Gracias, primo —correspondió al abrazo, dándole unos pequeños golpecitos en la espalda. Se separó con lentitud, pasando un brazo por los hombros del rubio—, es muy importante tu apoyo para mí, digamos que eres uno de los que más me ayuda en esto. No te imaginas lo agradecido que estoy, no es fácil contar con apoyo y tener el tuyo es algo muy significativo.
—No quiero que me agradezcas, estaré más que encantado de poder ayudarte con todo esto— respondió con sinceridad, esbozando una sonrisa. —Después de todo, es tu sueño y más que nadie mereces que se te cumpla. Y vas a ver que se logrará.









