Un amigo me pide mis impresiones espontaneas después de los atentados terroristas en París, a 300 km de la ciudad donde vivo con mi hija. Y las impresiones confusas de anoche, al llegar a casa y escuchar las noticias, fueron de preocupación por los amigos, la gente que uno conoce y que viven en la capital gala. Desde la distancia, seguir la marea de informaciones cruzadas, contradictorias a veces, no confirmadas, rumores, morbosa cámara de televisión, periodista emocionado, atemorizados sobrevivientes, tiros roncos de armas automáticas, seguir la información y no obtener claridad, sentir la desorientacion de las sirenas, de los militares corriendo de una esquina a otra, entre civiles, entre gente al suelo, sillas y mesas dadas vueltas, seguir avanzando, sin saber dónde. Preocupación y desorientacion fueron mis primeras impresiones. Luego se instala la incredulidad, ante el número creciente de muertos, ante esa muestra de sangre fría de un grupo de extremistas que han decidido entrar en guerra, como a Beyruth, como en Siria, como en Gaza. Porque las palabras mayúsculas son esas, hermanas incestuosas : Guerra y violencia. Varias veces pensé que en Francia realmente la gente parece no darse cuenta que están en guerra, alejados del hecho que su país mantiene muchas batallas en fronteras externas, algunas de ellas ancianas ex-colonias. Hubo días en que observando el cotidiano me dije que parecía irreal la vida en Francia, la supuesta normalidad plana y cotidiana de la modernidad, la vida del hombre en metro, las corbatas anudadas según el ánimo, los taxis, las terrazas con sus pequeñas mesas redondas y los clientes observando las calles repletas de más gente bajo luces, bajo monumentos magníficos, bajo la mirada de los que festejan en sus balcones, bajo las preocupaciones del pan, de la vida en pareja o en trío, de la seguridad… bajo todo lo posible, menos bajo la violencia de la guerra. La violencia que significa la muerte por las armas del enemigo, terroristas fundamentalistas, Francia ya la ha vivido en su territorio, pero no con la fuerza y coordinación asesina de este 13 de noviembre. Operaciones comando en lugar de asesinos aislados. Una nueva forma que este enemigo ejerce para manifestar su odio a la cultura occidental toma forma en lo informe de la gente huyendo en masa. El hombre en particular es un animal capaz de manifestar su locura bajo apariencias de principios. Mi impresión es que estos son los principios de un estado de causa – efecto que hará imposible olvidar en Francia que el enemigo ha traido la guerra a la puerta de casa. Palabras como « la patria » se equiparan a las de « allah » dentro de una logica fascista, como lo dijo Georges Bataille. La impresión que esta violence provoca en mí es la de encierro en una calle a doble sentido, pero con extremos similares. Francia anoche, vivió la tragedia de la proximidad hacia uno de estos extremos.