No quiero.
No quiero un príncipe azul a mi lado, claramente no funcionaríamos juntos. No quiero que me prometas la luna, porque ambos sabemos que es una promesa incumplible. No quiero que me digas que amás absolutamente todo de mí, porque me estarías mintiendo, y me daría cuenta. No quiero que me digas que “sí” simplemente para no lidiar con mi enojo, porque no me estarías enseñando nada. No quiero que me digas que soy el amor de tu vida, porque eso ni siquiera vos lo podés saber. No quiero que me regales todo lo que se me pase por la mente, porque soy mujer, quiero todo, lo quiero ahora, y cuando me lo des ya no lo voy a querer, te vas a enojar, discutiremos y no sabré como explicarte que va más allá de mí (sí, se llama histeria, no hay que entenderla, hay que aceptarla). No quiero que busques la perfección, porque es una simple utopía, por lo cual dañinamente inalcanzable. No quiero que todo el tiempo vayas por más, porque significaría que no valorás lo que tenés en el momento. No quiero que me endulces el oído, porque para dulces me compro un chocolate o miro una película romántica. No quiero que me digas cursilerías culturales que se escuchan en la televisión, porque no serían realmente sentidas. No quiero que hagas todo lo que te digo, porque no estaríamos en una relación de igualidad. No quiero que prometas cosas que no vas a cumplir, porque me ilusionaría sin sentido. No quiero que nuestra relación sea color de rosa, porque seríamos una farsa. No quiero que te dejes estar, porque significaría que te, me y nos diste por sentado. No quiero falsas esperanzas. No quiero.
Quiero que seas la mejor versión de vos mismo, que no significa ser perfecto, y que lo hagas para sentirte pleno, no porque alguien te lo pidiera. Quiero que me prometas cosas que puedas llegar a cumplir, porque las sentiste y quisiste hacerlas, no porque las viste como obligaciones. Quiero que me digas que me amás, pero con mis defectos y mis virtudes, de manera sana, remarcándomelos de buena manera para que pueda trabajar en ellos y ser una mejor versión de mi misma. Quiero que me desafíes, pero mentalmente, que me ayudes a ver aquellas cosas en las que estoy errada y me des la chance que te dé la razón, y admita mi equivocación para así aprender juntos. Quiero que me digas que soy tu amor, en este momento, porque el presente es lo único que tenemos, y debemos valorarlo. Quiero que me hagas regalos, pero cuando vos así lo sientas, de sorpresa, no porque los pedí y me hiciste el favor de comprármelos. Quiero que busques superarte pero en metas alcanzables, porque lo inalcanzable ciega y lleva a la perdición. Quiero que quieras ir por más, pero no todo el tiempo, sino que puedas valorar lo que tenés en el presente, sabiendo que no te vas a quedar estancado. Quiero que me digas frases lindas, pero reales, no frases trilladas o melosas, que puedas tener conciencia de lo que sentís y me lo puedas transmitir de la mejor manera que te salga, pero sin mentir sobre ello. Quiero que no hagas todo lo que digo, porque quiero respetarte como persona, como pareja que camina a mi lado, como igual, no como alguien a quien mando o alguien que me manda. Quiero que nuestra relación tenga sus altibajos, porque de esa manera vamos a poder trascender y reinventarnos a nosotros mismos y como pareja. Quiero que hagas cosas por vos, porque si te dejás estar voy a pensar que te gusta la comodidad y que pensás que la vida ya está hecha, y la vida hay que vivirla todos los días, se tenga la edad que se tenga. Quiero que quieras cuidarte, comer sano (no significa hacer dieta, sino saber comer y darse gustos), ir al gimnasio o hacer una actividad física para que puedas libertarte del stress del día a día, puedas distraerte y sentirte bien, además de querer seguir atrayéndome (justamente porque lo que uno ve por fuera, es como uno se siente por dentro). Quiero que puedas ser mi amigo, mi compañero, mi espejo. Que me hagas enojar conmigo misma por reconocer cosas en vos que no me gustan de mí y así reírme de ellas y hacer algo al respecto. Quiero que te diviertan mis caras, que las descifres y reconozcas cuales te gustan y cuáles no. Quiero que me enseñes a reírme de mi misma. Quiero que te quieras conocer a vos mismo, para de esa manera trascender vos, y ayudarme a conocerte y respetarte. Quiero que charlemos noches y días enteros sobre todo lo que se nos pase por la cabeza, y aceptemos las opiniones del otro por más que no concuerden. Quiero que seamos personas separadas, con nuestros tiempos, pero transitemos los días juntos, acompañándonos. Quiero que me muestres aquellas cosas que te gustan, aquellas cosas que te avergüenzan, aquellas cosas que te llenan el alma, aquellas cosas que temés. Quiero que tropecemos, pero que nos levantemos juntos. Quiero que vivamos la vida, sabiendo que no somos indispensable el uno para el otro, que somos felices cada uno por su lado, pero que disfrutamos de la compañía y preferimos transitarla lado a lado.













