Ella es de esas mujes a la que todos llamarían "rara", fanática de la luna, de los atardeceres, del sonido del mar y de la lluvia, la que posee un alma de niña y un corazón enchapado a la antigua, amante de la sencillez y los detalles de la vida.
Adicta a las buenas conversaciones y risas, amante del vino, el café y la poesía.
Es de las que le resulta más sensual y atractivo una mente brillante que un físico vacío.
Cuando estas con ella te envuelve de su magia, te vuelves adicto a su esencia, sientes que el mundo es diferente, que el tiempo ya no corre igual, que la vida sabe a vida y que todo es mejor con ella.
Yo no la llamaría "rara", yo la llamaría "unica".












