it’s actually very easy to live a life free of social media if you don’t consider tumblr a form of social media. which i don’t. #freedom #technologicallyfree #offline #amish
I've been on a bit ob a Russell Crowe movie binge in the past few weeks and since he is almost sixty now, many of the movies I've watched were consequently older movies. and when I watched them, it struck me again, how much hollywood has changed in the last few decades when it comes to depicting men.
take Gladiator for example from the year 2000. Russell Crowe plays basically an action hero in it. he is a big, muscly dude, who is very strong and uses that strength to defeat his enemies. and this is what he looks like:
looks like a strong man, right?
in the same year, Hugh Jackman as Wolverine looked like this in the first X-men movie:
in 2013 the same character played by the same actor looked like this:
it's a bit much, isn't it? I mean, he looks so skinny.
and if we go even further back: look at what the womanizer character Face from the A-team looked like in the 80s show vs the 2010 movie reboot:
maybe the difference isn't that big but it really startled me when I watched that movie for the first time. in my mind there was no reason why Face should be particularly muscular since he is the charming one not the one known for being particularly strong.
if we go even further back, look at the charmin womanizer character Hawkeye in M*A*S*H from the 70's.
I know he's a doctor and there is no reason for him to be ripped but I got the feeling if they did the show now, he would be.
I don't know what my point really is I'm just saying I got a bit nostalgic when watching these men. I cannot be the only one who'd rather see more of this:
than this:
also, as a sidenote: Russell Crowe gained a lot of weight for the nice guys and he is a fucking powerhouse in that film, like, when he punches someone, you really feel it because of the weight that is behind it and the shere mass of his body.
(even if this may look different, he's about to break Ryan Gosling's character's arm. I couldn't find a gif of him punching someone but I swear it looks painfull as hell.)
so, in short: can we get big, heavy action guys back? cause I'm tired of seeing these skinny, despite being muscular dudes who look dehydrated as hell and on steroids.
and can we stop making characters ripped just for the sake of it? cause I'd rather cuddle with a guy looking like Hawkeye than one looking like Face from the new A-team movie.
[ID: Tweet by The A.V. Club (@/TheAVClub), posted on February 9th, 2023 at 0:16 AM: "Disney announces Toy Story 5, Frozen 3, Zootopia 2, and 7,000 layoffs (link)". The picture attached is the scene from Toy Story 3, where Woody, Buzz, and the others face the incinerator, holding onto each other's arms and hands. /End ID]
The Mouse House is looking to save money, ruin lives, and diminish its brand all at the same time
[ID: A screenshot of the linked article saying, “I have enormous respect and appreciation for the dedication of our employees worldwide,” Iger said mere moments after respecting his employees into unemployment. /End ID]
every day i ahve to reposition the damn lamp cuz she’s dead set on sticking her first leaf Right The Fuck In There and i don’t want her to burn. but every day i come home from work and she has closed the distance anyway. bestie PLEASE cooperate with me
*Esta es una traducción de este fragmento original escrito por @the-modern-typewriter
Idea: Un fragmento donde al héroe empieza a gustarle hacer cosas malas, pero el villano lo ama por ser buena persona y quiere que el héroe sea bueno de nuevo.
—Pero tú... tú eras tan bueno.
—Supongo que es tu influencia en mí. ¿No era eso lo que querías?
Era verdad que el villano se había enfocado en su actitud de "únete al lado oscuro", pero más que nada le gustaba alardear. Poner a prueba los límites del héroe, despreocupado dado el hecho de que, llegado el momento, la respuesta siempre sería no. Así el villano podía estar seguro de donde estaba la línea, de cuándo detenerse.
Ahora... ahora la línea había desaparecido y en lugar de alguna señal mental que le indicara "advertencia: abismo profundo más adelante", había una señal que decía "¡vía para ponerse a salvo!”. Excepto que guiaba directo a un abismo profundo, con estacas en el fondo. ¿O sería peor si no tuviera las estacas? ¿Y simplemente estuviera atrapado en el fondo de un pozo descomunal sin poder salir, sin nadie que escuche sus gritos de auxilio?
Lo que sea que sea, el héroe se había convertido en eso ahora. El villano podía percibirlo en el vacío hondo y frío que sintió de pronto en el estómago.
—Yo...— el villano titubeó.
La respuesta era: sí. (¡Dios, no! no tú, nunca tú).
El héroe debió percibir algo en el rostro del villano; tal vez reflejaba de forma obvia lo devastado que se sentía. La expresión del héroe se convirtió en una mueca terrible que combinaba lástima e ira.
—Me amabas porque era bueno, ¿es eso?
El villano tragó saliva y dijo:
—Yo... si— nunca lo había dicho antes ¿Había sido obvio todo este tiempo?
—Tal vez debiste ser mejor entonces— respondió el héroe con un tono gélido y apretando los puños a los costados continuó:
— ¿Qué? ¿ acaso tu comportamiento es suficientemente bueno para ti? ¿Pero no para mi? ¿Puedes tratar a la gente como basura, pero dios no permita que yo lo haga?—. Sonrió con un gesto afilado.
—Lo siento, amor, pero no seas hipócrita. Cuando haces que sea tan difícil ser bueno en este mundo, a veces la gente se cansa de serlo.
—Pero tú...— el villano siempre había supuesto que el héroe era más fuerte que el resto del mundo, que de alguna forma su bondad era un principio fundamental del universo. Fijo, constante, algo en lo que confiar, algo que admirar, como el sol saliendo todos los días.
—Voy a ser mejor, no tienes que hacer esto—. Se acercó un paso hacia el héroe y con suavidad apoyó la mano en su mejilla —Podemos ser buenos juntos, ¿no es eso lo que siempre has querido de mí?— había un matiz de desesperación en el tono del villano.
—Mmmm— murmuró el héroe con tono pensativo, observándolo —...pero es bastante divertido, ¿no crees?
El villano quedó inmóvil.
Había considerado que su villanía era muchas cosas, en gran parte necesaria y justificada, un tipo de maldad incomprendida. Pero nunca la había considerado divertida. Se quedó mirando al héroe, con los ojos muy abiertos.
— ¿No?— el héroe se encogió de hombros—, ¿solo yo? Ah bueno—. Tomó las manos del villano, las movió hacia los costados con las suyas y sonrió como solía hacerlo antes.
—Me querías de tu lado. Aquí me tienes—. Apretó los dedos del villano lo suficientemente fuerte como para lastimarlo, hundiendo las uñas en su piel.
—Ahora verás cómo lo voy gobernar.
Sus supuestos roles se intercambiaron a partir de ese momento.
*This is a translation of this original snippet by @the-modern-typewriter
*Esta es una traducción de este fic original escrito por @slaughtervoid
Aviso de contenido sensible en las etiquetas
Casarme ha sido algo que siempre he querido hacer y que al mismo tiempo sabía que jamás haría. No es muy fácil tratar conmigo. Soy endemoniadamente particular, intratable y me gusta mi espacio, mi independencia, mi soledad. Pero al mismo tiempo…bueno. Todos queremos amar, saber y poder decir que tenemos una familia que nos ama. Y mi familia biológica pudo haber dicho que me amaba. Definitivamente amaban a su hija.
Pero resultó que su amor duró hasta que su hija comenzó a insistir que en realidad era su hijo.
Ya sabes cómo son estas cosas. En realidad no tiene mucho que ver con esta historia, aunque puede ser relevante el hecho de que vivo con un complejo de no pertenecer a una familia que me quiera por mí mismo.
Cuando vi el aviso en Craigslist, estaba buscando mueblería. Avance demasiado rápido y abrí por accidente los avisos de trabajos domésticos. El primero me llamó la atención.
«Se busca: Hombre comprensivo que se case con nuestra hija fallecida».
Les presento el Creador de Comentarios (beta) de LLF*
(Esto es una traducción de este post original)
El Creador de Comentarios hecho por @longlivefeedback es una herramienta creada para ayudar a que los lectores de fanfiction dejen respuestas en las historias y puedan comunicarse con los autores. Partimos reconociendo que comentar es una habilidad que se puede aprender y que existen muchas razones por las cuales una persona puede encontrar difícil o intimidante dejar comentarios.
El Creador de Comentarios de longlivefeedback esta diseñado para ayudar a los ususarios a aprender a comentar usando “andamieaje” instruccional, asi como también para quitar las barreras al momento de dejar comentarios, tales como síndrome disejecutivo, ansiedad, problemas de movilidad que dificultan escribir respuestas muy largas (especialmente desde el teléfono), fluidez del lenguaje, y funcionalidad al comentar desde un teléfono móvil en general… o quizás simplemente no estás seguro de qué decir.
[google sheets] [excel]
Al expandir estan las instrucciones y más detalles.
Sometimes I can’t stop thinking about how the “...and I love, I love, I love you.” from the “You have bewitched me body and soul, and I love, I love, I love you.” line in Pride & Prejudice 2005 is just
La amo, la amo, la amo
in the Spanish dubbed version, which is just ‘I love you, I love you, I love you’. Because it couldn’t be said otherwise, and no, I don’t have a point to get to.
Les presento el Creador de Comentarios (beta) de LLF*
(Esto es una traducción de este post original)
El Creador de Comentarios hecho por @longlivefeedback es una herramienta creada para ayudar a que los lectores de fanfiction dejen respuestas en las historias y puedan comunicarse con los autores. Partimos reconociendo que comentar es una habilidad que se puede aprender y que existen muchas razones por las cuales una persona puede encontrar difícil o intimidante dejar comentarios.
El Creador de Comentarios de longlivefeedback esta diseñado para ayudar a los ususarios a aprender a comentar usando “andamieaje” instruccional, asi como también para quitar las barreras al momento de dejar comentarios, tales como síndrome disejecutivo, ansiedad, problemas de movilidad que dificultan escribir respuestas muy largas (especialmente desde el teléfono), fluidez del lenguaje, y funcionalidad al comentar desde un teléfono móvil en general... o quizás simplemente no estás seguro de qué decir.
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Es importante mencionar a @dawnfelagund que fue quien creó las 101 frases para comenzar comentarios (en inglés), por darnos permiso para usar estos comentarios como base.
*Esta es una traducción de esta historia original escrita por @slaughtervoid
Aviso de contenido sensible en las etiquetas
Casarme ha sido algo que siempre he querido hacer y que al mismo tiempo sabía que jamás haría. No es muy fácil tratar conmigo. Soy endemoniadamente particular, intratable y me gusta mi espacio, mi independencia, mi soledad. Pero al mismo tiempo...bueno, todos queremos amar, saber y poder decir que tenemos una familia que nos ama. Y mi familia biológica pudo haber dicho que me amaba. Definitivamente amaban a su hija.
Pero resultó que su amor duró hasta que su hija comenzó a insistir que en realidad era su hijo.
Ya sabes cómo son estas cosas. En realidad no tiene mucho que ver con esta historia, aunque puede ser relevante el hecho de que vivo con un complejo de no pertenecer a una familia que me quiera por mí mismo.
Cuando vi el aviso en Craigslist, estaba buscando mueblería. Avance demasiado rápido y abrí por accidente los avisos de trabajos domésticos. El primero me llamó la atención.
«Se busca: Hombre comprensivo que se case con nuestra hija fallecida».
La primera vez que hice clic fue por puro interés morboso. Explicaba de forma simple:
«Nuestra hija quería casarse y queríamos mantener nuestra promesa de que lo haría. Ella falleció y ahora buscamos un hombre amable y comprensivo para comprometerse en una ceremonia discreta y sin vínculo legal para convertirse en nuestro yerno».
«Esto no es una broma y estamos de luto. Por favor tomar esto en cuenta al enviarnos una respuesta».
Lo quitaron unos pocos minutos después, pudo haber sido la familia o los moderadores, pero ya había enviado un mensaje al número del anuncio.
Investigué un poco para intentar entender algo, pero al final no ayudó mucho. Encontré que en Francia ha existido una tradición de celebrar matrimonios póstumos desde 1950, pero solo para los casos en que la pareja tuviera intenciones serias de casarse previas a la tragedia y es necesario que el presidente acepte la petición (aparentemente 1 de cada 4 se aprueban). Es más conocida la tradición china del matrimonio fantasma o “mínghūn”, estas uniones se realizan con el fin de completar matrimonios planificados, continuar con linajes o conceder un lugar en un árbol genealógico con ancestros apropiados para el espíritu de una hija soltera. Al parecer es mucho más común unir en matrimonio a dos individuos fallecidos. Aun así, ellos parecían ser tan irlandeses como yo.
Cuando me reuní con la familia en un pequeño café en el centro de la ciudad acordado como punto medio para ambas partes, la forma en que lo explicaron hizo que todo cobrara sentido.
Sus nombres eran Cara y Donovan. No diré su apellido, pero les aseguro que era un típico apellido irlandés, como O’Brien u O´Connor. Su hija, Melanie, había sido diagnosticada hace un año con glioblastoma multiforme, una forma de cáncer en el cerebro particularmente agresivo. Los doctores le habían dado diez meses y ella había llegado a los cuatro cuando tuvo un ataque convulsivo generalizado en medio de la noche.
La llevaron al hospital, pero me contaron que había sufrido algo llamado status epilepticus, lo que significa que tuvo crisis epilépticas una y otra vez. Ninguno de los medicamentos sirvió para hacer que se detuvieran y a las 3:42 de la mañana, ella falleció.
Melanie había querido casarse también. Antes de que el ataque se la llevara, habían estado en el proceso de encontrarle un futuro viudo para que estuvieran casados el corto tiempo que le quedaba. No se logró a tiempo, pero ellos querían cumplir con el último deseo de su hija de todas formas, por lo que habían terminado investigando las mismas cosas que yo.
—Para cerrar un ciclo —me dijo Cara—. Sabemos que es más por nosotros. Tal vez nos gusta creer que Mel también se alegrará, pero sabemos que en realidad es por nosotros.
Los dos potenciales esposos con los que habían estado hablando sobre un matrimonio temporal, ambos pacientes terminales con un deseo similar, se negaron a continuar con el plan después de que ella falleció. Cara y Donovan habían intentado seguir con el plan recurriendo a diferentes tipos de anuncios.
Y así es como llegué aquí.
Hablamos también sobre el por qué yo quería hacerlo. Les conté sobre lo solitario que era, sobre querer una familia, querer vivir sabiendo que existe alguien en el mundo, vivo o no, que estaría conmigo de una u otra forma hasta que muera. Dijeron que era una buena razón. Les conté que trabajo desde mi casa, que no era muy bueno tratando con gente, o con el romance y que a estas alturas de la vida de verdad podía verme comprometido con una mujer que jamás conocería. Me dijeron que me entendían, que lamentaban que me hubiese sentido tan solo. Hablamos sobre mi trabajo, mis hobbies y sus hobbies.
Al final, me prepare mentalmente y les dije que era transgénero. Se miraron el uno al otro y luego Donovan me miró y sonrió.
—Eso no es un problema —dijo con voz gentil—. Ella también era trans.
Cuando me invitaron a cenar, una cena en familia como una que no había tenido en 4 años, obviamente acepté.
Estaba emocionado, realmente lo estaba. Incluso si esto no funcionaba, esperaba con ansias esa cena. Quería sentarme y comer y hablar con estas personas que habían aceptado a su hija sin reparos y que también me habían aceptado a mí. Quería saber cómo se sentía, incluso si fuese solo una vez.
Fue maravilloso. Fue perfecto y no fue solo una vez.
Conocí al hermano menor de Melanie, Ryan. No estaba totalmente a favor de todo el plan del matrimonio fantasma, pero me habló con franqueza y sin rencor, diciendo que creía que en realidad podría ser de ayuda para que Cara y Donovan pudieran seguir adelante. Hablamos sobre trabajo y la especialidad que Ryan había elegido en la universidad, cerámica. Incluso me mostró algunas fotos en su celular, de proyectos que había puesto en el horno ese mismo día. Eran muy hermosos y se lo dije, y se mostró complacido pero sus agradecimientos fueron moderados.
Luego hablamos sobre Melanie. Su familia la amaba, la amaban mucho mucho. Podía verlo en sus ojos y oírlo en sus voces cuando hablaban de ella. Ninguno evitaba mencionar el tema del cáncer o de su muerte, creo que habían asumido la situación cuando a ella la diagnosticaron, rápidamente, lo suficiente como para pasar el tiempo que les quedaba con ella de la mejor forma posible y manejaban su duelo enfrentándolo directamente, sacándolo a la luz. Los admiré por eso, aún los admiro. La forma en que yo enfrenté la pérdida de mi familia, tal como pasó, fue evitándola, ahogándome en trabajo y aislándome hasta que los olvidé, hasta que el dolor se volvió tan distante que ya no recordaba cómo se sentía.
La familia de Melanie afrontaba su pérdida concentrándose en su amor por ella hasta que simplemente llegó a eclipsar el dolor de haberla perdido. Escucharlos hablar de ella de esa forma, con esa fuerte y radiante adoración en cada palabra, no pude evitar comenzar a amarla también.
Esa cena marcó el comienzo de un año en el que cortejé a un fantasma.
Pase más tiempo con la familia de lo que había pasado con alguien en... mierda, tal vez en años. Fue un adaptar brusco, pero se sintió bien. Como mover una extremidad que estuvo enyesada, o entrecerrar los ojos hasta que se ajustan a la luz del sol. Nos llevábamos bien, teníamos el mismo agudo sentido del humor, la misma sensibilidad a los sonidos, las mismas actitudes católicas anticuadas. Cara y yo compartíamos nuestra apreciación por la mitología irlandesa, y Donovan y yo amábamos NCIS. Yo leía sobre artistas de cerámica contemporáneos para poder hablar con Ryan sobre sus estudios.
Ayudaba el hecho de que teníamos una misma meta: de verdad queríamos llevarnos bien. Yo quería ser parte de su familia y ellos querían que fuera parte de ella tanto como yo. Estábamos todos rogando porque yo resultara ser la persona que buscaban. Tal vez los cortejaba a ellos más que a Melanie.
Me contaron tantas historias sobre ella. Me contaron sobre sus intereses, lo que estudiaba, los tipos de problemas en los que se metía. Me mostraron su habitación y Cara incluso me dejó oler una bufanda que aún tenía su aroma. Me mostraron un montón de fotos y videos, desde los videos en su casa, los retratos de la escuela, las selfies, las fotos casuales, hasta lo que formaba la mayoría de los recuerdos: horas y horas de grabaciones que documentaban los últimos cuatro meses de su vida.
Donovan me contaba, con su voz grave de tono suave, que cuando empezó con la quimio en sí y comenzó a enfermarse más gravemente, él se había dado cuenta de lo poco que tendrían de ella para recordarla. Me dijo que le había aterrado.
Entonces, se encargó de grabar y lo hizo tanto como pudo.
Como resultado, la Melanie que conocí mejor fue la Melanie que estaba débil y enferma por la quimio, casi siempre recostada en cama y en el hospital más de la mitad del tiempo.
No tenía cabello, cejas o pestañas. Su piel se veía de un pálido mortal, incluso sus pecas se habían desvanecido hasta ser casi invisibles, sus labios blanquecinos y agrietados. A menudo regañaba a la cámara, era impaciente y sarcástica con sus padres, su hermano, los varios enfermeros y doctores. La habían grabado con náuseas y luego vomitando, solo por casualidad, porque para el tercer mes ya todos estaban acostumbrados e insensibles a esas cosas y cuando pasaba Donovan dejaba la cámara a un lado para frotarle la espalda antes de volver a tomarla.
También tenía la risa más hermosa que jamás he escuchado. Su rostro era redondo y encantador, incluso afectado por el cáncer, y sus bromas e historias de sus extrañas hazañas llegaban a hacerme llorar de tanto reír incluso contadas por su familia. Me enamoré de su resplandor, la forma en que enfrentó su destino haciendo un comentario mordaz tras otro sobre los gastos que tendría su funeral. Tocaba el piano y me encantaba ver sus manos, sus dedos largos y elegantes, ver cómo se movían sobre las teclas. Había estado estudiando derecho antes y amé cada vez que lo mencionaba de alguna forma; las leyes estatales extrañas que había memorizado por pura diversión, o los tecnicismos de tribunal divertidos de los que tanto le gustaba hablar.
Amaba a Melanie. La amaba tanto como se puede amar a una persona que jamás conocerás. Creo que tal vez la amaba más que eso. Para cuando había visto por tercera vez todas las grabaciones que me habían dado, realmente quería casarme con ella, no solo por casarme, o por casarme para estar en su familia, sino que casarme con ella.
Visitábamos su tumba seguido. La primera vez que me llevaron, me presentaron como su posible esposo. Dije hola, que era un gusto conocerla y que esperaba poder agradarle. Le llevé flores, jacintos azules o campanillas como las llaman los irlandeses.
«Si puedo ser honesto contigo, estaba aterrado por la idea de llegar ahí y que Cara viera el ramo y me dijera que Melanie sentía un odio en particular por las campanillas, o que era super alérgica, o que pensaba que las flores eran estúpidas. Pero eso no pasó. Cuando se las mostré y le pregunté si a Melanie le habrían gustado, ella me dijo que cuando Mel era pequeña, había intentado comer campanillas cada vez que las veía, porque estaba absolutamente convencida de que eran arándanos.
Luego Cara me dijo que desearía que yo hubiese estado en el funeral y lo único que pude hacer fue abrazarla».
Una noche, pasados unos meses, por primera vez tomé realmente conciencia de que nunca conocería a Melanie. Nunca la podría ver realmente, nunca podría oír su voz. Había perdido mi única oportunidad de conocerla en esta tierra, su vida me había dejado atrás y no había forma de recuperarla.
El día siguiente lo pasé con Ryan, parecía saber que yo estaba pasando un proceso de duelo, tal vez era obvio que había estado llorando. De cualquier forma, me llevó al cementerio, le llevamos flores a Mel y nos sentamos en su tumba y pasó horas contándome sobre todas las veces que se habían metido en problemas juntos, cosas que sus padres aún no sabían. Lloré más, de vez en cuando no podía evitarlo, tampoco él. Estuvimos maldiciendo a Melanie por habernos dejado, solo bromeando, le dijimos también que pudo haber armado un último escándalo antes de dejar que Ryan tuviera que contármelo. Terminó siendo un día bastante bueno.
Poco después, conocí a los abuelos de Melanie que aún estaban vivos, eran los padres de su mamá. Mary y Liam estaban totalmente en contra del matrimonio desde el momento en que supieron que los padres de Melanie intentarían encontrarle un esposo post-mortem para ella. Estaban determinados a odiarme tan pronto como se enteraron de mi existencia. No estaba muy ansioso por conocerlos, pero sabía que se los debía, el mirarlos a los ojos y al menos enfrentar el dolor de su pérdida. Después de todo, serían mis abuelos también, algún día.
Así que cenamos juntos, los seis. Mientras comíamos, Donovan hizo un claro esfuerzo por intentar apaciguar la tensión, tal vez esperando que al hablarme, algo hiciera clic de la misma forma que había sucedido para él y su esposa. Yo también hice un esfuerzo, les conté sobre mi vida, hablé sobre algunas cosas que había encontrado en común con mi familia, incluso discutimos sobre cerámica un poco.
Nadie hablo de Melanie hasta que, con delicadeza, Mary dejó su tenedor sobre la mesa deliberadamente y dijo:
—Entonces, ¿eres un necrófilo?
Se asentó un silencio impresionante. Obviamente era la peor situación como para responder con sarcasmo, así que por supuesto yo dije:
—Si. Es el rasgo de mi personalidad más característico y la única razón por la que me contrataron.
Ella me miró con una expresión inmutable y yo dejé de respirar. Liam estalló de la risa, alto y claro, y cuando todos se sobresaltaron al oírlo mi mano fue directo a cubrir mi boca al sentir unas ganas mortificantes de llorar, porque ahora sabía de dónde había sacado Melanie su risa.
Hubo una discusión por supuesto y duró un par de horas, parecía ser un tema discutido hasta el cansancio. Ryan y yo nos quedamos sentados, neutrales y con opiniones irrelevantes, una vez que quedó claro que iban a reanudar desde el principio, me trajo una cerveza y para él una bebida. Le dije despacito que la cerveza sabía a pis, mientras Mary gritaba sobre la santidad de la memoria de Melanie y Ryan me respondió despacito que Donovan la había fermentado él mismo. La alcé solemnemente para brindar con él y luego la dejé sobre la mesa lejos de mí y él se rio.
Cuando terminaron, Mary me preguntó porque quería hacerlo, más calmada de lo que yo habría esperado.
—Amo a su familia —le dije—. Y no tengo una ahora. Me gustaría ser parte de esta y si puedo ayudarlos, quiero hacerlo. Ya sé que es raro y un poco retorcido y usted no me conoce. Lo siento.
Ella frunció los labios. Tuve la sensación de que no la había convencido. Una semana después, Cara me llamó llena de entusiasmo porque al final resultó que me había equivocado. Me habían dado su bendición.
Fijamos la fecha para abril.
Participé en la planificación tanto como los demás. La única cosa con la que no me permitieron ayudar era escoger el vestido. Consultamos registros de otros matrimonios fantasmas, discutimos las tradiciones, cuales estaría bien tomar prestadas y cuales debíamos crear nosotros mismos. Cara y yo hablamos sin cesar sobre las tradiciones matrimoniales irlandesas, el ritual de la unión de manos, el aguamiel irlandés y el anillo de Claddagh, las campanas y las monedas en los zapatos.
Cuando fui a probarme el traje, Donovan me acompañó. Me enseñó cómo atar mi corbata y no dijo nada cuando empecé a sollozar de forma super poco atractiva en medio de esa tienda absurdamente elegante, simplemente apoyó su mano en mi hombro mientras yo me secaba las lágrimas con el pañuelo que me había entregado.
Invitamos a todos los miembros de la familia que Cara y Donovan podían recordar, y a pesar de la claridad extrema describiendo la naturaleza del evento a través del teléfono y las invitaciones, la mayoría vino e incluso trajeron a sus hijos. Conocí una bebé que había sido nombrada Melanie. La mamá me ofreció tenerla en mis brazos, fue aterrador, mis manos estaban temblando mucho, tuve miedo de dejarla caer.
Nadie se había interesado en si quiera intentar discutir si hacer la boda en el cementerio, así que se hizo en el patio trasero. La ceremonia en sí fue bastante simple y extraña.
Melanie había tenido que usar silla de ruedas durante los últimos meses, así que habían puesto cuidadosamente el vestido sobre esta, con las mangas colgando en los apoyabrazos y la falda cayendo sobre los reposapiés y rozando el césped. Una foto de ella sobre el asiento, un ramo de lirios y rosas blancos y un puñado de ilusión de novia adelante. Donovan llevó la silla por el pasillo, Ryan estaba de pie a mi lado, y Cara a la izquierda donde Melanie habría estado. Liam había sido capitán de un buque de la marina cuando era joven, así que era el más cercano a ser el oficiante que creíamos necesitar.
Una vez que la silla estuvo frente a mí, Donovan se hizo a un lado para estar junto a su esposa, y yo me arrodillé.
Para completar el ritual de unión de manos, Liam me ató el lazo a la mano izquierda con una combinación complicada entre la foto y el extremo de la manga derecha del vestido. La sostuve con fuerza. El ramo de flores tintineaba suavemente cada vez que Liam lo rozaba, alguien se había dispuesto de tiempo y esfuerzo para atar campanitas en los tallos de cada una de las flores.
Cara me había pedido que usara los votos celtas, porque ella y Melanie habían hablado sobre eso una vez. No habían discutido mucho sobre otros detalles del casamiento, en ese entonces a Melanie no le importaban ese tipo de pormenores y dijo muchas veces que no le importaba si tenían que llevarla en silla de ruedas hasta el tribunal más cercano para encontrar un oficiante que pudiera ayudarla. La única cosa que mencionó querer, solo si tenía la posibilidad, era usar esos votos.
«Eres sangre de mi sangre y hueso de mi hueso.
Te doy mi cuerpo para que juntos seamos solo uno.
Te doy mi espíritu hasta que nuestras vidas estén completas.
No puedes poseerme, porque no me pertenezco
Pero mientras ambos lo deseemos, te doy todo aquello que es mío para dar
No puedes darme órdenes porque soy libre
Pero te serviré de las formas que necesites
y de mi mano la miel será aún más dulce».
Los usamos.
No hubo beso. Mel no estaba ahí, pero cuando Liam me desató, presioné mis labios en el extremo de la manga del vestido. Solo por un momento.
Llevé la silla de Melanie hasta la mesa, me senté junto a ella y todos comimos como si fuera el fin del mundo. Los que bebieron quedaron absolutamente borrachos. Bailamos hasta que nos dolieron los pies y luego, hasta que sentíamos los pies tan adoloridos que volvimos cojeando a nuestras sillas para descansar y después bailamos una vez más. Todos lloraban y todos reían y la música estaba demasiado fuerte, pero era clara y vibrante y ninguno de nosotros era capaz de seguir el ritmo ni por si acaso, pero eso no importaba. Estábamos llorando a Melanie, estábamos celebrándola, estábamos recordándola.
Yo la estaba recordando.
Mi último baile fue con Cara. Ya habían apagado la música a esa hora, porque eran las 3 de la mañana. Los invitados con niños se habían ido a medianoche y el resto no me di cuenta cuando, estaba demasiado ebrio para haberme dado cuenta.
La abracé contra mi pecho y comenzamos a movernos lentito. Ambos habíamos estado llorando gran parte de la noche, pero no se nos cayó una sola lágrima durante todo el tiempo que duramos así de pie.
—Me alegra que seas tú — dijo ella. Y todo lo que pude decir fue:
—Me alegra ser yo también.
Al final, me alejó para decirme que me fuera a la cama. No lo habíamos hablado pero yo sabía que era bienvenido y esperaban que durmiera en la habitación de Melanie. Me recosté en la cama y abracé una almohada contra mi pecho, y lloré fuerte, descontrolado y con el corazón destrozado hasta que me quedé dormido.
Cuando desperté, ya era... en realidad aún no amanecía. Pero no estaba totalmente oscuro tampoco, estaba medianamente iluminado, con el tipo de luz que hay justo antes de que salga o se ponga el sol. No hay forma de que pudiera decir que hora era, porque creo que no había una hora. Todo lo que sé es que podía ver lo que estaba de pie frente a mí.
No quiero describir los detalles de lo que vi. No porque pensará que la escena era demasiado macabra, o porque me hiciera sentir náuseas el recordarla por demasiado tiempo, o porque no tuviera palabras para hacerlo. Sino que simplemente me hacía sentir tan condenadamente triste.
Tenía el rostro de Melanie.
Yo conocía su rostro íntimamente. Lo conocía por las fotos, por los videos, por los rostros de Cara y Donovan, por el de Ryan, de Mary y de Liam, por los rostros del montón de primos y tías y tíos y abuelos y nietos que había conocido ese mismo día. Y lo que sea que estuviera viendo, tenía el rostro de Melanie, dulce, bondadoso y lleno de pecas; y el cuerpo era, lo supe instintivamente, su cadáver.
Estaba usando su vestido de novia. Y su cuerpo estaba descomponiéndose.
Me senté y la miré. Pude ver las larvas moviéndose sobre y a través de su piel. Pude ver la ranura perfecta que tenía entre su rostro intacto y el cuello, del cual había perdido casi la mitad. Pude ver sus ojos, claros y despejados, con un gris más luminoso y agudo de lo que eran en cualquier pantalla.
No grité.
Cuando ella habló, tenía la voz de Melanie. Era la voz que rompía mi corazón, la voz ronca de los días malos cuando vomitaba hasta que su garganta estaba muy adolorida y decía que su cabeza se sentía como el sonido del motor de un avión.
— ¿Cómo te llamas?
Viéndolo desde el presente, probablemente yo estaba disociando, pero en realidad sentí una extraña calma y una sensación de distanciamiento deslizándose sobre mí. Fue bueno que tuviera esa certeza de que en realidad estaba soñando. El haber creído que era un sueño, me había hecho pensar que todo había estado inspirado por la extraña ceremonia, con aire mítico, de la que había sido parte ese día, la boda de luto; y eso fue lo que me ayudó a considerar de verdad la pregunta.
—Eres mi esposa —dije—, ya sabes mi nombre.
El cadáver se quedó inmóvil, incluso las larvas dejaron de moverse. Por un momento parecía estar confundida, pero luego, de forma repentina, volvieron los temblores y sacudidas, más acelerados que antes.
—Por supuesto —repitió ella—. Es tuyo y mío.
—Sí —le aseguré a la figura que puede o no haber sido mi esposa, porque no sabía qué más decirle.
—Di tu nombre —me dijo ella.
Me tomé el tiempo de pensar mientras miraba a las larvas retorciéndose. Supongo que tuve suerte de que fuera tan paciente, que esperara para que mi cerebro recién despertando y en shock pudiera formar una respuesta que no fuese solo mi nombre.
— ¿Podrías decirlo tú primero? —le pedí—. ¿Por favor? Amo tu voz.
Hubo un largo silencio. El ser en el vestido de novia me miró tristemente, como si no le hubiese gustado mi respuesta.
— Mi voz es terrible —murmuró ella—. Esta ronca. Es áspera y mi garganta duele. El tubo en mi garganta...cuando me entubaron cuando estaba convulsionando...tú no amas esta voz…
A medida que dejaba salir las palabras se volvía más y más pálida, sus ojos se ensombrecieron y una larva se deslizó por el borde de su rostro.
No sé qué ímpetu se apoderó de mí, no sé por qué lo hice, no sé cómo, no tengo ni una maldita idea. Me senté en la cama y tomé una de sus manos desde un costado donde las mantenían inmóviles. Fue una sensación horrible, era suave, demasiado suave, la piel se sentía mojada y pegajosa y muy fría, y sentí una larva retorcerse bajo mi pulgar, incluso la larva estaba más cálida que ella.
Yo estaba demasiado ido y no pude procesar nada, así que no reaccioné.
—Amo tu voz— le repetí.
La larva se movió bajo mi pulgar hasta que se hundió bajo su piel dejando un agujero.
—Incluso cuando está ronca. Estaba así en el montón de videos que vi. Aun así es tu voz, aun así la amo.
Ella me miró, sin decir una palabra, sin hacer el más mínimo movimiento.
Bajé mi mirada hacia nuestras manos y dije:
— ¿No te estoy haciendo daño, cierto? ¿Mel?
Cuando volví a mirarla, me observaba como si le hubiese dicho que iba a quemar su casa completamente con todos atrapados adentro. Cómo si la hubiese horrorizado más allá de las palabras. Comencé a soltarla, comencé a hablar.
— ¿Melanie? Lo siento, no quise....
Luego todo se volvió oscuro, me encontraba recostado de nuevo y podía oír un lento y constante pitido. Tenía un dolor brutal en la garganta y cuando me di cuenta que estaba despierto y podía abrir mis ojos, los abrí para ver una habitación de hospital.
Después de unos espesos minutos más tarde de silencio total, un enfermero entró abruptamente a la habitación.
Y de un momento a otro hubo mucha conmoción. Varios del personal médico comenzaron a preguntarme qué podía recordar y cómo me sentía. Les dije que me había ido a dormir, había tenido un sueño extraño y nada más. Nadie preguntó sobre qué había sido el sueño excepto el neurólogo, pero fui evasivo diciéndole que no podía recordar realmente, más que nada porque no quería que el contenido de mi sueño se volviera algo que usaran contra mi familia. Concluí que podría perjudicarlos más a ellos que ayudar al neurólogo. Lo aceptó sin más y no volvió a presionarme.
Cuando vino mi familia, vinieron todos juntos. Donovan se veía como si no hubiese dormido en días y nadie lucía mucho mejor. Ryan me rodeó con sus brazos ignorando a Cara que le decía que fuera cuidadoso y me sacudió de un lado a otro por un momento, cuando se alejó, le pregunté qué había pasado. Me había sentido demasiado confuso para preguntarle al personal y no quería oírlo de nadie más que de mi familia de todas formas.
Donovan y Ryan se miraron el uno al otro algo incómodos. Fue Cara la que me contó.
—Tuviste una convulsión.
— ¿Una convulsión? —sentía como si mis pensamientos avanzaran arrastrándose por el barro. Sabía que lo que ella me estaba diciendo era importante, pero no podía comprenderlo.
—Estuviste en status epilepticus por veintiocho minutos.
Entendí todo de golpe, muy aturdido.
Ryan añadió con voz suave:
—Tu mano también salió herida. Los doctores piensan, eh... que tal vez te cortaste y se infectó de alguna forma. Tenías, ehm. Fue... no muy bueno. Pero dijeron que estaría bien ahora.
Sentía ambas manos muy distantes y extrañas, así que tuve que mirarlas para ver cuál estaba herida. La derecha tenía una vía intravenosa. La izquierda estaba vendada.
Sostuve la mano de Melanie con mi mano izquierda. Había hecho el ritual de unión de manos con ella con mi mano izquierda.
— ¿Cuánto tiempo estuve dormido?
—Tres días — dijo Cara.
Quise preguntar si alguien había avisado a mi trabajo, si ellos estaban todos bien, cómo habían estado pasando estos días, qué procedimientos habían hecho los doctores, qué creían ellos que me había pasado.
En cambio, todo lo que pude decir fue:
—Lo siento. Lo siento tanto. Lo siento tanto.
Ahí fue cuando Cara me abrazó.
Resulta que toma tiempo mejorarse de casi haber muerto, especialmente cuando incluye un coma de tres días y la misteriosa muerte de un pedazo de carne en tu mano.
Los doctores me dijeron una y otra vez que no lograban entender cómo la gangrena podía haber avanzado tanto sin que nadie lo notara. No debió ser posible para mí funcionar normalmente, era un daño que tomaba semanas y semanas en desarrollarse. Mi palma y la parte de abajo de mis dedos se habían vuelto negros y estaban demacrados.
En un momento, Ryan me dijo animadamente que parte del tratamiento había sido con larvas, que las habían puesto en mi mano y ellas habían quitado toda la carne muerta sin tocar la que estaba viva. No sabía cómo sentirme al respecto, pero debí verme no tan emocionado porque cambió de tema muy rápido.
Al final, cuando me pude dar cuenta de lo grave que había sido, solo sentí alivio de aún tenerla unida a mi brazo. Perdí funcionalidad en ella drásticamente y tuve que hacer fisioterapia en profundidad para recuperar toda la que fui capaz de recuperar. Prácticamente podía sostener una taza y tomar algunas cosas con mis dedos. Me tomó algo de esfuerzo volver a escribir en el teclado a una velocidad razonable para programar, pero solía ser ridículamente rápido antes, así que adaptarme no fue una tarea imposible. Creo que tengo suerte de ser diestro.
Había avanzado y estaba trabajando un poco más en mi habilidad motriz fina cuando pasó de nuevo.
Mi familia me había invitado a vivir con ellos después del incidente. Fueron bastante directos al respecto, si llegaba a tener otra convulsión como esa estando solo en mi departamento, podría morir. No se equivocaban y ya no quería vivir solo de todas formas, así que la habitación de huéspedes junto a la de Melanie se volvió la mía.
La inmunidad había durado un mes. Para ese entonces, las convulsiones y el sueño ya se habían descartado como consecuencia de haber bebido demasiado y haber tenido algún tipo de terrible infección escondida, sumado a un evento extremadamente emocional. Había pasado por el escurridor del hospital haciendo cada examen que se les pudiera ocurrir, y todo había salido normal una vez que estuve recuperado de lo que me había tenido allí en primer lugar. Así que no había razón por la cual, mientras estaba sobrio y sano y sintiéndome melancólico, no pudiera acurrucarme en la cama de Melanie en lugar de la mía por una noche.
Cuando desperté en medio de la noche otra vez, supe que la había cagado.
Miré a mi esposa. Esta vez se veía aún peor y por un momento me costó reconocer por qué o cómo, ya que la primera vez se había visto tan determinadamente imperturbable, hasta que la molesté al final, claro. Ahora lucía angustiada, preocupada de alguna forma.
— ¿Melanie?
Ella negó con la cabeza.
—… ¿No eres Melanie? —me atreví a decir, ella negó nuevamente con la cabeza y luego suspiró.
— Si soy. Soy Melanie. Soy... soy tu esposa.
Su voz estaba tan ronca como antes. Hizo que sintiera una punzada de dolor y antes de pensarlo dos veces le pregunté:
— ¿Aún te duele la garganta?
Una cascada de larvas cayó por su cuerpo cuando apretó la mandíbula y los puños, y meneó la cabeza moviéndose con fuerza. No en un gesto de negación, sino de pura frustración.
—Sí —dijo con tono áspero y su voz se oyó más clara y fuerte ahora de alguna forma, aunque hablaba a través de los dientes apretados...— Sí, duele como la mierda.
— ¿Hay alguna forma de... hay algo que pueda hacer?
Primero negó con la cabeza otra vez. Luego suspiró, un suspiro largo y crepitante y me miró directo a los ojos. Cuando habló de nuevo, repentinamente su voz se escuchó tan sana como la había escuchado en cualquiera de los videos.
—Puedes decirme tu nombre. Así morirás y yo podría volver a la vida en tu lugar.
Por un momento, no supe qué pensar sobre todo esto.
Y luego, treinta cosas distintas cruzaron mi cabeza de una sola vez: «no quiero morir, moriría por mi familia para que fueran felices, tal vez esa era la razón por la que estoy aquí, qué pasa si es un truco, si ella vuelve a la vida pero no como una persona completa, ¿sería feliz?, ¿qué es lo que realmente quiere?, ¿está sufriendo aquí?, ¿voy a sufrir aquí?, ¿vamos a intercambiar lugares?, ¿ella ocupará mi cuerpo?».
—Eres zurda —solté de repente, en lugar de todo lo que estaba pensando.
—Qué —respondió ella, claramente desconcertada.
—Cuando hicimos el ritual de unión... cuando hice... cuando hicimos el ritual de unión de manos, lo hice con mi mano izquierda. Porque tú eras...porque tú eres zurda.
— ¿Qué fue eso, una especie de reacción postraumática? —preguntó Melanie. No creo que me hubiese estado preguntado a mí.
— ¿Quieres volver a la vida? —le pregunté y me estremecí al darme cuenta de lo que había dicho.
Ella abrió la boca para hablar, pero no dijo nada. Se dispuso otra vez y al final dijo:
—Sí.
—Bueno —le respondí—. Está bien ¿Podría...puedo pensarlo por un minuto?
La expresión que surgió en su rostro fue una que nunca antes había visto en ninguna foto o video: un gesto de completa y escéptica incredulidad.
— ¿Si es que puedes pensarlo?
—Ya sé —le dije precipitadamente—, ya sé, no es cómo si tú hubieses tenido la oportunidad de pensarlo...
— ¡No! —esa si era una expresión que ya había visto, una voz que ya había oído, en los videos, más que nada dirigiéndose al cáncer. Melanie estaba enojada.
— ¿Por qué mierda tienes que ser buena persona? Por qué no estás simplemente aprovechándote de mi familia en duelo... mierda, eres tan bueno. ¡Tomaste mi mano y... y ni siquiera te inmutaste...estabas asustado de haberme herido y yo terminé hiriéndote... tú... tú estúpido hijo de perra, tú no me conoces, no puedes llegar y hablar de matarte para salvarme como si... como si estuvieras comprando un puto auto! ¡¿Si es que puedes pensarlo un minuto?!
Las larvas salían volando hacia todas partes cuando gesticulaba furiosa. Tú ya sabes lo raro que soy así que no te voy a mentir. En ese momento, la única cosa que pude pensar fue: «estoy tan contento de haberme casado contigo».
—Mel —le hablé, ella se detuvo y me miró con el ceño fruncido y el pecho agitado.
Quería alcanzarla y tomar su mano de nuevo. No sé por qué habría esperado que fuera diferente en el sueño, pero la mano que estaba dañada era la misma aquí en la vida real, rígida, extraña y llena de cicatrices. Melanie la miró también y su rostro se retorció en un gesto de angustia. Después de un momento pensando, extendí la mano y toqué el borde del colchón, tan cerca de donde ella se encontraba como pude.
—Melanie, soy un completo imbécil que trabaja como programador para Google. Este último año ha sido la única parte de mi vida que ha valido algo para mí y valió la pena porque todo ha sido por ti y tu familia. Tú no pudiste elegir, yo tendría ese lujo. Ibas a convertirte en una abogada. Eres brillante, centrada, podrías contribuir con algo bueno en el mundo. Y... quiero decir... yo, bueno....
Mi voz se quebró. Con las manos a sus costados Melanie movía los dedos inútilmente, inquieta, luego se detuvo y miró nuevamente hacia mi mano herida.
—Yo si te amo —dije con voz leve—. Sé que no te conozco de verdad. Pero más que eso, amo y conozco a nuestra familia, podría devolverles a su hija. No soy suicida, pero podría devolverles a su hija. Yo tuve este año, y no me extrañarían como te extrañan a ti.
Se suspendió un momento de silencio. Melanie cerró los ojos y gesticuló un no sin emitir sonido, pero no supe darme cuenta si era un tipo de negación u otro.
Cuando no hubo nada más, me atreví a preguntar:
— ¿Cómo se siente?
—Es como... estar durmiendo —me respondió murmurando. Sus ojos se movieron visiblemente bajo sus párpados—. Tengo sueños. Son sueños bastante buenos. Soñé sobre esto. Por eso ya sabía qué hacer.
— ¿Tú... soñaste sobre nosotros? ¿Sobre los vivos?
—A veces, sí.
— ¿Soñaste sobre nuestra boda?
Respondió hablando muy quedamente:
—… Solo un poco. No estaba intentándolo, no quería verlo. Desearía haber podido ver más… desearía haber estado ahí.
—Usamos los votos celtas.
Melanie alzó la mirada hacia mí, separando un poco sus labios agrietados y arrugando un poco el ceño, como una expresión aún incompleta.
—Te doy mi cuerpo —cité y su expresión se convirtió en una mueca de dolor claramente visible.
—Para —dijo.
—«mientras ambos lo deseemos, te doy todo aquello que es mío para dar... ».
— ¡Para! No acepto, cállate, para... Mierda, no. No sigas. Yo no acepto—.
Me detuve. Melanie se tapó la boca con la mano temblando y luego se la pasó por la cabeza. Las larvas que se iban desprendiendo, me di cuenta por primera vez, se deshacían convirtiéndose en pequeñas nubes de polvo tan pronto como chocaban contra la madera del piso.
—No puedo hacer esto —dijo ella—. No puedo. No podría vivir conmigo misma. Era distinto antes, cuando soñaba sobre lo que pasaría, pensé que... fue egoísta. Pensé que se trataba de, quien quiera que sea el guardián o dios a cargo de esta mierda, me estaba intentando decir que habían cometido un error conmigo y pensé que eras una mala persona que se estaba aprovechando de mi familia. Pensé que te estaban pagando o algo así. No quería admitirlo, aceptarlo, pero intenté no soñar contigo. No quería saber. No quería enterarme del tipo de persona que tendría que... tendría que matar. Reemplazar.
— Estoy dispuesto a hacerlo —le dije y ella me miró y respondió:
— Yo no.
Yo había empezado a llorar en algún momento, pero no me había dado cuenta, hasta que Melanie extendió la mano un poco hacia mi rostro y luego tomó la caja de pañuelos que estaba en el velador y la dejó a mi lado sobre la cama. Me hizo reír, temblando y llorando, me sequé las lágrimas con la manga antes de tomar un pañuelo.
—No es justo —le dije—. No es justo.
—No —murmuró Melanie—, no lo es. Nada de esto es justo. Pero tenemos que arreglarnos con lo que tenemos.
—Te amo —le dije de nuevo, sintiéndose desamparado. Ella me sonrió y era una sonrisa triste pero con una expresión fuerte y determinada.
—Está bien, simplemente volveré a dormir y soñaré contigo, y mi familia va a estar bien. Tú te vas a asegurar de que estén bien.
—Eso haré —le prometí.
Melanie titubeó brevemente y luego dijo:
— ¿Crees que sería seguro si me dices tu nombre? El sueño especificaba «nombre completo» pero...
—Estoy dispuesto a correr el riesgo —dije con ironía y Melanie me miró arrugando la nariz. Respiré profundo—. Hola, Mel. Soy tu esposo, Benen.
Ambos nos preparamos para lo que pudiera suceder, pero nada sucedió y luego de unos inquietantes segundos los dos estallamos, al mismo tiempo, en risas nerviosas pero de puro alivio.
—Benen, ¿eh? No es un nombre que haya oído antes.
—Significa… ehm, «templado», como un maldito clima templado. Me enteré después de cambiarlo y ya era demasiado tarde, obviamente. De todas formas, la mayoría me dice Ben.
Esta vez cuando sonrió, fue una sonrisa cálida y genuina.
—Es un gusto conocerte, Ben.
No pude evitar sonreír intensamente y Melanie se rio.
— ¿Y ahora qué? —pregunté y ella se encogió de hombros y me respondió.
—Yo me vuelvo a dormir.
— ¿Te gustaría, quiero decir, puedo... te gustaría acostarte a mi lado? ¿Esta única vez?
Melanie dudó, claramente debatiéndose internamente y luego agregué:
—No me importa si me hace daño. Fue... mi mano no estaba tan mal en realidad.
Después de sacudir la cabeza en respuesta inmediata, pareció reconsiderarlo, suspiró y se inclinó para acurrucarse en la cama a mi lado, con dificultad, con dolor como si sus músculos atrofiados y los agujeros en su carne hubiesen comenzado a molestarle ahora, al final. Delicadamente y con mucho cuidado apoyó su cabeza justo en el borde de mi regazo, su cráneo se sentía extrañamente desprotegido y frágil contra mi muslo, incluso a través de la tela de mis pantalones.
Puse mi mano izquierda en el costado de su rostro. La base de mi palma descansaba sobre la putrefacción fría y húmeda. No me importó. Movía lentamente mi pulgar acariciando su pómulo, prominente y definido, la piel intacta estaba seca, áspera y muy cálida.
—Buenas noches, Ben —dijo susurrando.
Yo le dije que la amaba y que durmiera bien.
Al final los doctores terminaron teniendo que cortar la mano desde la muñeca y nunca volveré a caminar sin cojear. Pero no me importa. Es un precio que pagué con gusto y lo pagaría miles de veces otra vez si tuviera que hacerlo. Al principio lamenté la pérdida de la mano que había sido unida a Melanie en el ritual, pero me imagino que se fue con ella de todas formas, así que está bien.
Nunca la vi otra vez, no importó cuántas veces durmiera en su habitación. Para nuestro quinto aniversario, Cara y Donovan, con el permiso de Ryan y el mío, finalmente remodelaron la habitación y la convirtieron en un dormitorio principal para nosotros. Mi habitación anterior se volvió una para huéspedes nuevamente.
Sí tengo sueños con ella pero son solo sueños.
Estoy tranquilo sabiendo que ella está soñando conmigo también.
Liam falleció el mes pasado. Fallo hepático. Aunque todos son tan prácticos como yo sobre cómo llevar el duelo, siento una culpa extraña sobre la ausencia de dolor que su pérdida me ha dejado. Está el dolor natural de saber que nunca escucharé esa risa otra vez, nunca volveré a decirle que no quiero oír una de sus historias sobre pesca en alta mar para terminar escuchándola otra vez, pero no existe incertidumbre, no hay miedo a lo desconocido en su nombre. Sé que está descansando. Sé que está en paz. Sé que va a poder ver a Melanie otra vez, en los sueños.
Algún día volveré a verla también. No voy a apresurarlo. Amo mi vida... Amo a mi familia. No quiero hacer que sufran esa pérdida otra vez. Viviré bien, durante el mayor tiempo posible, y cuando me vaya no tendré miedo.
Cuando la vea de nuevo, finalmente podré decirle a Melanie nuestro apellido.
*This is a translation of this original story by @slaughtervoid
*Esta es una traducción de este fic original escrito por oh-mother-of-darkness
Se posaron desapercibidos sobre las vigas del techo, en las sombras, mientras que debajo de ellos, un hombre usando arpillera caminaba de un lado a otro frente a media docena de personas hacinadas contra la pared. Crane se movía con los brazos extendidos, pateando lentamente en el aire con un pie a la vez mientras se desplazaba por el centro de la habitación.
— ¡Gracias a todos por venir!—se dirigió al atemorizado grupo de personas—. Hoy me gustaría hablarles del miedo—. Una oleada de inquietud se deslizó entre los del grupo al observar a Crane girar con lentitud para mirarlos directamente.
—El miedo es omnipresente, ¿están de acuerdo? Es tremendamente relevante— dijo jugueteando con la cuerda anudada que llevaba debajo del cuello y la sacudió usando sus largas manos con uñas rotas y amarillentas—. De hecho, puede que estén sintiendo miedo justo ahora. Por favor no se avergüencen. No es su culpa.
Cambio la voz elevándola con un tono alegre y hablo casi cantando.
—Sus cerebros envían señales a través de los nervios y la sangre. ¿Sienten su corazón latir, latir, latiendo demasiado rápido? Espero que sí—. Crane comenzó a pasearse de un lado a otro de nuevo.
—Luego están las hormonas y esas, bueno esas empiezan a fluir, ¿cierto? Puedo verlo justo ahora, en sus ojos, su piel, sus músculos... pero tal vez estoy hablando de forma demasiado científica para el común de la gente.
Crane se detuvo una segunda vez en el centro del lugar con los brazos aun extendidos. Se inclinó en un gesto retorcido y empalagoso simulando una reverencia, sin agachar la cabeza y manteniendo fija la mirada a través de las rendijas de su máscara de espantapájaros.
—El miedo desencadena todo tipo de reacciones, pero todo se resume a esto: pelear... o huir— en el aire comenzó a fluir un gas verde proveniente de sus dedos—. Les sugiero, queridos ciudadanos, que huyan.
El grupo se apresuró en dirección a la puerta y Crane se mantuvo inmóvil entre ellos rodeado por una nube verde que se expandía lentamente en el espacio. Se empujaron unos a otros sumidos en pánico, desesperados por escapar; uno de los hombres cayó al suelo y otro pasó sobre él dejándolo atrás. Comenzó a temblar y a retorcerse en el piso, claramente eran los efectos de la toxina que ya lo había alcanzado.
En las vigas, Batman y Robin sacaron sus máscaras de oxígeno.
—Quédate aquí— Bruce le dijo a Dick. Dick asintió, era la condición que habían acordado para aquella noche, ya que aún estaba en periodo de entrenamiento, a un nivel en el que podía observar pero no ayudar.
Bruce se lanzó hacia el piso en medio de la nube verde. El hombre en el suelo gritó, tal vez al ver a Batman emergiendo entre la bruma, tal vez al ver a Crane inclinándose sobre él.
—Impresionante— dijo el Espantapájaros y luego Batman lo arrojó lejos. Desde la vista aérea, Dick vio al Espantapájaros rebotar contra el concreto y aterrizar de lleno contra el piso; tambaleándose se puso de pie y sacó una jeringa de entre los pliegues de su traje de arpillera.
— ¡Batman! — lo llamó—. Temía que no vinieras—dijo el Espantapájaros con una risa temblorosa y se lanzó contra Bruce con la jeringa en la mano. Bruce se hizo a un lado, le arrebató el vial y lo guardo sin romperlo en su cinturón.
Tomó a Crane sosteniéndolo por detrás del cuello y lo levantó del suelo. El Espantapájaros comenzó a patear con una pierna y luego la otra mientras colgaba en el aire, no pretendía liberarse, sus movimientos eran más bien lentos, sin propósito.
— ¿Sabías que el miedo puede matarte, Batman? — le preguntó—. A veces sucede lentamente, con el paso del tiempo. Puede arruinar tu sistema inmune, o cambiar tu cerebro, o dañar tus recuerdos….
Se rio otra vez, con una risa aún más estridente Bruce lo alzó más alto en el aire.
—Perdiste— dijo Batman—. Se acabó
—Oh, yo no estaría tan seguro— Crane pateó el aire una vez más y quedó colgando inerte. —El miedo puede matarte lentamente, ¿sabes? Pero a veces...—. Su máscara fijo la mirada en un punto más allá del hombro de Bruce. —A veces es mucho más rápido.
—No estas…— Bruce comenzó a decir, sin perder de vista a Crane que colgaba en sus manos.
Bruce no tenía una visión de la habitación completa. Pero Dick si, y pudo ver que el hombre en el suelo comenzó a sacudirse más y más. En su rostro brotaron líneas verdes como venas ondulando bajo su piel y extendiéndose por su cuello mientras temblaba incontrolablemente. Entonces comenzó a moverse como si estuviera ahogándose.
Dick se lanzó del techo al suelo.
— ¡Antídoto! — le gritó y Bruce se giró.
—Te dije que te quedaras en…
— ¡Antídoto! — volvió a decirle Dick. Corrió hacia el hombre caído tan rápido como pudo y Bruce soltó a Crane haciéndolo a un lado para ayudar a Dick.
Bruce sacó una jeringa de su cinturón, no era la misma del Espantapájaros, y la clavó en el cuello del hombre.
— ¡Gordon! —, soltó en su comunicador—. ¡Hombre caído! En la sexta y novena, envía una ambulancia—. Dick y Bruce dieron un paso atrás, esperando ver que el antídoto funcionara.
—Eso no servirá— dijo Crane en voz baja, detrás de ellos. Se movió lentamente hasta que los tres se encontraban de pie en un semicírculo rodeando al hombre que aún se asfixiaba.
Bruce se giró hacia él.
—Dame algo que funcione.
—Nada— dijo Crane. Observó al hombre retorciéndose en el suelo y se arrodilló para mirarlo más de cerca—. Esta vez no hay nada
Dick lanzó una mirada de desesperación hacia Bruce. ¿Qué se supone debían hacer ahora?
—Increíble— dijo Crane quedamente. Extendió uno de sus largos dedos para intentar tocar la piel del hombre tembloroso, pero Bruce lo empujó hacia un lado.
—Lo llevamos afuera— Bruce tomó al hombre y lo llevó sobre su hombro, y junto a Dick se precipitaron hacia el frío nocturno del exterior.
Bruce dejó al hombre sobre la acera, este jadeo un último respiro antes de quedarse totalmente en silencio. Su cuerpo no siguió temblando, las líneas que se extendían en su rostro se detuvieron y todo se paralizó.
Bruce comenzó aplicar reanimación, presionando el pecho del hombre en series de treinta. No pasó nada. No pasó nada hasta que llegó la ambulancia y no pasó nada después de eso. Los paramédicos rodearon al hombre pero no consiguieron nada. Se fue en una camilla cubierto con una sábana.
Dick observó todo desde un costado, medio ocultó por las sombras que desaparecían con los destellos de las luces azules y rojas de la ambulancia. Cuando todo terminó, Bruce se acercó a su lado viendo a los paramédicos irse en la ambulancia.
Bruce se giró y golpeó la pared de concreto del edificio a sus espaldas, y gritó con ira y dolor. Dick parpadeó, no se sentía capaz de reaccionar de otra forma. Se sintió paralizado, confuso, sin poder pensar o moverse y por un momento se preguntó si la máscara de oxígeno tenía una falla. La toxina del miedo le mostraba a las personas sus peores pesadillas, ¿cierto? Esto era eso. Esto era una pesadilla.
Dick respiró hondo y miró a su alrededor, buscando fracturas en la ilusión. No encontró ninguna. No era una ilusión, era real.
Batman y Robin realmente fracasaron.
*A translation of this fanfic by @oh-mother-of-darkness
Esta es una traducción de este fic original escrito por oh-mother-of-darkness
Tim no había planeado intervenir. De hecho, estuvo a punto de dar media vuelta y alejarse. Honestamente, habría sido la opción más sensata.
En cambio, se paró detrás de una chimenea de ladrillos y observó la lucha desde el techo más cercano: un hombre con un casco rojo esquivando las balas provenientes de las armas silenciadas que sostenían un grupo de enmascarados. Había tres de ellos, obviamente eran un equipo. Giraban y disparan en conjunto como un baile casualmente coordinado que mantenía a Red Hood moviéndose. Tim estaba casi impresionado.
Jason parecía estar bien, pero Tim se quedó apoyado contra la chimenea de todas formas, solo en caso de que necesitara intervenir ya fuera a favor o en contra de Red Hood. Según su perspectiva, ninguno de ellos, Jason o sus oponentes, podía verlo. Eso estaba bien para Tim. No estaba de humor para entrometerse.
Los tres enmascarados continuaron atacando. Dos de ellos lanzaron sus armas de fuego a un lado para sacar otro tipo de armas de entre sus vestimentas: una espada corta y un par de bastones. El enmascarado con la espada dio un paso enfrente para enfrentarse a Jason, quien sacó un cuchillo largo y torcido de su cinturón y fue a su encuentro.
El enmascarado con el arma de fuego se movió rodeándolos, esperando la oportunidad para dar el tiro perfecto. El de los bastones se quedó de pie detrás para observar el combate.
El de la espada se abalanzó sobre Jason y este levantó su cuchillo para detenerlo. Las armas se engancharon sobre la empuñadura de la más larga, Jason se agachó por debajo de ambas para bloquear el arma del espadachín y uso su mano libre para golpear al asaltante en la nariz. El de la máscara gritó de dolor y se alejó dejando que su camarada con los bastones llegara a reemplazarlo.
El del arma disparó. Jason lanzó su cuchillo hacia su otra mano, sacó su pistola desde un costado y devolvió el tiro, haciendo que el tirador se lanzara a través de la azotea para evitar la bala.
Con dos de sus enemigos distraídos Jason se abalanzó hacia delante, cuchillo en mano, para lidiar con el tercero. Hizo un gesto de "adelante" con la cuchilla.
No alcanzó a ver al espadachín acercándose por detrás de él, ahora recuperado del golpe en su cara.
Tim suspiro, sacó un batarang de su cinturón y lo lanzó hacia el otro techo. Cayó exactamente donde planeaba: entre los dedos del puño del enmascarado que sostenía la espada. El espadachín gritó sorprendido y soltó el arma. Jason giró y le hizo un corte en el pecho.
Los tres asaltantes alrededor de Jason retrocedieron, miraron el batarang en el suelo y se dispersaron. Saltaron hacia la siguiente azotea, en dirección opuesta a la chimenea donde estaba Tim, y salieron corriendo.
Jason se arrodilló y arrancó el batarang de la espada abandonada. Se giró para escanear la azotea de Tim mientras este se escondía detrás de los ladrillos, esperando que Jason no lo viera. Después de unos segundos, escuchó a Jason alejarse para seguir a los enmascarados en retirada.
Bien,Tim pensó y se quedó detrás de la chimenea por unos tres minutos más solo para estar seguro. Nada sucedió, así que dio media vuelta para irse.
Pero en seguida sintió una presencia a sus espaldas. Tim giró con su vara en las manos, listo para pelear.
“¿Qué demonios fue eso?” le preguntó Jason.
“¿Qué?”
“Esto” Jason blandió el batarang. “Qué demonios”
“Eso es un batarang,” dijo Tim. “Lo llamamos así porque, como podrás ver, tiene la forma de un murciélago, "bat" en inglés. ¿Es filoso? ¿Para lanzarlo? Puede que lo conozcas”
“Cállate”
“Tú preguntaste.”
“No necesito tu ayuda”
“Como sea” se decidió Tim y se giró para irse.
“Debería patearte el trasero por entrometerte”
Tim se giró de vuelta. “¿Sabes? un simple ´gracias´ habría sido una respuesta razonable”
“Lárgate.”
“Eso intento”
“Bien”
“Bien”
Tim bajo su vara. “¿Qué hacías aquí en todo caso?” dijo con un suspiro. “¿Aparte de casi ser asesinado?”
Por unos segundos, Jason solo miró en su dirección. Finalmente, metió el batarang en su cinturón y asintió con la cabeza.
“¿Puedes guardar un secreto?” le preguntó.
“Depende”
“Son asesinos”
“Genial”
“De los buenos”
“Genial”
“Tienen un objetivo”
“Así es como funciona, si”
Jason lo miró con desprecio, o al menos eso supuso Tim. De todas formas le hizo un gesto para que continuara. “¿Entonces?”.
“Grayson”.
Tim parpadeo. “Y tu no… simplemente no ibas a decirnos”.
“No planeaba hacerlo, no.”
“¿Sabe Dick?”.
“No que yo sepa”.
“Grandioso” Tim lanzó la mano libre en el aire exasperado. “Simplemente… grandioso. Okay. Bueno, ¿sabes a donde se fueron?”.
“Por ahí” dijo Jason, apuntando.
“Que útil. Vamos”.
“No te llevaré a ninguna parte”.
“Voy a ir contigo”.
“No vendrás”.
“Si están buscando a Dick, voy”.
“Voy a estar bien yo solo”.
“¿En serio, cómo resultó eso?”.
“No tengo tiempo para esto”.
“Entonces deja de perder el tiempo” Tim sacó la pistola de arpeo de su cinturón y le señaló a Jason que avanzaran. “Vamos”.
Los asesinos los habían dejado bastante atrás, pero eso no importaba, no según Tim. Él y Jason conocían caminos secretos y callejones lo bastante bien para compensar. Encontraron a los tres enmascarados desplazándose hacia el este, hacia el río y los adelantaron, posicionándose escondidos para una emboscada.
Los asesinos llegaron a la azotea en que se encontraban esperándolos Tim y Jason, que finalmente salieron de las sombras.
“Hey” dijo Jason animadamente, justo antes de golpear al primero en la cabeza con la culata de su pistola. El enmascarado cayó inmediatamente, inconsciente. El segundo sacó un arma y disparó varios tiros.
Jason y Tim se refugiaron detrás de una chimenea.
“¿En serio?” preguntó Tim. “‘¿Hey?’”.
“¿Tenías algo mejor?”.
Las balas dejaron de llegar. Rodearon la chimenea para volver a la pelea.
“Eso creí” dijo Jason. Corrió hacia el enmascarado, lo alcanzó antes de que pudiera recargar el arma y pateó la pistola junto con el cargador haciendo que rebotaran en el cemento y cayeran en la oscuridad. El enmascarado sacó los bastones en su lugar.
“Yo me encargo” dijo Tim. Se dirigió hacia su nuevo oponente con su vara lista.
El asesino intentó golpearlo con un bastón en la cabeza y Tim levantó su vara verticalmente para desviar el golpe. Arremetió con la mitad inferior de la vara hacia el pecho de su asaltante, pero el enmascarado lo bloqueó y dio un paso adelante con una ráfaga de golpes dirigidos al vientre de Tim. El último le llegó y Tim maldijo en voz baja mientras giraba su vara formando un círculo completo que terminó chocando con la parte posterior de la cabeza de su enemigo.
Se movieron en círculos rodeándose, ambos recuperando el aliento. Tim acabó con el descanso lanzándose con una combinación de patada voladora y un giro del talón que logró conectar en ambos puntos: una vez en el plexo solar, una vez en la parte superior del hombro.
El enmascarado dejó caer un bastón, posiblemente debido a su brazo adormecido desde el hombro hacia abajo. Tim aprovecho su oportunidad. Disparó una soga que envolvió al asesino y lo hizo caer al suelo.
Un disparo resonó a través de la azotea, no era un tiro de un arma silenciada como las que usaban estos asesinos, sino de un arma ruidosa y con un eco que Tim ya podía reconocer. Se giró abruptamente al momento en que el último asesino caía sobre el cemento a los pies de Jason.
“¡Hood!” masculló Tim.
“Tranquilo" Jason pateó al enmascarado en el suelo, provocando que gimiera de dolor. “Está bien”.
Tim lo miró atento.
"Tiene una bala en la rodilla, pero aparte de eso, está bien", Jason se arrodilló y usó la culata de su arma por segunda vez. El asesino cayó hacia atrás contra el cemento. “También esta inconsciente”.
“Grandioso” Tim se arrodilló, envolvió una venda de presión alrededor de la rodilla ensangrentada del asesino y se sentó en la azotea. “Llamaré a Gordon.”
“Entonces ya me voy".
“Al menos podrías quedarte hasta que llegue la policía”.
“Bien”.
Se sentaron en el borde de la azotea a esperar. Después de un minuto en silencio, Jason sacó una barra de chocolate de su cinturón. Se quitó el casco, abrió el envoltorio y le dio un mordisco.
“¿Tienes hambre?” le preguntó.
“Claro”.
“Tengo más chocolate, barras de granola, maní o skittles.”
“Skittles”.
“¿Regulares o ácidos?”.
“Ácidos”.
Jason sacó un paquete de skittles de su cinturón y se los entregó. "Salvaje” le dijo.
“Entonces, ¿por qué tienes de estos en primer lugar?”
“Es solo que… siempre tengo” Jason le dio otro mordisco a su barra de chocolate y fijo su mirada en la oscuridad frente a ellos.
Tim tomó un puñado de skittles y se los llevó a la boca. La lengua le ardió un poco, pero esa era la parte divertida y no era un salvaje por pensar eso, a mucha gente le gustan los dulces ácidos. Incluso a Bruce le gustan los dulces ácidos.
Tim miró de vuelta a Jason y de pronto los últimos segundos encajaron en su mente cobrando sentido. Oh. A Bruce le gustan los dulces ácidos. Jason siempre los lleva consigo.
Debe haber adoptado ese hábito hace mucho tiempo.
Tim se había comido la mayoría de los skittles para cuando comenzaron a oírse sirenas en la distancia. Jason se levantó, se puso el casco y camino hacia el borde opuesto de la azotea con la pistola de arpeo en la mano.
“Hey” dijo Tim. “¿Con aviso previo la próxima vez?”
Jason se encogió de hombros. “Tal vez”
“Eres de lo peor”
“Tú también”
Tim lo dejo irse después de eso para responder su línea de comunicación cuando Gordon llamó unos segundos más tarde.
“Si. Estamos en el techo” dijo Tim. “Son tres. Asesinos. No. Si. Están bien, en general”.
Vio a Jason saltar desde el costado del edificio y se encogió de hombros. “Seguro” le dijo a Gordon. "Informante anónimo. Están listos para que los recojan.”
A translation of this fanfic by @oh-mother-of-darkness
Esta es una traducción de este fic original escrito por oh-mother-of-darkness
Snap.
Por un momento, el sonido resonó a través de la habitación, haciendo eco en los espacios vacíos entre las paredes y las amplias ventanas. Dick sintió cómo al romperse la cuerda, el sonido repercutió en la guitarra mientras la sostenía y los extremos rasgados volaron en direcciones opuestas enrollándose inofensivamente.
Se quedó muy quieto, en silencio y sin moverse, excepto por la mano que aún tenía sobre el resto de las cuerdas, la cual movió ligeramente. Y como resultado la guitarra vibró en sus brazos.
Dick podía sentir el latir de su corazón. Podía oír su propia respiración: demasiado superficial, demasiado rápida, al mismo tiempo sentía una sensación de adormecimiento que comenzaba en los dedos y que llegó hasta los brazos. Sintió mucho frío. Con el aliento atrapado en la garganta, su mente finalmente logró sintonizarse con su cuerpo y recordó, la memoria le llegó como un golpe directo al pecho, quitándole todo el aire de los pulmones.
Ese sonido, ese era el sonido, el de hace un año en una gran carpa repleta de gente. Se reproducía en bucle mientras Dick seguía sentado en el sofá, inmóvil, su propio concierto olvidado. Podía oírlo retumbar en sus oídos.
Podía oír a su madre gritar el nombre de su padre.
Y luego nada, por un largo lapso, nada excepto una nebulosa de ruido y luces que solo terminaron cuando otra voz dijo su nombre.
“Dick… Dick ¿puedes oírme?”
Dick levantó la mirada hacia Bruce, y se dio cuenta que había estado llorando silenciosamente y que no podía recordar por cuanto tiempo. Las lágrimas corrían en líneas continuas por sus mejillas y caían en la madera de la guitarra que aún sostenía firmemente en los brazos. Bruce la tomó con cuidado para hacerla a un lado dejándola sobre la mesa.
“Dick”
Temblando Dick se levantó, las piernas apenas podían mantenerlo de pie. Se dirigió hacia la puerta que daba al pasillo.
“¿Dick?”
Dick aceleró el paso. Antes de salir de la habitación, pudo oír a Bruce decirle a Alfred, murmurando: “No sé qué puedo—”
Pero Dick ya se encontraba muy lejos para oír el resto. Subió dos escalones a la vez y se detuvo en el balcón de la escalera para observar el espacio vacío a sus pies. Parpadeó para borrar la memoria de dos cuerpos cayéndose en ese espacio. No. ¡No!
Dick corrió para llegar a su habitación y cerró la puerta detrás de él. Se derrumbó de espaldas sobre su cama con los ojos cerrados e intentó recobrar el aliento. Respira. Se sentiría mejor si pudiera respirar.
Abrió los ojos y se estremeció al notar el dosel sobre su cama, intencionalmente fabricado con la misma tela de la carpa de Haly, intencionalmente iluminado con lucecitas blancas. Se supone que debía ser reconfortante. Siempre lo había sido, hasta ahora, que Dick se encontró debajo de ella, intentando con desesperación escapar de la memoria de esa noche, el sonido de la cuerda rompiéndose, las luces, la multitud y el grito de su madre. Ahora todo eso era demasiado. No podía seguir. Era demasiado.
Dick intentó huir, pero se movió tan rápido que su pie se enredó en el cobertor y terminó cayéndose de la cama causando un fuerte estruendo. Escuchó voces que lo llamaban desde el piso de abajo, pero las ignoró y contorsionándose hacia atrás se movió hasta que golpeó la puerta abierta de su armario. Entró arrastrándose y cerró la puerta.
Oscuridad. Había solo oscuridad y una sensación de alivio. Dick se envolvió en ella, pudo sentir las paredes que lo rodeaban en ese pequeño espacio y los estantes sobre él. No había vacío. No había luces. No había sonidos, cuerpos, o multitudes.
Dick rodeó sus rodillas con los brazos y lloró en la oscuridad. Podía oír a Bruce diciendo algo desde afuera del armario, algo que Dick no alcanzaba a entender, no porque no oyera las palabras, sino porque no lograba entenderlas. No lograba entender nada. Ya no había vuelta atrás.
Dick se cubrió los oídos con las manos y lloró hasta que ya no pudo oír nada.
A translation of this fanfic by @oh-mother-of-darkness
Esta es una traducción de este fic original escrito por oh-mother-of-darkness inspirado en este post por @callmeofficergrayson.
“Hay quejas de tres personas distintas diciendo que interrumpiste el tráfico solo para hacerle cariño a un gato" dice Dick mostrándole la pantalla de su celular a Damian para exhibir la evidencia. Damian ni siquiera levantó la vista de su libro, lo cual, Tim cree, era de esperar. Habían llegado hasta ahora sin conseguir reacción alguna.
“Quería acariciar al gato” responde Damian y cambia de página con toda la calma del mundo.
“Pero tú tienes un gato” Tim intenta recordarle.
“Pero no tengo ese gato. Era naranjo”.
“Tienes razón, ahora todo cobra sentido”.
Damian giró los ojos con fastidio, exagerando el gesto y sin quitar la vista de la novela en sus manos. Eso fue suficiente información para que Tim entendiera toda la situación, así que volvió su vista hacia Dick, que aun seguía viendo Twitter.
“Escuche a Nightwing decir que Robin estaba castigado otra vez” leyó Dick, “pero el niño colgando de mi balcón definitivamente es él, así que #lediréabatman”, le lanzó una mirada a Damian. “Me sorprende”.
“¿Cuándo fue eso?”.
“El diecisiete de abril”.
Damian asintió medio sonriendo. “No lo leyó entonces. No se dio cuenta que me escapé”.
“No sé” dijo Tim. “Podría ser lo que quiere que pensemos. Te escapas unas dos veces a la semana, ¿verdad? Hacer cumplir una hora de llegada no vale la pena si pierde una fuente como esa”.
“Cierto” dijo Damian tomándolo en consideración.
“A menos que quisiera usarlo como un sistema para disuadir” agregó Dick. “Bueno, no es como si las consecuencias alguna vez nos hayan disuadido de hacer algo. Por ejemplo…” Y frunció el ceño al ver algo en su teléfono. “No importa, este no es sobre ti”.
Dick suspiro y esta vez se volvió hacia Jason. “Aquí dice que ¿hiciste estallar un basurero?”.
“Sip”.
“¿Por qué?”.
“Negocios” dijo Jason encogiéndose de hombros. “No te metas”.
Y eso también estaba dentro de lo que Tim podía esperar. Se quedó mirando a Dick que estaba de brazos cruzados con obvia expresión de estar debatiéndose mentalmente si valdría la pena presionar para obtener más información; Jason podría estar escondiendo algo importante pero no sería fácil lograr que lo dijera. Al final, Dick lo dejó pasar.
“Bueno” decidió. “Pero tienes casi tantos de estos como Damian”.
“Tiene sentido”.
“Estoy 99% seguro de que Red Hood y Robin están jugando en el área de juegos frente a mi calle”, leyó Dick. “#lediréabatman”.
“Patrullando” corrigió Damian mientras Jason asintió para confirmarlo. “No jugando”.
“Update: es claro que están jugando y Robin acaba de empujar a Hood desde un resbalín #lediréabatman”.
Damian sonrió. “Bueno eso si es verdad” admitió e inmediatamente se inclinó hacia un lado para esquivar el cojín que Jason le lanzó a la cabeza. “Aun así no estábamos jugando. Era un punto estratégico”.
“¿En qué otro lugar pasaría desapercibido un niñito como él?” murmuró Jason agarrando un segundo cojín.
“Está bien” dijo Dick y siguió leyendo Twitter. “Qué más… Oh, aparentemente Damian apuñaló un autobús escolar. En varias ocasiones”.
Damian se encogió de hombros, claramente indiferente y con gesto exagerado cambio de página. “Suelo apuñalar un montón de cosas”.
“Se supone que le apuntes a ciertas personas” sugirió Tim.
“Puedo agregarte a mi lista”.
“No empiecen” les advirtió Dick suspirando. “Allanamiento de iglesia. Vi a Robin jugando con el vitral…trepó por la estatua de la virgen para poner la mano bajo la luz azul #lediréabatman”.
“Yo no hice eso”.
“Suena exactamente como algo que tu harías”.
“No, yo creo que no”.
“Bueno Damian” dice Dick, giró los ojos con resignación para terminar dirigiendo la mirada hacia Tim para transmitirle que sí, sí sonaba como algo que Damian haría y que en realidad llegaba a ser enternecedor. Tim no lo diría en voz alta pero también lo creía: eso era exactamente el tipo de cosa que Damian haría y luego lo escondería de todos. Porque le mortificaría dar la impresión de que es infantil.
Damian era un niño, por supuesto, pero no le gustaba que las personas lo notaran.
“¿Puedo ver?” preguntó Tim. Dick le entregó su teléfono y Tim avanzó algunas páginas de tweets escaneando para encontrar más sobre Damian. No le tomó mucho tiempo encontrar otro.
“Calle 2nd & Main: un aficionado se burló de Robin al recordarle sobre Red Robin. Ambulancia en camino. Robin parece estar muy molesto…? #lediréabatman para que pueda ver cómo está… su chico….” Tim terminó de leer un poco avergonzado.
A los pies del sillón, Damian se quedó inmóvil.
“Eso nunca pasó”.
“Diablos” murmuró Tim. “No me había dado cuenta que te había importado”
“No me importó” dijo Damian. “Y no me importa. Eso nunca pasó”.
“Pensaste que yo estaba muerto, ¿cierto? No es extraño sentirse emocional por algo así”.
“Nunca.” insistió Damian. “Pasó”.
Tim echo un vistazo hacia Jason y luego Dick, ambos estaban observando atentamente, aunque, sin duda, de formas muy distintas. Jason miraba como si estuviera a punto de ir a hacer palomitas, mientras que Dick se encontraba asintiendo dirigiéndose a Damian para alentarlo.
“Ehm. ¿Gracias?” Tim se sintió realmente conmovido. No es que quisiera que Damian se sintiera mal, Tim había perdido ya muchas personas en su vida como para desearle algo así a alguien, pero era bueno saber en qué situación se encuentran con el otro. Después de todo, Tim se sintió devastado cuando Damian había muerto. Por lo visto, para Damian no fue muy diferente.
“Podría matarte ahora mismo y reírme en tu funeral”.
“¿Eso hizo?” preguntó Tim.
Dick negó con la cabeza. “Lloró. Y mucho”.
“¡Mentiroso!” Damian cerró su libro de golpe, mirándolos con enojo. Parecía a punto de ponerse violento, lo cual probablemente fue la razón por la que Jason decidió provocarlo.
“Deberías simplemente admitirlo” le dijo. “No engañas a nadie”.
Damian hizo un ademán para tomar algo de su cinturón, lo cual seguramente era un arma. Evidentemente, Dick esperaba eso, así que detuvo la muñeca de Damian antes de que siguiera y lo empujo de vuelta al sillón.
“Cállate” le dijo a Jason. “Y ¿Damian?”.
“¿Qué?”.
“Cálmate”.
“Siempre estoy calmado”.
“Nunca has estado calmado en tu vida, y lo sabes” le dijo Tim.
Dick se pasó la mano por el cabello. “Okay eso no es… no es estar calmado”.
“Bien” Damian cerró los ojos durante unos segundos para respirar profundamente y cambiar la expresión de su rostro. “¿Puedo irme ya?”.
Dick levantó una ceja mirando a Tim. Tim no quería continuar teniendo esa conversación.
“Por favor”.
Damian se fue corriendo en cuanto Dick soltó su muñeca. Se detuvo en el pasillo por unos segundos solo para apuntar a Tim diciendo “Nunca pasó” y luego se esfumó.
Bien, Tim supuso. Seguro.
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