuchar el comentario, preguntándose si fue hecho a modo de reproche o sólo fueron palabras lanzadas al aire. "Cada año mejoras tus habilidades, velo como una forma de ver tu progreso." Ofrece alternativa, aunque no sabe si se está excediendo con su sermón de hermano mayor. "Ah, claro, lo siento." Lleva una mano hasta poder pinchar el puente de su nariz en un gesto mortificado cuando Ina le remarca una obviedad. "Sigo preocupado por el perro." Miente, descubriendo su rostro y volviendo a sonreír. "Pero me he echado de cabeza ahora, ya no puedo husmear en lo que tú piensas pedir." Ni tampoco pretende hacerlo. A cambio, se cuestiona lo que podría pedir él; tomándose la tarea demasiado en serio como si no se tratara de escribir algo en un pedazo de papel que terminará en la basura el día de mañana. "Bueno, ya fue suficiente, ¿también deberé pedirte perdón diez veces?" Su risa se eleva y le avienta una flor diminuta en el cabello como venganza. "Estará encantado, tiene una caja escondida en el armario con todas las cartas y dibujos que le hacían los niños." Confiesa. Recordando el par de ocasiones que su padre le mostró los obsequios como un recuerdo de la antigua Casa. "Cuando regresemos nos tomaremos una foto todos juntos. ¿Cuáles crees que se me verán mejor?" Es su turno de preguntar, mostrando una selección variada de flores para usar. "Eres la experta, y quiero una opinión objetiva."
una vez que le reconoce, respuesta cobra sentido, mirada intercalándose entre los diseños y opuesto. ‘ ¿recomiendas alguno? porque, siéndote honesto, no tengo ni la menor idea de cuál elegir, me gustan como cinco distintos ’ y tampoco creía hacerse tantos. quizá sonaba tonto, ridículo incluso, que estuviese apenas experimentando y tomando esa clase de decisiones, pero se había adherido a las condiciones de su abuelo desde siempre para no complicarse más la vida. ‘ ah, es la costumbre. pensar antes de actuar y todo eso ’ resta relevancia, encogiendo hombros. ‘ y sería mi primera vez tatuándome. aunque sea temporal, siento que es una decisión importante. ¿o no? ’
Hace una mueca en cuanto escucha la pregunta. Más que nada, porque es terrible dando sugerencias, demasiado indeciso y considerado como para saber por cuál alternativa decantarse. "En realidad, dependiendo mi humor escojo el diseño." Para él, un tatuaje temporal no es más que una tontería. Un año puede tener a Bob Esponja en el antebrazo, y el próximo, un corazón atravesado por una daga en el pecho. "Supongo tendrás que experimentar." Vaya manera de evadir una pregunta tan simple. "Cierto, asumo es más difícil para ustedes." Le sorprende descubrir aquello, aunque se esfuerza en no demostrarlo. Un millonario sujeto a las expectativas de sus mayores por motivos... cuestionables. Con razón dicen que pertenecen a una secta. "Pero si de verdad quieres hacerte uno... ¿algo pequeño, tal vez, para empezar?" Se atreve a indagar un poco, sólo un poco, en los intereses del contrario. "¿Había algo que te gustara mucho de niño? Puede ser cualquier cosa."