las palabras de la fémina le condujeron hasta una época donde él solía pensar igual, cuando aún formaba parte de la presidencia en delta. realmente, desde allí hasta ahora su paseo por la vida le había llevado a un punto donde parecía formar más parte de aquella casa que hacía tiempo. comenzó a negar con la cabeza, aún sin mirar a su contrincante en el debate — la gente cerrada de mente no son más que idiotas, pero eso ello no tienen por qué saberlo —. se encogió de hombros — quiero decir, cuando hables con ellos de ese tema lo último que tienes que hacer es tratarle de estúpidos… a la mayoría de esa gente les gusta sentirse importante, así que tienes que tratarles de usted, como si realmente lo fueran… hazles sentir que su presencia te intimida —. sus azules clavados en la chica — y no sonrías —. sí, aquello era un punto a su favor, pues dejaba claro que aquello era importante, y mucho más que un simple tema de conversación. era serio — son solo consejos, siempre puedes decirle gilipollas y largarte —. el muchacho se sentía haber nacido para discutir, para tener la razón. le gustaba, pues veía la reacción de algunos al notar su error, o almenos al no tener ningún solo argumento lógico con el que combatir. por eso, siempre había querido estudiar algo relacionado con lo social, pero debido que también adoraba cuidar de la gente y ayudar al mundo con todo lo necesario, tomó la carrera de medicina con el propósito de marchar cuanto antes a médicos sin fronteras. no necestiaba un sueldo mayor a toda la fortuna que valía la universidad, necesitaba la sonrisa de un niño tras ver como este se recuperaba. el “gracias” de su madre o su padre allí. prefería vivir en una chabola, que una casa pagada por sus pacientes — por eso mismo no le expliqué todo aquello —. se justificó — pero ahora el niño sabe que las mujeres pueden ser fuertes también, y lo son —. dejó a la contraria su turno de plática. verdaderamente, adoraba mantener aquellas conversaciones con gente que entendía. y más cuando oyó a la de ojos pardos hablar sobre lo que acababa de plantear entre neurona y neurona. sin poder evitarlo, curvó sus labios, mirando jugar a los niños después — por eso tenga hijo o hija le pondré la película de mulán —. aquella le parecía la película más feminista y anti-roles de género que podría existir en todo disney. no como podían ser frozen, que para él no lo era por muy tildada de esto que estuviera — delta, ¿cierto? —. preguntó, obviando que la respuesta era sí — yo fui presidente hace un año allí, aunque las cosas cambiaron —. explicó en una monotonía. no estaba triste al recordarlo, ya que lo consideraba un logro haber superado todo aquello. igualmente, prefirió apartar las miradas a posibles explicaciones sobre el por qué de su ida — eres muy linda, ¿sabes? —. como no, un clásico de las distracciones. sin embargo, para sage, tenía algo más — bastante acorde con tu manera de pensar —.
sin dudas era difícil encontrar a alguien con quien conversar sobre esa clase de temas, por supuesto tenía a todos sus compañeros de fraternidad, pero se eliminaba la parte interesante de coincidir o no y debatir después acerca de diversos tópicos debido a que la mayoría de los integrantes coincidían en ideas, no siempre claramente, pero la mayoría de las veces así sucedía. compartir ideales dentro de una hermandad era algo común, ella pensaba que era precisamente por ello que existían, para agruparte con personas que tuviesen metas y pensamientos parecidos a los tuyos, que te sintieras identificado y que, al cabo del tiempo, sintieras que pertenecías a un grupo específico y no que deambulas solitariamente sin algo que te identificase. aunque Sage en realidad se había unido a ellos por causas distintas a las mencionadas, sencillamente el sentimiento de poder compartir y expresarse con la libertad con la cual lo hacía dentro de las paredes de la casa era gratificante. asintió, incluso permitiendo que sus comisuras ayudaran a sus labios a curvarse tenuemente ‘ a veces pienso que en realidad lo saben, saben que son idiotas, pero simplemente disfrutan serlo ’ se sinceró, viniendo inmediatamente a su mente el retrato de su progenitor, recordaba charlas interminables en las que el hombre que siempre usaba traje se pavoneaba al refutar cualquier opinión de la persona que fuese, incluso si estaba en una completa equivocación. escuchó con atención lo que el contrario le aconsejaba, le sorprendía medianamente la seguridad con la cual se expresaba, como si la voz de la experiencia y la razón fuera quien se dirigía a ella en aquellos precisos instantes. un bufido ligero fue emitido por la fémina en la última oración ‘ me parece que tienes bastante ensayado eso de no sonreír, a no ser que únicamente sea conmigo con quien no lo hagas frecuentemente, quizá porque no he caído aún en tu gracia ’ bromeó momentáneamente. ‘ aprecio los consejos. es complicado razonar con las personas así y para mi es mejor darles por su lado, incluso si tengo que ponerme la mano en la boca. pero lo que verdaderamente no soporto es el fanatismo hacia el machismo, que además lo presumen como si fueran pensadores que revolucionarán a la sociedad ’ le confesó. esa clase de conversaciones verdaderamente podían con ella, le enfurecía que aún en el año en el que se encontraban las ideas establecidas en la época de las cavernas siguieran vigentes. ‘ Mulán es de mis favoritas, lo admito. encuentro fascinante el desapego que vive Disney en esa cinta de sus propias costumbres; se olvidaron por un segundo del vestido pomposo, el príncipe azul -que, seamos sinceros, nunca hace nada más que poner el anillo en el dedo- y el castillo de ensueño. ’ pronunció, observando el perfil masculino que le parecía tan calmado. agitó su cabeza en forma positiva respondiendo la interrogante, aunque evidentemente no era necesario siquiera contestar, la esencia pacífica de la de cabellos rubios la delataba en demasía. ‘ lo sé. ¿eres Reagan, no? conozco a Robin y aparte de eso, es mi segundo año como Delta. no esto segura si debería ofenderme por tu mala memoria, aunque tampoco coincidiamos tanto ’ soltó sin pensar, decidiendo no profundizar más en ello debido a la reacción opuesta. nuevamente una sonrisa ladina se dibujó en el semblante de la canadiense al oír el comentario. ‘ ¿linda, entonces? te lo agradezco ’ volvió los ocelos pardos al par de infantes que seguían corriendo con un par de niños más ‘ no soy muy buena con los cumplidos, así que lamento si te decepcionas en ese sentido. confieso que a mí me pareces interesante, no porque te considere un enigma, sino porque nunca había sostenido tan dinámica charla con nadie, no lo recuerdo de haber sido así ’