No solía pasearse por el campus, pero aquella vez era necesario pues intentaba evitar cruzarse con la pavorosa multitud que su horario de clases le obligaba a sustentar. Sin embargo, no goza de la buena suerte que pensaba: era la primera vez que no marchaba con paranoia de ser golpeada por algún deportista deficiente, e irónicamente, eso fue exactamente lo que sucedió. Ni siquiera fue capaz de sortear su suerte antes de que el ovalado objeto se estrellase contra su cara, y para cuando se enteró, ya había aterrizado en el suelo. —Sólo te aviso que tú me vas a pagar la nariz. —se atrevió a bromear antes de soltar un leve quejido por el daño que el puto OVNI había ocasionado en su rostro. Aún con el constante sangrado esparciéndose por todo su semblante, parecía muy relajada, ahí repantigada en el césped con la vista en el plomizo cielo. Lo cierto es que, sólo estaba meditando cómo herir al causante de su transitorio incidente.
— ¿Por qué demonios no le has desfigurado el rostro?— pregunto con cierta confusión mientras tomaba asiento junto a ella, si a la oji azul le hubiese sucedido lo mismo que a la contraria el chico se encontraría en esos momentos veinte metros bajo tierra — No tengo servilletas pero… Ten— dijo entregándole una hoja en blanco de su cuaderno — Son mas resistentes que el papel higiénico—.










