Cuando aquella voz femenina la detuvo, Agatha se giró para ver el rostro de la muchacha, tratando de reconocerla. Por desgracia conocía pocos nombres, y el de esa pelirroja no estaba en ellos. — ¿Qué es eso? —Preguntó al escuchar aquel nombre. ¿Sería una rana convertida en un dulce? Que nombre tan raro. La curiosidad chispeó en sus ojos, creándose mil ideas de qué podría ser aquel objeto.
Su ceño se frunció por ¿cuánto? ¿dos, tres, cuatro segundos..? Y es que no se atrevía a descartar la idea de que la contraria le esté tomando el pelo— Es un... Espera, ¿nunca has visto una? —y ahora sonreía con suavidad, ante la idea de que fuera así— Un dulce de chocolate, si nunca lo has probado puedes considerar infeliz a tu vida...












