Me faltó decirte: te quiero
Y es que a veces en la vida, más que con quién, se trata de por quién.
Nuestra historia no fue nunca perfecta.
Supongo que solo éramos dos cuerpos de pura hormona y mariposa que empezaba a salir de la crisálida.
Dos adolescentes llenos de ganas, que más que quemar las calles de Madrid, temblaban de miedo cuando el suelo se rompía a sus pies.
Quizá una caricia no me supo tan bien hasta que fue tu mano la autora de mi crimen, del erizar mi piel.
Las semanas han pasado ya de largo,
y aún no consigue salir de mi mente el olor a palomitas con mantequilla que inundaba la sala de cine.
Igual de “ideal” que nosotros para una primera cita.
Nuestras manos ni siquiera rozaron un instante.
Tu mirada nerviosa, sumada al aumento de mis pulsaciones no hacían sino dejar claro que “como amigos” no era lo nuestro.
Cualquier poema de amor ya habría anotado un beso, pero ni tú ni yo somos versos de Neruda o Benedetti.
Somos quienes hablan y debaten sobre espíritus y muerte,
que inventan universos paralelos y teorías sobre qué hay más allá.
Creo que lo único común de nuestra historia de amor fue la lluvia como banda sonora,
como alfombra de nuestros pasos inquietos,
como el recurso del “vaya, que mal tiempo hace” que llena silencios.
Y es que ninguno de los dos fue capaz de convertir en palabras lo que rondaba nuestra mente
Entonces, fue una pantalla la que me dio el poder de dejar a un lado mi vergüenza y decirte, por fin, que te habías convertido en mi último pensamiento de la noche, ese que reservas con el fin de que se convierta en un sueño
Ni 24 horas pasaron y ya entendimos que los labios que no se conocen tan de cerca, son aún más tímidos que sus dueños.
Y sí, dicen que las palabras se las lleva el viento,pero creo que este vuelve para susurrar a mis labios que los tuyos, son los indicados y que no importa que hagan música demasiado alta.
Crecer lleva su tiempo y siento que,
mi cariño aumentaba un centímetro al infinito.
Y las tardesque tus manos visitaban mi cintura,
Te juro, mi amor, que esto no pretendía ser una poesía cursi, que eso es lo que menos falta nos hace ahora mismo.
Pero qué quieres que escriba a las tres de la mañana,
Inseguridad ha sido mi apellido desde hace muchos años.
y qué iba a hacer yo con más miedos que vergüenzas, sino abrirle las puertas de par en par.
pues vivía bien alimentada y cada cierta persona engordaba un poco más.
¡Cómo disfrutó al ver que no sabía si tú te quedarías!
Pues fuiste el ocupa perfecto,
el único que consiguió que tomara un respiro después de tantos años de duro trabajo…
Con los párpados a media hasta y las pulsaciones madurando a cada milímetro de piel,
besando los 7 lunares, los únicos que cubrían mis miedos;
entendiendo que los besos pueden no ser amargos si los labios te pertenecen a ti;
rememorando cada segundo que me hiciste sentir que amar y dar hasta el alma merecía la pena;
sabiendo que me engañaría a mi misma si creía que esta sensación de desahogo sería eterna,
observando cómo el color de tus mejillas enrojecía a cada “sí”;
susurrando en un aliento acompasado lo que no nos atrevíamos a gritar...
Comprendí que no volvería a ser capaz de sentir igual;
que mis pulsaciones extrañarían tus besos,
que mis insomnios, a partir de entonces, tendrían nombre propio;
que la inseguridad regresaría de vacaciones;
que nuestra música se convertiría en un concierto en solitario;
y que tantas cosas me quedarían por hacer..
Pero, sobre todo ello, me faltaría decirte: “te quiero”, muy bajito, al oído, por miedo a que se escape de mí.
Y es que realmente no se trata de quien se quede más tiempo,
ni se necesita una historia de cuento,
solo alguien por quien crear un recuerdo,