Pshyco-Logist; Parte 1
La espera siempre es larga en la sala adornada con un par de plantas ornamentales y unas cuantas revistas de 1990, cada vez que alguien atravesaba la puerta, ansiosamente esperaba escuchar mi nombre, y así, entrar a su mundo.
-Señor Tanaka, pase por favor.-
La tan esperada llamada había llegado al fin, alegre, el hombre de apellido Tanaka se levanta y abandona la pequeña sala de espera, para ingresar a su lugar favorito en el mundo, un consultorio psicológico.
-Señor Tanaka, por favor tome asiento.-
Tanaka siempre se tomaba un pequeño momento para deleitarse con la imagen de la perfección, hombre blanco, cabello negro medianamente largo, ojos color café encendido, y anteojos que enmarcaban sus largas y delicadas pestañas, cabe mencionar que siempre llevaba trajes elegantes, que parecían muy caros, y combinaban perfectamente con su bata impecablemente blanca, era perfecto, realmente lo era.
El hombre de la bata blanca buscaba entre los archivos, el de Tanaka Mako. Hombre, 30 años, había empezado a sufrir constantes alucinaciones desde que su padrastro había abusado de el a los 16, desde eso estaba obsesionado con la figura masculina, a tal punto que casi mutila a, en ese entonces, su mejor amigo.
-Bien, señor Tanaka, cuénteme, cómo va el trabajo?-
Tanaka no podía pensar en nada mas, solo quería sumergirse en esos hermosos ojos cafés, empezaba a divagar, a perderse en la vida cotidiana del Dr. Michaelis, a qué hora se levantaba, como se vería, cuando tomaba una ducha, tendrá novia? Esposa? Como se verá cuando esta con ella? Debe verse realmente bien, puedo imaginar sus músculos perlados por el sudor del éxtasis….
-Señor Tanaka……-
Regreso al mundo real.
-Si…. El trabajo… esta… bien- decía tímidamente mientras trataba de adentrarse nuevamente en ese mundo fantasioso, en el que podía seguir cada paso del Dr. Michaelis.
Podía verlo caminar, tan perfecto, con unos pantalones negros algo ceñidos, y de su brazo, se aferraba gentilmente una hermosa chica, de cabello rubio, gran figura, hacían una pareja perfecta.
Abruptamente Tanaka vuelve a la realidad, siempre había soñado con el doctor Michaelis rodeado de mujeres, pero nunca había visto a una tan claramente, sus facciones, el color de su cabello, la forma de su cuerpo, el color de sus ojos, podía decir que hasta sentía el aroma de su perfume.
-Bien, señor Tanaka, y que tal la relación con su madre?-
Madre? Esa mujer no lo había defendido cuando su padrastro estaba sobre él, embistiéndolo al punto de poder sentir como se rompía lentamente, mientras veía, parecía que ella también lo disfrutaba, no tenía miedo, solo quería estar allí, presenciando el acto barbárico.
-Esto no está funcionando……..-
Tanaka se percata que desde la puerta que daba al armario con los suministros, salía una chica rubia, con un traje de enfermera bastante revelador, empujando un pequeño carrito con varios dulces, chocolates, barras de caramelo, pequeñas bolitas de un color más cristalino, pequeños pasteles adornados con flores y uno que otro masmelo esparcido sobre esta.
La chica dejo el carrito detrás del sillón en el que se encontraba sentado el señor Tanaka, camino lentamente hacia él, Tanaka solo podía observar embelesado. –Es el Ángel perfecto para el doctor- pensaba, mientras la chica apoyaba su rodilla derecha sobre el brazo del sillón, y se acercaba al oído de Tanaka.
-Se pondrá interesante…..-
Diciendo esto la chica se levantó y camino hacia el sofá frente a Tanaka, en el que se encontraba sentado el Dr. Michaelis, ella se sentó junto a él, bastante cerca, cruzo sus largas piernas, y con su mano empezó a jugar coquetamente con la bata del doctor, mientras veía ocasionalmente a Tanaka, y le regalaba una pícara sonrisa, que lo hacía tener escalofríos desde la punta del cabello hasta la de los pies.
-Muy bien, señor Tanaka, empezaremos nuevamente.-
La chica desanudaba lentamente la corbata del Dr., mientras, Tanaka solo podía ver, fijamente, cada movimiento que realizaban las perfectas manos de su nuevo Ángel, como sus rostros cada vez más se acercaban, como sus respiraciones comenzaban a coordinarse, las manos curiosas del Dr. Empezaban a recorrer las largas piernas de su enfermera, ella acariciaba su rostro, desabotonaba su camisa…….
-Señor Tanaka, que tal va con la chica que menciono la última sesión?
Seguir leyendo
I just find this old history I write a few years ago......
I’m not THAT bad, right?











