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Hoy hace 4 años que llegué a Tumblr. 🥳
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A veces quisiera
A veces quisiera escucharte decir que te hago falta, que extrañas mis labios, mis brazos, mi cuerpo, mi calor y no solo por la madrugada.
A veces quisiera que me sorprendieras con una simple llamada, que dijeras que extrañas mi voz, mi risa, que pasaran los minutos hablando de todo y de nada.
A veces quisiera escucharte decir que me amas, que mataras de una vez por todas esa incertidumbre que siempre me acompaña, estar siempre segura de que no compartes tus besos ni tus caricias con un tercero en la cama, quisiera sentir que solo eres mío y que solo a mi me pertenece tu alma.
A veces quisiera que tus ojos pudieran ver a través de los míos, que te dieras cuenta como te amo, como te pienso y como te sueño.
A veces quisiera despertar y encontrarme con un mensaje tuyo, que me dijeras que también cuentas los días y las horas para que nos volvamos a ver.
A veces quisiera ver contigo el amanecer, sin prisas, sin correr.
A veces, pero solo a veces quisiera saber si tu alguna vez has querido lo mismo que yo.
Llevo meses sin escribir, simplemente no me apetecía, se me han secado las ideas.
La incertidumbre se convierte en ansiedad y esta a su paso me consume.
Mientras se va apoderando de mi ser mil cosas pasan por mi cabeza, debería tratar de no pensar, debería tratar de distraerme, sin embargo, no puedo, tal vez no quiero.
Lo único que queda es decidir si permanecer o retirarme, si decido permanecer será como siempre estar al acecho. Si decido partir tal vez me romperé de nuevo.
Mientras llueve
El día casi acaba, pero la noche apenas empieza, en la penumbra dejo que mis pensamientos me inunden, se vale que haya días que te sientas cómo si estuvieras tirado en la lona. Hay cosas que ayudan, como cambiarte el color del cabello o pintarte los labios, pero aún haciendo cambios en tu exterior el ánimo no sube. Entonces te permites que los sentimientos salgan, que afloren, que se desborden. Reconoces el motivo recóndito que invade tu corazón. Por más que lo evitas, lo sabías desde un principio.
Entonces la nostalgia te persigue, ya no tratas de ahuyentarla. La recibes no con gusto, tal vez con resignación. Sabes que ha sido tu compañera desde días atrás. En tu mente sigues tarareando la misma canción de la mañana. Te embarga el sentimiento. Por más que quieres seguir luchando, sabes que ya no estás para más. Es normal extrañar, aunque no lo digas todo el tiempo.
Y no lo dices, porque te molesta saberte vulnerable, pero ya no hay vuelta atrás. Esperas que el tiempo se vuelva tu aliado, que haga tus días más soleados y que vaya poniendo parchecitos dónde haga falta, no lo haces tú, porque no sabes exactamente que pieza no hayas. Cierras los ojos y tratas de dormir. Pero en tu cabeza, vuelve a pasar la misma canción... Afuera está lloviendo amor aquí no sopla el viento, ven, dejemos que transcurra el tiempo, en el reloj marcan las seis...
Amor contrariado
Aún es invierno, el frío recorre mi piel, pero no se quita, no se va, se queda conmigo, me acompaña a todos lados, ni el sol, ni los abrigos hacen que sienta alivio, permanecerá por unos meses más, así será.
Permanecerá el frío como permanecerán los recuerdos, quisiera borrarlos de mi memoria, sé que es imposible, por ahora solo queda entretener mi mente, dejando que la niebla cubra el ayer.
Me pregunto si lo que sentimos fue real. Mientras trató de encontrar una respuesta, me preparo para decir adiós y guardar todo esto una vez más, quisiera que fuera un hasta pronto, un ¡ojalá en otra vida nos volvamos a encontrar!, pero también sé que es pedirle mucho al destino, querer ser trébol de cuatro hojas en medio de la realidad.
Lo que tuvimos fue fugaz, cuestión de meses, fuiste una parada necesaria, un tope en mi vida de esos que no te puedes saltar. Desde un inicio supe que sería pasajero ya que el hablar de ti me hacía titubear, pero aún así quise intentar, probar suerte en caminos desconocidos en los que te da miedo andar.
Escribo esto como excusa, para ocultar la verdad; extraño tu cuerpo junto al mío, el calor de tus brazos y la paz que sentía al recostarme sobre tu pecho y escuchar tu palpitar. Extrañaré las largas pláticas, conversar desde las cosas más simples, hasta contarnos nuestros sueños y nuestros miedos. Extrañaré tu sonrisa, tu forma de ver la vida, extrañaré compartir contigo los días con sus mañanas y sus noches, las series, las películas, las ganas de serlo todo y al final ser solo un breve instante, una chispa sofocada.
Mientras tanto lo único que queda es guardar la magia, cerrar poquito las ventanas y pedirte que por favor...
Hablar de amor me da calosfríos
Tengo meses escribiendo este post. No sé si las palabras que plasme el día de hoy sean las correctas, las adecuadas. Ni siquiera sé si tendrán sentido, solo sé que es momento de ponerle punto final a este escrito. Tal vez mi cabeza no esté nada cuerda y broten de mi disparates, tal vez mis sentimientos en este momento penden de un hilo.
Y sí, hablar de amor me da calosfríos, hablar de amor es tan difícil cómo poner tu situación sentimental en Facebook, ya saben todo termina en un "es complicado".
Y es que se supone que el amor no debe ser complicado, el amor es y ya. El amor se debe de sentir, pero creo que también se debe de pensar, guiar, actuar y sobretodo, demostrar. Con esto no pretendo decirles cual es mi teoría o la receta mágica para amar, creo que nadie la ha descubierto, ni en los libros, ni en la música, ni en la poesía, ni en el tiempo y mucho menos en el universo.
Ojalá hubiesen expertos en esto del amor, expertos a la vuelta de la esquina a quién consultar. Lo digo yo, que a veces me encuentro entre la espada y la pared. Lo digo yo, quién piensa mucho las cosas. Lo digo yo, que siempre ha tenido una idea romántica sobre el amor. Lo digo yo, que siempre trata de ver el lado bueno de las cosas. Tal vez se preguntarán si es verdad, y pues que les digo, sí lo es, creo en el Happy Ever After, creo en la fuerza que transmite y creo que todo lo puede. Claro, lo puede si es bidireccional. Si los dos lados empujan, si los dos lados jalan, si lo demuestran, si están conectados y si miran para el mismo rumbo.
Pero ¿qué sucede si amas pero estás en un camino distinto? ¿Será posible avanzar? ¿Tienes que ceder? ¿Qué tanto debes ceder? ¿Debes de estar confundido siempre? ¿Debes de tener todo el tiempo este tipo de preguntas? Ojalá y no, pero si sí.
Creo que es lo más enredado que he escrito en mi corta carrera como pseudoescritora. Pero en este momento de mi vida necesito que alguien me explique. Necesito saber porque hablar de amor me da calosfríos. ¿Será por que siempre espero de más? ¿Será por que quiero que me amén a mi manera y no comprendo que me pueden amar de otra forma y eso no está mal? ¿ Será por que nadie sabe lo que es el amor? ¿ Es tan malo querer un amor a la antigua en pleno siglo XXI? Jajaja creo que si me pasé. Nada tiene sentido. Pero si tú sabes lo que es el amor y tienes algún remedio para que no me dé calosfríos hablar sobre el tema te pido de la manera más atenta me contactes, esto es un grito de auxilio. Ayuda. Fin.
P.D. El día de hoy tuve migraña y tomé tres pastillas, no borraré el post y lo compartiré, pero no juzguen a mi psique que anda desubicada. No juzguen mi duda existencial, que cómo está, tengo varias y muchas más. Besos. Bye.
Nany
Alguno de ustedes se ha preguntado ¿cuál es el mejor regalo que sus padres les han dado? No ese regalo material, que se puede obtener en cualquier momento de la vida, sino ese regalo que se queda contigo, que te acompaña y que te escucha y porque no, ese que muchas veces te regaña.
Siempre he escuchado un rumor, algo así como mito o leyenda urbana que cuándo un niño se mete a jugar debajo de la mesa es porque ya es tiempo de darle un hermanito. Es curioso ya que yo nunca jugué debajo de la mesa, ni hablaba sola, ni tenía amigos imaginarios. Es curioso porque ese regalo llegó cuándo no lo esperaba, fue un regalo espontáneo, un regalo muy especial.
Mi hermanita nació un 27 de noviembre, nació por la tarde y bajo el signo de sagitario. Nany desde muy chiquita hizo notar su carácter, pasó de querer ver el exorcista cuándo apenas tenía meses de nacida, a saber al derecho y al revés todos los diálogos de Van Helsing, pasó de dar espectáculos bailando ante cualquier expectador y exigiendo aplausos, hasta aparecer en la lista de los que se tenían que quedar a la hora de la salida ya que habían hecho alguna travesura, se hizo notar más aún cuándo le quitaron el papel de virgen María para la pastorela y pasó a ser algo así como la líder de los pastores de Belén.
Cuándo nació Nany, nació un artista. Con sus pinceles y su pintura ha dibujado para mí los más hermosos recuerdos. Me ha hecho paisajes en la memoria y ha dejado grabados los más bellos lienzos. Con frecuencia me pregunto hasta dónde llegará su talento, hasta dónde volará su imaginación, espero que muy lejos y muy alto.
Y les digo que es un regalo porque jamás espere encontrar en mi hermana menor, una amiga, y no cualquier amiga, sino la mejor. Desde que éramos más pequeñas lo supe, aunque yo soy mayor, parece que es todo lo contrario, ella me escucha, me da aliento y sabe exactamente cuándo necesito un abrazo, escucha mis tonterías y mis sueños, me da consuelo en los momentos de tristeza o ansiedad. Cuida de mi y cuida mis sentimientos cómo no lo ha hecho nadie jamás, me dice constantemente que no deje que nadie me lastime, que sea más fuerte, que me ponga chingona. Escucha una y otra vez lo mismo, me da todos los consejos posibles a pesar de saber que no siempre los voy a seguir.
De Nany admiro su corazón valiente, su corazón generoso, admiro su forma de ver la vida y sobreponerse, admiro su practicidad, admiro en la gran persona que se ha convertido. Admiro su forma de ver la vida y su dedicación, admiro cómo lucha por sus sueños. Admiro la gran hermana, hija, amiga y mujer que es.
Constantemente me pregunto si lo estoy haciendo bien, espero que sí. Mientras tanto, confío en el tiempo, en la vida y en el camino que recorreremos juntas, confío que aprenderemos la una de la otra. Gracias por ser mi hermana, por ser mi amiga y mi confidente, gracias por todo tu amor y tu cariño. Gracias por llegar a mi vida. Gracias regalito del cielo. Prometo cuidar de ti, velar por ti, prometo estar contigo hasta que mi corazón deje de latir. Prometo ayudarte a desplegar tus alas. Te amo inmensamente.
Moronas de tiempo
Ya casi termina el día, faltan 5 para las 12:00. ¿Termina o empieza? Sí, fue un día largo pero no cansado. Me doy cuenta que sigo con el uniforme del trabajo desde que llegué a casa. Así a veces pasa con ciertas cosas o peor aún con ciertas personas, están pero no están, no avanzan contigo, pero tampoco te quieren soltar, quieren que les cuentes tus días pero no se animan a un ratito de eternidad. Cuestionan tus planes, cuestionan tus decisiones, cuestionan tus anhelos, tus suspiros, tus sueños. Se convierten en pesadillas de las que no puedes despertar. Te preguntas ¿por qué sigues? ¿de verdad quieres una vida de solo vivir el momento? No, no la quieres, quieres determinación y decisión, no quieres titubeos, no quieres horas que se vuelven minutos, minutos que se vuelven segundos, quieres horas infinitas, no amores de prisa. Quieres a alguien que te cuente las pestañas, que se ría de tu simpleza y que aguante tu rudeza y tu torpeza. Quieres el paquete completo, no moronas de tiempo. 💕
Sin sentido
Estoy distraída, llevo meses con mi atención dispersa, no consigo poder escribir un buen post, tengo guardados en borradores por lo menos tres, uno desde febrero y dos que trate de iniciar en esta cuarentena y no fluyen las ideas. No consigo leer tampoco, tengo iniciados tres libros que dejé por ahí botados, si no fuera poco en julio compré cuatro más ¿para qué? Los únicos dos libros que he leído en estos días los leí casi casi porque me obligue, no los disfrute como antes. Tengo mis mándalas olvidados. No he hecho ejercicio en casi dos semanas. Estoy hasta la madre de las redes sociales pero aunque las cierre no duró ni un día sin ellas, siempre las vuelvo a abrir, siempre comparto memes. Es cómo un hartazgo en general. He visto más TV de lo qué lo hacía anteriormente, eso ya me está superando, no soy una persona qué vea series ni películas y no es que las vea en sí, ni que les ponga atención, sino que ahí me quedo, pasmada, aletargada.
Desde mi último post han pasado sesenta y dos días, y desde qué inició la cuarentena en mi ciudad han pasado ciento cincuenta y tres. No es que los vaya tachando en el calendario, pero ayer los conté. Hoy me desperté más temprano de lo habitual. Motivo: migraña, otra vez. Creo que es una llamada de atención de mi cabeza, mi cerebro me dice que deje la flojera, que despierte mi interés en lo que me gusta, me está regañando y por eso me duele la cabeza. Esto ya me está afectando, ahora escribo como si estuviera loca. Pero esperen un momento si lo estoy ¿o no? Ahora me siento confundida. ¿Soy real o soy ficción? Soy de esos escritores que se involucran tanto en sus historias que ya no saben si son un personaje o no. Demonios, rayos y pamplinas.
Hace unas semanas pasé por mi cuarta crisis existencial, no de mis veintinueve años que llevo plantada en el planeta tierra, sino en lo que va de la cuarentena, no se me quitaban las ganas de llorar, lloraba lavando las trastes, mientras tomaba una ducha, mientras me maquillaba para ir al trabajo, lloré mientras esperaba mis tacos al pastor, finalmente lloré dos veces más mientras hablaba con mamá, confesé mis miedos y no sé si se solucionó pero el llanto desapareció, estaba en un punto que ya no aguantaba mi drama, me caía gorda, me caí mal. Que martirio.
Salí de Tumblr para guardar los cambios de mi post y cuando entré me di cuenta que no me gustaba nada el título que había puesto, pff era un "se me acabaron las ideas" y me dije: Por Dios Yazmin eso es evidente, pon otro título, creo que el nuevo es más ad hoc, ya que efectivamente estoy escribiendo sin sentido. Ya pasaron cuarenta y siete minutos y siento calambre en las manos, como cuando estás escribiendo un buen chisme a uno de tus amigos, por lo menos la ardilla de mi cerebro está trabajando.
Es como si estuviera hablando conmigo misma a la par de que estoy hablando con ustedes. Así que no sé muy bien hacia dónde se dirige esto, estoy confundida, veo mi reloj y ya son las 8:03 de la mañana del 20 de agosto del 2020. Rayos ya pasaron dos minutos más y no logró conectar las ideas. Danme unos minutos ahorita regreso.
Ya son las 8:19, estaba revisando mi puntuación y mi ortografía, ya se me durmió la pierna izquierda, ya la moví y se despertó, ja, justo después recordé qué alguna vez leí qué si una de tus extremidades se duerme lo único que debes de hacer es mover tu cabeza de un lado hacia el otro para qué tu cerebro reaccioné y envíe sangre hacia esa extremidad y se reactive la circulación. ¿Alguna vez han platicado conmigo? Es que este post se parece mucho a mí, salto de un tema a otro sin motivo. Es correcto sigo escribiendo sin sentido. Estoy pensando seriamente en levantarme y hacer el desayuno, pero está nublado y tengo frío, y yo detesto el frío.
No sé si ustedes durante esta pandemia se han sentido como yo ahorita, poco elocuentes, no sé si también están buscando algún pretexto para describir como se sienten, para plasmar todos los cambios que han surgido. No sé si ustedes también sienten que tienen bloqueos en su mente, que no les permite ser coherentes. Sólo sé que siguen pasando los días, sólo sé que cambiamos de mes como si pasáramos de página. Sólo sé qué últimamente me pesa mucho la incertidumbre, el no saber que pasará mañana. Seguir el consejo de vivir el día a día sin pensar en el futuro, el futuro inmediato, el mañana, estos días no está ayudando. Mis pensamientos ya no están ayudando. Siento que me estoy durmiendo, pero también tengo hambre. Hablamos luego. Voy a la tienda.
Mil millones de piezas
Nací un sábado 15 de junio de 1991, a las 4:30 a.m. en el hospital sólo estaba con mamá, no había nadie más, después recibí mi primera visita, un tío en particular, quién después de ir a conocerme a los cuneros, fue a contarle de inmediato a mamá que ya me había visto y qué era muy chillona. Primera impresión, primera pieza. Nací bajo el signo de géminis, sí, creo en el zodiaco. Segunda pieza del rompecabezas. Desde pequeña me costaba conciliar el sueño, ese rasgo a veces me persigue, a veces me acompaña, es algo muy mío. No dormía ni de noche, ni de día. Nunca gateé, me fui como buena gorda en tobogán directo a caminar. Pieza que a veces no piensa del rompecabezas.
Además de eso fui muy enfermiza, cada quince días estaba de visita en el doctor, cada quince días eran inyecciones y medicinas. Así mis días hasta ya avanzada la infancia. Aprendí lo básico del inglés cuando tenía tres, no curse el primer año de kinder, entré hasta segundo. Siempre me caía, caminaba y me caía, corría y me caía. Diagnóstico: pie plano. Ese pie plano me costó muchos raspones de rodillas, cobro la vida de todas las mallas nuevas que usaba, me causó mucho dolor y el uso de zapatos de botita y plantillas; a mis 29 me pregunto si de verdad funcionó. Si tengo marcado el arco y todo, pero tropezar con frecuencia y sin razón parece ser lo mío. Pieza que te recuerda que siempre hay marcas en el rompecabezas.
Siempre quise practicar algún deporte, comencé y terminé con el basquetball, no soy buena, no tengo coordenadas, ni lateralidad, ni soy hábil. Sigo cerrando los ojos cuándo me pasan la pelota. Siempre me gustó ir a la escuela y hacer mis tareas, ya sé parece raro, pero conmigo mamá no batallaba. Aprendí a dividir un día por la tarde después de qué le dije a mi mamá llorando que no podía. Ella me enseñó, sus métodos siempre han sido los más efectivos. Tercera, cuarta, quinta pieza del rompecabezas.
Aunque tal vez ahora me vean y parezca que soy un poco extrovertida, no siempre fue así, a veces era insegura, a veces era temerosa. En la escuela me costaba mucho participar, aunque conociera las respuestas. Las niñas más grandes me molestaban, me perseguían a la hora del recreo y en la vida diaria, me decían cosas, se burlaban de mí, de mi nombre, yo con frecuencia me preguntaba ¿qué de malo tiene llamarse Crystal? Si así me dicen en la escuela desde el kinder. No tuve el valor de decirle a nadie, ni en la escuela, ni en casa y cuándo lo hablé ya era muy tarde. Una de las piezas grises del rompecabezas.
Cuándo entre a la secundaria, decidí ir a una dónde no fueran o no me encontrara a los mismos compañeros del kinder y primaria, quería llegar a un lugar dónde nadie me conociera, así cada qué me preguntaban cómo me llamaba yo podía decir qué mi nombre era Yaz y aunque algunos en el pasado y en el presente han optado por llamarme Crystal, ya desde los 12 soy sólo Yaz. Pieza llena de convicción y ahínco en el rompecabezas.
El primer libro que leí fue Marcelino pan y vino, desde entonces amo la lectura, desde entonces me fascinan los libros. Por lo tanto me gusta la escritura y la ortografía. Siempre recuerdo a una profesora de lenguaje y redacción de la prepa que nos decía que nuestro mejor amigo era el diccionario. Yo a veces pienso lo mismo. El hecho de que me guste leer y escribir no significa que me guste expresarme correctamente, el lenguaje fluido a veces no se me da. También digo muchas tonterías. Invento palabras y no sé pronunciar la X, pero equis, siempre habrá alguien que lo noté, alguien que me corrija. Para eso es la vida, para aprender y volver a aprender y volver a hacerlo mal las veces que sea necesario. No sé que pieza es del rompecabezas.
Sueño mucho y sueño despierta. Con frecuencia mis pensamientos se pierden e imagino cosas que me gustaría que pasarán o que hubieran pasado, hasta hago diálogos y me pongo a pensar como me sentiría si pasará esto o lo otro. Después regreso. Mi imaginación corre y vuela, pero luego se estampa.Me aburro con mucha facilidad. No me gusta ver la televisión. No he visto las películas que todos han visto. De pequeña en lugar de ver algunas caricaturas o programas acorde a mi edad, me gustaba ver CV Directo, parecía que tenían magia todas esas cosas que anunciaban para la venta. La pieza más rara del rompecabezas.
Me gusta cantar, aunque no soy nada afinada. Me gusta la fiesta, bailar y también el mariachi. Me gusta la música, las canciones viejitas, de esas que escuchaban nuestros papás. Conozco la letra de muchísimas canciones. Siempre he pensado qué cuándo una canción llega en un momento crítico de tu vida, deja huella, entonces a veces no hace falta mirar atrás, a veces solo pones esa canción y llega el recuerdo de esa etapa de tu vida. A veces esas canciones seguirán en tu play list, a veces escucharás esas canciones y te caerán mal, a veces te volverán a gustar y las agregarás y se quedarán, pero a veces las volverás a borrar. Pasa igual con las personas, ¿no lo creen? Pieza extraña del rompecabezas.
Me gusta decir siempre lo que pienso y siento, no me gustan los sentimientos atorados, me asfixian. Soy muy orgullosa, pero también se hacer a un lado mi orgullo y pedir disculpas, acercarme y tratar de hablar. No me gustan los asuntos inconclusos. Me gusta la verdad, cruda y cruel. Odio las mentiras, las medias tintas y las omisiones. Siempre he pensado que nadie debería elegir el color gris, en lugar de negro o blanco, ni tibio en lugar de caliente o frío, siempre he pensado qué eres o no eres, estás o no estás. Soy apasionada y muy entregada, tal vez intensa. Se lo que es amar con lo ojos vendados y el corazón en la mano. Se lo que significa la decepción. Nunca me quedó callada, siempre tengo mucho que decir. Soy una experta discutiendo. Siempre tengo muchos argumentos. Mi memoria es inefable, pocas veces falla. Me gusta observar, lo malo de observar es que te acabas dando cuenta de cosas que no deberías. Parte intrínseca del rompecabezas.
Me gusta divertirme, creo soy divertida, espero no un bufón, el sarcasmo y la ironía siempre me acompañan. Por otro lado también soy muy sensible, lloro con facilidad, aunque siempre quiera paracer ruda y que hay cosas, personas o situaciones qué no me afectan, muchas veces no es así. ¿Quién no ha querido ser de piedra? Yo muchas veces, pero la verdad casi siempre soy de papel. Siempre demuestro lo que siento, cuál sea el sentimiento. ¿Qué nombre recibe esta parte del rompecabezas?
Y así podría seguir enumerando una y mil millones de piezas, de mis piezas, de mi rompecabezas, las piezas de mis manías, de mis creencias absurdas, de las miles de anécdotas, las escritas, las borradas y las pendientes, las piezas de mis anhelos, de mis deseos, de mis secretos, las piezas que más que pena dan vergüenza. Las piezas que aún no conozco, las piezas que descubrí pero no agregué, las piezas que tiré, las piezas qué perdí.
No importa que tanto tardes en armarte, en llenarte o completarte, no importa el número de piezas, lo que importa es estar seguro y que desees que cada una de esas piezas sean parte tu rompecabezas...
El grupo de tres
Siempre habrá un grupo de tres. En este momento estoy en uno, o tal vez no, ya qué me salí del grupo en WhatsApp.
¿Pueden creer lo dramática qué soy? Pues sí, lo soy. Esas líneas las escribí hace unas semanas, después de ir a beber y haber tenido una acalorada discusión con mi mejor amigo, qué al igual que yo está en ese grupo de tres, digo está y estoy porque después de mi pancho, mi ridiculez y mi drama ya fui agregada nuevamente.
A lo largo de la vida, desde que recuerdo siempre he tenido un grupo de tres amigos. ¿Ustedes también? Creo es muy común, ahí está Hugo, Paco y Luis; Bombón, Burbuja y Bellota; Panda, Pardo y Polar, los Animaniacs, el grupo Camila (bueno ya son dos) pero en fin siempre hay amigos y muchas veces son tres.
En un grupo de tres siempre está un amigo neutral, el amigo qué se ríe de las discusiones de los otros dos, el amigo que los llama ridículos, el amigo que los escucha cuándo se quejan uno del otro, el mejor amigo porque es imparcial, el amigo qué te dice que estás fallando, posiblemente sea el amigo más maduro, no por la edad, sino por el hecho de estar un paso más adelante, porque conoce el significado puro de la amistad, ese amigo también es el más gentil, el más amable, el más solidario.
Después quedan dos amigos, esos dos amigos son los que más se parecen y al mismo tiempo no, no es que exista mayor afinidad, sino qué son la dualidad, cómo el ying y el yang, la noche y el día, la luna y el sol, el blanco y el negro. Ese amigo es tu espejo y como espejo, te reflejas, discutes y te molestas, ese amigo a veces parece ser tu gemelo, pero en otras más es tu alter ego y ahí es cuando viene el choque, el colapso, el cataclismo. Con el paso del tiempo la amistad se vuelve madura y hasta festejas el tiempo qué llevan sin discutir. Con ese amigo te has sincerado, le has contado tus más reconditos secretos y posiblemente es con el qué más aventuras tienes.
Los amigos si son la familia qué eliges, así que asegúrate de elegirlos bien, no hay cosa más dolorosa que perder un amigo y no hablo de perderlo porque ya no está físicamente, hablo de perderlo porque se fallaron y no supieron superar las circunstancias. Crean en la amistad, háganla fuerte, esquiven los obstáculos y tapen los baches. La amistad se vuelve más fuerte con el tiempo, depende de cada uno que se vuelva indeleble e inquebrantable.
Así qué no importa las veces qué te salgas del grupo de WhatsApp, nunca te permitas perder un amigo qué valga la pena.
Gracias a mis amigos qué han estado en el grupo tres desde el kinder hasta a la universidad, a mis amigos del grupo de tres de mi primer trabajo, a mis amigos del grupo de tres de mi actual trabajo y por que no también a los soldados caídos del grupo de tres. Si ya no estás en el grupo de tres, es porque tal vez nunca comprendiste que lo importante es lo que cuenta. Besos. Bye.
Si yo fuera un hombre
Hace unos días publiqué un post en el que mencionaba cosas de las qué estoy harta y cansada y que he vivido y que me han tocado los 28 años qué llevo siendo mujer (jaja no me hice la jarocha ni nada por el estilo, pero qué tal si en la vida pasada fui mosca). Fue mi manera de protestar y de decir ya basta, inclusive participe en un día sin mujeres. Pero ¿qué tal si también hubiera un día sin hombres? La mayor parte de trabajos rudos y pesados lo hacen varones, casi nadie de mi género desempeña funciones de talachero, albañil, gasero, recolector de basura, etc. Sobre este tema de la paridad y equidad de género hay mucha controversia y es normal qué nadie se ponga de acuerdo, ya que siempre existirán muchos puntos de vista.
Muchos hombres se han sentido también atacados y están descontentos por lo radical qué somos muchas de las mujeres, muchos también dicen a los hombres también los matan, los hombres también desaparecen y pues tienen razón, lamentablemente estamos en una situación bien cabrona en la qué la violencia y delincuencia está a todo lo qué da y nos toca a todos parejo.
Muchas generalizamos y decimos ¡Todos los hombres son iguales! Y caemos en un error, todas y me incluyo hemos tenido experiencias non gratas con el género masculino, nadie se exime, yo también viví con un padre machista en toda la extensión de la palabra y también tuve una pareja qué se molestaba porque tenía amigos hombres, porque enseñaba mucho con mi ropa o simplemente porque sí. Pero a pesar de haberme topado con ellos, no me ciego y no tengo un mal concepto de los hombres, es algo con lo qué debes trabajar.
En mi paso por esta vida en este mundo me he encontrado hombres qué son buenos, qué da gusto qué se crucen en tu camino y tengo varios ejemplos. Para empezar crecí con dos hermanos amorosos (independientemente de las adversidades de la vidas) siempre estuvieron a mi lado, me cuidaron, me mimaron y me consintieron, salían a jugar conmigo y siempre estaban al tanto de mi. Tengo un sobrino que no pasa ni los 12 años pero me cuida, a su forma, pero lo hace, a veces me da risa porque aún es pequeño, pero valoro infinitamente su valentía y coraje. Mis tres mejores amigos son hombres, a dos los conozco desde hace tiempo, uno es más reciente, pero siempre han sido unos tipazos conmigo, me cuidan, me llevan a casa, si saben qué me voy sola y estoy en la calle procuran qué les avise qué he llegado bien, he estado un poco alcoholizada a su lado y no se han propasado, así y mil cosas más. He tenido compañeros de trabajo y de escuela que me han dado un aventón, me han a acompañado a tomar el transporte, y que aunque a veces les insista que no hace falta ellos siempre me contestan qué no les quita nada, que es su rumbo aunque no lo sea. Me he topado con hombres qué me han impulsado a mejorar en mi persona y que han creído en mí, qué creen en mí.
Con esto no renuncio a lo que escribí hace unos días, tampoco reniego a mis valores y a mis pensamientos, con esto no digo que habrá algún día en el qué deje de luchar por mí o por la igualdad, simplemente digo qué no hay guerra, que no son mujeres vs hombres, con esto también les cuento qué todos somos vulnerables, todos somos humanos y la mayoría queremos un cambio.
¿Qué pasaría si un día una mujer fuera un hombre? Hay una película en la qué un hombre se electrocuta y escucha 《lo que ellas quieren》. Pero no hay ninguna que diga lo que ellos quieren. Hay muchos memes en los qué dicen que si las mujeres fuéramos hombres por un día, solo nos la pasaríamos jugando con el amiguito, incluso mis amigos me han preguntado si yo lo haría, jajajaja me da mucha risa pero aún no tengo una respuesta. Yo siendo hombre haría muchas cosas.
Si yo fuera hombre si le bajaría la tapa del excusado y trataría de no salpicar, ayudaría en casa sin que me lo pidiera mi madre, mi novia o mi esposa, dejaría de excusarme contestando un no sabía o no me lo pediste, no me enojaría con alguien qué va manejando y que por casualidad hizo algo indebido y por más casualidad aún era mujer, no lanzaría piropos al por mayor ni silbidos.
Pero también si yo fuera hombre y es un día pesado con estrés o tristeza me permitiría llorar y a moco tendido, no por llorar alguien pierde su hombría, aceptaría más seguido un abrazo de esos qué te reconfortan, hablaría de mis problemas con mi familia, con mis amigos, sin importar qué absurdos parezcan, usaría mi color favorito en mi ropa (aunque digan qué el color es de niña), me haría manicura, las manos con uñas mordidas y ásperas no siempre lucen tan bonitas, pondría fotos en mis redes sociales mostrándole al mundo lo guapo que soy, aceptaría mi gusto por la moda. Me permitiría estar asustado y tener miedo. No pondría tantas barreras. No criticaría a otros hombres por hacerlo, no los llamaría putos ni jotos.
Si yo fuera un hombre las cuidaría cómo me han cuidado a mi. Si yo fuera hombre quisiera tener las magníficas cualidades de los hombres qué he conocido en la vida.
Gracias a todos aquellos hombres que han sido mis amigos y mi familia.
En este mundo, a mí me tocó ser mujer.
Sí, en este mundo a mí, cómo a tantas otras, me tocó ser mujer y no es queja, me gusta ser mujer, me gusta la ropa, me gustan las bolsas, me gusta usar tacones y labial, me gusta usar perfume, me gustan los colores, me gusta pintar mis uñas; pero también hay cosas de las qué ya estoy harta.
Estoy harta de oír cosas desde pequeña tales como ese color es de niña, esos juguetes son de niña, lloras cómo niña, que te digan no puedes, no debes, sólo por qué eres niña.
Estoy harta de qué mi valor sea medido por el tamaño de mis senos, por el tamaño de mis nalgas o por cómo me la rifo mientras muevo las caderas. Estoy harta de qué te digan eres guapa, pero si te arreglaras más te sacarías mayor provecho, si bajarás un poco de peso, serías más deseable, si opinaras menos serías perfecta. No sabía que estaba destinada a estar detrás de un aparador.
Estoy harta de vivir en un país misógino y machista, en un país abusivo, en esa sociedad donde aún se cree qué los labores del hogar, como lavar la ropa, los trastes y hacer la comida corresponden solo a la persona con tetas y vagina. No sé supone qué lo único qué me diferencia al género masculino son mis características fisiológicas. No sé supone que las mujeres también tenemos derechos, también tenemos oportunidades, no se supone que somos capaces, que somos fuertes, que tenemos habilidades y aptitudes. No sé supone qué puedo hacer lo mismo y más aún si me lo propongo, no sé supone qué mi vida no está únicamente destinada a parir hijos y tener una linda casa.
Estoy harta de qué muchos crean qué tu estado de humor siempre dependa de tu menstruación, de qué de seguro estás mal cogida y qué si no estás con alguien pues entonces te falta una cogida, no se han puesto a pensar qué muchas veces simplemente nos cruzamos con gente estúpida. Somos humanos al igual qué ustedes, también tenemos días malos, tenemos problemas, tenemos estrés y sí somos cíclicas, pero no necesariamente significa que eso determina mi ánimo de todos los días.
Estoy harta de salir a la calle y caminar con miedo, de mirar a todos lados y apresurar el paso porque ya es tarde, porque está oscureciendo; estoy harta de cuidar mi vestimenta, de cuidar el largo de mis vestidos y faldas, estoy harta de ser un foco para las palabras lascivas, si esas palabras que muchos llaman piropos, ¿acaso no sabes que no me interesa escuchar como me perciben tus ojos? Acaso no sabes que no me interesa que me silves, qué digas cosas como: ¡que rica estás mami! o qué permitas que yo sepa qué tu imaginación vuela y que me digas cómo me pondrías en ese momento si pudieras. Estoy harta de las miradas penetrantes y de las manos enfermas, esas manos qué se creen dueñas de las curvas que circulan por dónde sea, estoy harta qué para ti sea normal tocar a cientos de mujeres, sólo porque pasó, solo porque se te antojó, ¿porqué piensas qué mi cuerpo y el de todas es un objeto con el qué puedes jugar? Estoy harta de escuchar historias todos los días de niñas y mujeres diciendo, solo salí a la tienda, a la escuela, al trabajo y ese tipo se me acercó y me tocó. Más harta aún de que muchas nisiquiera nos acercamos a nuestra familia porqué nos da vergüenza, porque lo mejor es que ya nadie se entere, porque lo mejor es dejarlo a un lado y continuar. Estoy harta de qué esa sensación se debe quedar en tu piel, en tu cuerpo y en tus recuerdos, estoy harta de qué muchas tengamos qué enumerar las veces qué hemos vivido esto.
Estoy harta de escuchar términos en los qué se refieren a las mujeres cómo mamás luchonas, porque así llaman a muchas madres solteras, les molesta la forma en la qué sacan a su hijos adelante, les molesta qué tengan uno o varios hijos, les molesta que inclusive sean de padres distintos, todos hablan de ellas, pero nadie habla del por qué están solas, nadie habla de los padres ausentes, de esos qué no tuvieron huevos para hacerse responsables, de esos qué dejaron su semilla y luego se fueron, de esos qué aún sabiendo que tenían una familia, se les hizo más fácil encargarse de otra.
Estoy harta de qué muchos se la pasen comentando: ¡Mira esto es un condón! ¡Sirve para que para después de qué estés cogiendo no llores por qué estás embarazada! ¡Sirve para que no andes abortando! ¡Sirve para qué no estés llorando por qué ya estás enferma! La verdad no me sorprende su inteligencia, no sabía qué nosotras no sabíamos qué es un método anticonceptivo, lo qué si me sorprende es qué la responsabilidad sexual sea sólo de uno, lo qué si me enoja es que muchos qué se la pasan comentando esto y que cuándo llegan a tener una pareja estable nisiquiera quieren usar uno, se enojan por que tu interés es cuidarte, se enojan por qué piensan qué de esa forma ya andas de puta y de caliente.
Estoy harta de todos los días escuchar la muerte, la desaparición, la violación de una tras otra, de qué les molesté la forma en la que muchas se manifiestan, yo sé qué no se logra nada quemando bancas y pintando monumentos, pero tampoco se logra nada criticando desde casa y llamando feminazis a muchas qué cómo yo quieren que esto cambie, qué esto pare. Estoy harta de no saber si el día de mañana regresaré a casa, tengo miedo de que algún día deje de ver a mis hermanas, a mi madre, a mis amigas. Estoy harta de qué la vida de muchas sea un albur y este destinada a la suerte qué tuviste ese día.
Estoy harta qué en pleno siglo veintiuno todavía se escuche qué al otro lado del charco siguen mutilando los genitales de niñas y mujeres solo con el afán de asegurarse de qué no tengan libido, para asegurarse de qué tengan una conducta sexual aceptable, para mantener tu virginidad hasta el matrimonio y la fidelidad después de el ¿no sabía qué con eso se aseguraba? Estoy cansada de qué se siga educando de esa manera, estoy harta de ese pensamiento retrógrado, si hubiese alguien qué me asegurará todo lo que garantizas mutilando a mujeres, propongo qué lo mismo se haga con los hombres, que no sean los únicos qué puedan decidir cuántas parejas sexuales pueden tener, qué no sean los únicos permitidos para sentir placer.
También estoy harta de violenciar a mi propio género, estoy harta de escuchar soy sorora, practico la sorodidad y en la mínima oportunidad ya estoy juzgando y criticando, ya estoy diciendo es naca, es golfa, es puta, es gorda, es machorra, es fea, es arrastrada, yo lo he hecho y no me da orgullo admitirlo, pero ya es hora de qué nos encarguemos de cuidarnos las unas a las otras, ya es hora de dejar de vernos como enemigas, es hora de dejar de hablar a nuestras espaldas.
Y sí lo reitero en este mundo a mí me tocó ser mujer y lo digo con orgullo, y mi corazón se ensancha todos los días por el hecho de serlo y si algún día necesitas de una mano amiga, para cruzar la calle, para cruzar un puente, para no ir sola en el transporte público, para poder salir de una situación de violencia, para ser escuchada, para mantenerte a salvo, para seguir con vida, no tengas miedo aquí estamos todas. Y piensa, si una sola mujer pudo hacer que toda la humanidad fuera expulsada del paraíso, ¿que pasaría si nos unieramos todas?.
Tengamos tantita madre
Todos, yo sé qué todos hemos realizado un trámite en el sector público, ¿cuántos de ustedes han salido con una sonrisa? Creo qué pocos o tal vez ninguno. ¿Qué onda con los funcionaros públicos? De verdad creen qué el tiempo de las personas no es valioso. El día de hoy he estado fuera de casa desde las 6 de la mañana. Para acudir a un lugar dónde empiezan a atender a las nueve, seguido de eso hay que hacer una fila inconmensurable solo para que te den informes o en su defecto, los mismos funcionaros públicos decidan si puedes pasar a realizar tu trámite o no, porque no importa que ya sepas que documentos debes de llevar o las veces qué hayas intentado sacar cita en la página, ellos deciden.
Qué onda con los funcionarios qué no atienden aunque no estén haciendo nada, qué ven qué tienes más de media hora esperando y se limitan a ver los labiales de Mary Kay qué llevó la señora a vender, qué se salen a platicar con sus cuates, que contestan llamadas a por mayor y que encima de eso te digan que no les preguntes mal ya que ellos solo están haciendo su trabajo, qué los ofendes.
Qué feo qué nadie le de interés a su trabajo, yo sé qué pocos tenemos la fortuna de trabajar en lo qué nos gusta o apasiona, sé qué muchos se encuentran en el puesto porque se necesita la chamba y el ingreso, pero si ya estás ahí, si ya lo aceptaste, mínimo esfuérzate tantito, te juro que te irá mejor, te juro qué el día se hace más liviano y aunque tengas un chingo de cosas qué hacer ni lo vas a sentir.
Yo sé qué no soy ni la primera ni la única qué se atreve a decir alguna inconformidad sobre el servicio qué ofrecen en el sector público. Pero si estás leyendo esto por fa te pido ten tantita madre.
La felicidad debe ser permanente
Todos hemos experimentado qué es la felicidad, creo qué no existe ser humano en este planeta qué no haya sido feliz ante cualquier circunstancia sobre su vida. De ahí a decidir vivir con amargura o sentimientos negativos, ya es por decisión propia.
La felicidad es un estado de ánimo por el cuál debemos trabajar todos los días, si es ese nuestro propósito. La felicidad es cómo la trúfula perdida del lórax, hay que salir a buscarla y esforzarse para encontrarla, no va a estar siempre frente a nuestros ojos, en ocasiones estará a un costado y nisiquiera sabremos qué la teníamos, otra veces estará detrás de las páginas de un libro, en la tinta de las letras de una carta, en las notas musicales de una canción, en las miles de kilómetros recorridos en un viaje, en la lucha del día a día por alcanzar nuestros objetivos. La felicidad a comparación de la energía, si se crea, si se destruye y también se transforma.
No te conformes con tener momentos felices. La felicidad debe ser permanente, debe ser constante. Cierto es qué habrá ocasiones en la qué tú felicidad se volverá un poco turbia, pero no dejes qué se apague por por completo.
De lo contrario si eres de los que prefiere momentos felices en lugar de llevarse el pastel completo, te cuento que tu vida parecerá estar en un letargo, tu alma estará agitada, los sueños se volverán pesadillas, tus días tendrán mucha lluvia sin probabilidad de escampe. Te cuento que las personas y los lugares que estén a tu alrededor no te llenarán y siempre querrás salir, correr y buscar. No te quedes, no te conformes, arriésgate porqué la felicidad debe ser sempiterna, debe de ser tuya y de nadie más.
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Parece qué un río de emociones desborda sobre mi. He pensado casi diez títulos diferentes para este post en tan solo tres horas, pero ninguno le queda, ninguno le va. Quisiera decirles que este escrito será tan motivador cómo el de propósitos, tan inspirador cómo el de mi persona favorita, o tan lleno de optimismo como el de cuándo una chica crece leyendo historias de amor. Pero no lo es, a decir verdad creo qué va un poco en retroceso a comparación de lo qué he escrito últimamente.
Escribo esto porque me siento muy vulnerable, más sensible que de costumbre. Quisiera echarle la culpa a un artículo qué leí hace unos días el cuál decía qué es normal para algunas personas terminar el año viejo e iniciar el año nuevo con un poco de tristeza o depresión, y qué es más común en personas qué son sensibles a la energía, sanadores o psíquicos. Es curioso, ya qué el año viejo lo terminé muy motivada, con mucha energía y vibra positiva, en mi último post me sentía Bridget Jones escribiendo en su diario todos los logros qué tuve y las ganas que tenía por iniciar el año nuevo, muchos proyectos y mejoras para mi persona y de repente ¡zaz! me dio el bajón, tal vez fue causado o tal vez no, pero lo que es cierto es qué he estado reprimiendo un poco mis emociones.
Pero ¿por qué reprimirlas? Tal vez a alguno de ustedes en la vida también les ha ocurrido una situación similar, en la qué quieren guardarse lo que sienten por no hacer más drama o por no hablar más del tema, pero también es cierto que entre más guardamos más nos enfermamos.
Sólo les quiero decir, cómo me lo dije hoy por la tarde que se vale estar triste, que se vale llorar, que se vale extrañar, que habrá ocasiones en las que tendrán un poco de desesperación y querrán hablar con esa persona con la qué ya no hablan más. Qué se vale decepcionarse de quién se habían decepcionado ya. Se vale estar callado, no querer salir, no hacer ejercicio o no madrugar. Se vale decir no, se vale no explicar lo qué te pasa, se vale sentirse como hoja en blanco sin ganas de trabajar, leer o pintar.
Lo qué no se vale es sentirse permanentemente así. No se vale permitir que "personas cercanas" juzguen tus emociones y por ello hagan conclusiones de tus acciones, no se vale regir tu vida por el qué dirán, no se vale querer regresar adónde no te valoraron o no te cuidaron, no se vale seguir apostando dónde no queda nada más qué apostar, no se vale mentir o engañar, no se vale qué tú no seas tu prioridad.
Propósitos
Un año más está por terminar, seguramente la mayoría esta pensando en sus propósitos para año nuevo, sí el 2020.
¿A quién no le ha pasado que conforme dan las doce campanadas se atraganta con las uvas, mientras va pensando sobre lo que quiere hacer para su nuevo yo del año qué inicia?
No sé ustedes, pero para mí los propósitos siempre han sido muy complicados, no decidir cuáles serán, sino llevarlos a cabo.
Es por ello que estoy escribiendo sobre los famosos propósitos de año nuevo y lo que me ocurrió con ellos durante este 2019.
A comparación de muchos, mi 2019 no empezó el primero de enero, he de confesar que mi año empezó poco después, parecía que vivía en un letargo y me era difícil salir de el. Mi año comenzó específicamente el día cuatro del mes febrero. No es que haya elegido esa fecha, sino que ese día desperté con mucha determinación. ¿Determinación para qué? Determinación para cambiar, para dejar ir, para mejorar, para fluir. No sabía aún cuáles eran mis propósitos, tenía ideas sobre ellos, pero no los había escrito, ni sabía si serían doce o menos, solo sabía que era tiempo de despertar.
Mi primer propósito fue empezar a hacer ejercicio, tal vez, este propósito es común en muchos, pero para mí era ya más que necesario, he de confesar que no me volví una atleta destacada y que hubo ocasiones en las que no me levante y unas cuantas otras en las que ya no aguantaba a dar un paso más, pero todas las veces que hice ejercicio, me bastaron para recordar lo bueno qué es, y qué no debo dejar que transcurran nuevamente 10 años para volver a retomarlo. Como cadena de buenas acciones, este primer propósito me ayudo a conseguir un segundo, que fue bajar de peso, el 2019 me dejó con nueve kilos menos, lo escribo aún después de haber pasado la cena de navidad pero si antes de la cena de fin de año, no es trampa, ya que creo que en esta fecha todos comemos un poquito más, pero lo digo con mucho orgullo porque esos kilitos desaparecieron aún después de unos cuántos, taquitos, helados, chelas y sin fin de cosas que muchos consumimos durante todo el año, no me prive de ellos, no fui radical, solo encontré el balance.
Mi tercer propósito fue realizar mi primer viaje sola, tal vez muchos aún siendo inclusive más jóvenes que yo, han hecho su primer viaje solos desde hace tiempo, pero yo no soy de las personas que se destacan por ser aventureras, he tenido un sin fin de inseguridades y miedos, pero he decidido ir dejándolos poco a poco. No viaje al extranjero, aunque hubiera estado perfecto, pero si me fui a un Pueblito Mágico, con mi mochila y mis tenis, sin conocer a nadie, sin haber estado antes ahí y quiero decirles que fue una de las experiencias más placenteras que pude tener, un amigo me dijo alguna vez que para viajar siempre lo debes hacer con la persona correcta. En este caso la persona correcta fui yo, me sirvió para aclarar mi mente, para recuperarme, para retomar mi camino, es curioso porque aún estando a 781.3 km lejos de mi hogar, nunca antes me había sentido tan segura, tan fuerte, tan feliz y lo mejor de todo sin añorar pasar esos días con nada, ni con nadie.
Mi cuarto propósito fue ser mejor en todo lo que me propusiera. Entonces no solo trate, sino que lo fui. Mejoré en mi trabajo, mejoré en mi persona, mejoré con mis relaciones interpersonales, y poco a poco los obstáculos que veía se fueron desvaneciendo. Es increíble cómo muchas veces nosotros mismos nos ponemos el pie para no avanzar. El cambio fue positivo, logre varias metas, unas que ya me había propuesto y otras tantas que ni siquiera sabía qué quería.
Mi quinto propósito fue hacer todo lo qué me gusta, entonces leí más libros que el año pasado, me aventuré a escribir, me di tiempo para mí y eso es lo más valioso, tener tiempo para gastarlo como tú quieras, para salir, para bailar, para reír o simplemente para no hacer nada.
Ahora que los escribo me doy cuenta qué solo fueron cinco propósitos de doce y está bien y no pasa nada, al llevarlos a cabo todos sin dejar ninguno atrás, me doy cuenta qué lo importante es saber qué vas a hacer por ti, para ti, para tu bienestar. En mi caso este año me trajo la constancia qué le hacía falta a mi vida, me trajo serenidad, me trajo mucha luz y energía positiva. Este año se llevó mis tristezas, mis lágrimas, mis inseguridades, las penas qué traía desde hace varios años.
Así qué si aún no sabes cuál será tú propósito para el 2020, recuerda tener este tip como constante: despierta todos los días con una sonrisa en la cara, agradece por todo lo que tienes, pero más por tu familia, por tu trabajo, por tus amigos y por tu salud; camina siempre derecho con tus hombros erguidos, que sobresalga tu seguridad; hagan todo lo qué les gusta; si es qué se han enfadado con alguien, hagan las pases, no guarden cosas negativas en el corazón, sean amables y humildes; aprendan algo nuevo cada día, no se queden con las ganas o con la duda; sean sinceros y honestos, normalicemos qué esa sea la carta de presentación, no pongan máscaras; no se olviden de recordarles a sus seres queridos lo mucho que los aman; no hagan perder el tiempo de nadie, por qué es valioso y sobre todo tengan mucho amor propio y sean felices.