9 Juegos de mi niñez y que los hacia divertidos
Estoy estudiando diseño de juegos para aprender que es lo que hace a un juego “divertido”, o al menos una experiencia que de ganas de jugar. Existe mucha discusión sobre lo que significa un juego mas allá del concepto vago y simple del mero entretenimiento. Hace unos meses tome la decisión de ponerme en la tarea de documentarme bien sobre el tema, contactar personas con mucha mas experiencia y conocimiento en el área y realizar ejercicios que me ayuden a desarrollar mis habilidades como diseñador de juegos.
Hay un concepto de un juego de terror en el que llevo trabajando varios meses, pero entre mas estudié sobre el tema mas ignorante me sentía, por esa razón decidí enfocarme en entender bien que hace que la gente sienta miedo y que hace que la gente decida jugar juegos, de esta manera espero que cuando construya mi juego no sea una basura y que nadie lo quiera jugar.
Me hice con el libro “Game design workshop” de Tracy Fullerton, un libro que me fue recomendado por David Arcila e Italo Capaso. El primer capitulo del libro está enfocado en presentar el concepto de “game designer” y los fundamentos del diseño de juegos, habla de las habilidades necesarias del diseñador de juegos: comunicación, trabajo en equipo, proceso, inspiración, convertirse en un mejor jugador y creatividad.
En este último punto resalta la experiencia de Miyamoto y de como sus juegos fueron inspirados fuertemente en sus experiencias de la niñez, la premisa es que cuando somos niños muchas de las interacciones sociales giran en torno al juego y muchos de los juegos varían sus reglas y se adaptan dependiendo de los jugadores. De esta manera el libro sugiere hacer un ejercicio en el cual recuerde 10 juegos de la niñez y trate de describir que era lo divertido de estos juegos. Esta fue una buena excusa para forzarme a escribir una entrada en el blog acerca de esto.
Sin mas largas acá van los 9 juegos de mi niñez (no logré enumerar 10) y qué los hacia divertidos:
Pista de obstáculos: el parqueadero de la casa donde vivíamos era bastante grande y permanecía desocupado, por alguna razón habían unas tablas de madera y unos ladrillos que dejaron olvidados, el juego consistía en atravesar todos los obstáculos sin tocar el piso que era de lava ardiente, usábamos también pitas/cordones que si se tocaban destruían los pasos para llegar a la meta, a veces tocaba saltar con mucha precision para caer en un ladrillo y no morir en el intento. ¿Qué lo hacia divertido? podíamos construir diferentes pistas de obstáculos que requerían que nos moviéramos dentro del parqueadero simulando una película de acción o aventura, personalmente me sentía Indiana Jones tratando de no morir mientras llegaba al tesoro, también era divertido ver cuando alguno no lograba saltar bien y se golpeaba bien fuerte.
Torneo de guerreros: en el colegio tuve un amigo al que le gustaba crear historias al igual que yo, cada uno tenia un grupo de personajes que había creado y que eran luchadores o tenían algún tipo de poder. Decidimos hacer un crossover en el cual todos los personajes participaban en un torneo de artes marciales, para hacerlo interesante y justo acordamos que las batallas serían decididas al azar usando dados, cada personaje tenia una serie de ataques dependiendo del rango que arrojaran los dados, cada ataque tenia un daño asociado y para evitar el daño el otro jugador debería de igual manera lanzar los dados para defenderse. Lastimosamente mi amigo no tenia mucha suerte y la mayoría de sus personajes perdieron en la primera ronda del torneo por lo que el juego llego solo hasta ahí. ¿Qué lo hacia divertido? Esto era una especie de juego de rol (aunque en ese entonces desconocía ese concepto), cada personaje tenia una personalidad y un estilo muy diferente, estábamos emocionalmente atados a cada personaje por ser nuestras creaciones y ponerlos en la arena a que se disputaran unos contra otros era muy divertido, el azar hacía que las peleas fueran totalmente impredecibles y nos forzaban a contar una historia que fuera acorde a lo que dictaban los dados. Si lo queríamos podíamos crear diferentes versiones del mismo torneo con resultados diferentes y situaciones en las que podría ganar el personaje menos esperado.
Laberintos: por alguna razón a mi hermano y a mi, nos gustaba mucho resolver laberintos, pero no laberintos sencillos sino de esos bien extraños con formas no regulares ángulos cerrados y bastante complejos, el juego consistía en que cada uno creaba un laberinto con papel y lápiz para que el otro lo resolviera, obviamente el laberinto debía tener una solución. Algunas veces teníamos variaciones en las que habían puertas que requerían llaves para poder seguir adelante. ¿Qué lo hacia divertido? el reto de crear un laberinto más difícil para el otro y la emoción de encontrar la solución del laberinto que tocara resolver en el menor tiempo posible. A veces resolvíamos el laberinto con la sola mirada, por lo que entre mas complejo y disparejo fuera el laberinto mas difícil sería resolverlo.
Guerra de ejércitos(batalla naval?): realmente no me se bien el nombre de este juego, pero trataba de lo siguiente, dos jugadores en una hoja de papel cuadriculado deben dibujar en lados opuestos separados por un gran espacio en blanco un número de unidades de un ejercito, tanques helicópteros, soldados, etc. Estas unidades pueden ocupar uno o mas cuadrados en el mapa. luego por turnos cada jugador debe “disparar” al campo enemigo, para esto debe hacer una marca del tamaño de un cuadrito en el espacio en blanco, luego doblar la hoja de papel y reteñir el disparo para ver en que lugar de la zona del enemigo impactó. Es una especie de batalla naval pero sin coordenadas, era algo mas de percepción y de entender como se reflejaban los disparos en la zona de batalla. ¿Qué lo hacia divertido? el “setup” del juego era una de mis partes preferidas porque creábamos un ejercito a nuestro antojo, y cada una de las unidades era una especie de héroe, era muy doloroso cuando una de las unidades era destruida. Me gustaba mucho el hecho que no era tan sencillo predecir como funcionaban los disparos ya que el hecho de doblar la hoja hacia que los disparos se reflejaran en el lado opuesto y era necesario calcular a ojo cual seria el resultado del disparo ya que no estaba permitido contar la distancia entre los cuadros.
Perderse intencionalmente: no estoy muy seguro si se puede considerar un juego, con mi primo salíamos en bicicleta al rededor del barrio. Una vez avanzamos mucho mas allá de lo que solíamos conocer y tuvimos que buscar un camino de regreso a la casa, luego intencionalmente salíamos por otras calles por las que nunca habíamos pasado y tratábamos de buscar un camino de regreso por otras calles diferentes, a veces tropezábamos con caminos que ya habíamos recorrido anteriormente lo que de alguna manera encajaba una pieza en el mapa mental de como se conectaban unas calles con otras. ¿Qué lo hacia divertido? la experiencia de la aventura y de descubrir lugares que nunca habíamos visto, no es que hayamos descubierto lugares misteriosos o algo así, pero si descubríamos parques, tiendas, nuevos barrios, grandes avenidas, era muy interesante notar como estaban conectados los diferentes barrios y lugares que ya habíamos visitado. En mas de una ocasión sentimos que nos habíamos alejado demasiado de casa y nos angustiaba el hecho de regresar antes que anocheciera.
Juegos de la oca personalizados: cuando tenia unos 8 años descubrí que el tío de una vecina dibujaba juegos de tablero para ella, juegos muy sencillos similares a la oca o escalera, esto fue una gran revelación para mí, ya que hasta ese entonces nunca había caído en cuenta que yo podía construir mis propios juegos, no recuerdo que tantos juegos llegamos a hacer con mi hermano pero si recuerdo uno que tenia puentes en cartulina y era acerca de una carrera de autos. ¿Qué lo hacia divertido? La construcción de los juegos era muy chevere, ya que inicialmente dibujamos la grilla y luego se incluían los diferentes efectos sobre la ficha del jugador cuando caía en una casilla, hacíamos el dibujo acorde al efecto, la tarea de colorear cada casilla era muy agradable. Luego venia el jugarlo, era chevere jugar con mis primos lo que recién habíamos creado, ver sus reacciones y evidenciar que había salido bien o mal en el juego.
Batallas épicas con naipes: en general lo que hacia era recrear batallas entre 4 reinos, cada uno era el color o la pinta de la carta, así los diamantes se enfrentaban a los tréboles , picas y corazones y al final solo quedaría un reino victorioso, obviamente todos tenían su rango y los mas poderosos eran los Ases y los Jokers, esta misma dinámica la aplicaba con las fichas de ajedrez e incluso con las fichas de domino. ¿Qué lo hacia divertido? imaginaba diferentes historias y las razones de los enfrentamientos entre los reinos, cuales eran los poderes especiales de cada uno según su pinta, forma o valor. Siempre eran batallas épicas (en mi cabeza).
Aviones de papel: este fue un juego que realizamos mas de un par de veces con mi hermano y mis primos, consistía en realizar el avión de papel que llegara mas lejos, diseñábamos diferentes modelos y los lanzábamos en el garaje de la casa viendo que tanto podían recorrer o que tanto tiempo podían permanecer en el aire, algunos tenían diseños muy originales pero no siempre volaban mucho. ¿Qué lo hacia divertido? El hecho de crear y experimentar diferentes diseños, siempre se podía crear un avión totalmente diferente a cualquiera hecho previamente, los personalizábamos dándoles nombre y escribiendo o dibujando cosas en ellos, la competencia también era muy divertida y era muy interesante tratar de descubrir por qué un avión volaba mucho mejor que otro.
Stratego: compré este juego cuando tenia unos 9 años y lo jugamos con mi hermano por 4 o 5 años mas. Este juego es la excepción a la regla que he seguido hasta ahora, Stratego es un juego de mesa fabricado por Milton Bradley para dos jugadores, el juego consiste en capturar la bandera del ejercito oponente disponiendo de varias unidades que representan un ejercito con sus diferentes rango y habilidades. Una unidad de nivel 9 es vulnerable contra una unidad de su mismo nivel o superior, el secreto está en que el oponente no puede saber como están dispuestas las unidades enemigas en el tablero y debe adivinar o sugerir cual es la estrategia que uso su oponente para ocultar la bandera y evitar su captura. ¿Qué lo hacia divertido? Era un reto intelectual descubrir las estrategias que cada uno tenía para engañar al oponente y hacerle pensar que la bandera que quería capturar se encontraba en otra ubicación, de igual manera descifrar que estaba haciendo el otro y descubrir que estaba planeando. Este juego me gustaba tanto que tenia una lista con varias estrategias que había diseñado para usar al momento de jugar.
Traté de agregar juegos que no fueran muy clásicos precisamente para tratar de recordar esas experiencias muy personales que de alguna manera pueden definir mi estilo.
Este ejercicio me hizo recordar aspectos de mi infancia que quizás ya había olvidado, al parecer fui muy afortunado porque pude experimentar muchos tipos de juegos diferentes con mi hermano y mis primos, de alguna manera la restricción de no tener muchos juguetes o juegos de mesa tradicionales hizo que nos ingeniasemos diversas maneras de entretenernos con lo que teníamos a nuestro alcance, me gustó descubrir que ya desde niño me gustaba crear juegos y compartir experiencias con mis amigos. Una de las razones por las cuales decidí estudiar ingeniería de sistemas fue porque un compañero dijo: “quiero estudiar eso porque así puedo aprender a hacer videojuegos”, (eso fue cierto en parte).
Quizás no sobra hacer una segunda parte de este blog enfocándome en los juegos que realicé durante mi adolescencia y mi paso por la universidad.