Oaxaca, donde las calles se visten de fiesta
A penas a tres cuadras de haber iniciado su recorrido, el huarache izquierdo se le rompió, pero esto no fue impedimento para seguir dándole al machete chunco. Así, con el pie izquierdo descalzo, inició su recorrido un joven de la delegación de San Vicente Coatlán el primer desfile de Guelaguetza 2014.
No fue al único que su pata de gallo le falló, pues otro de sus compañeros se agachaba en cada parada que hacían para poder ajustar las cintas de cuero de su huarache. Entre empujones y música, el bailarín apretaba su pie para no perder el calzado.
Hasta a los danzantes de la pluma, representante de Zaachila, sus huaraches les jugaron una mala pasada, pues al menos dos salieron volaron en el aire, al ritmo de sus saltos, su calzado danzó.
Entre prisas y dudas, junto con el atardecer, los turistas buscaban un lugar para apreciar el primer desfile de delegaciones. Caras de desconcierto es lo que se podía ver antes de iniciar la actividad.
¿Dónde es el desfile?, fue la pregunta que se escuchaba por las calles del Andador Turístico y que los visitantes preguntaban a cada agente de policía o tránsito que se encontraban. La cruz de piedra lució vacía.
Este año, el desfile partió de la calle de Valentín Gómez Farías, a un costado del Jardín Conzatti, el destino fue el Zócalo capitalino. En un recorrido poco inusual, que inició a las 18:00 horas, que contempló la Avenida Juárez y al menos dos vueltas, la fiesta se dejó sentir.
El sonido del tambor y la flauta de madera, conocida tradicionalmente como chirimía, fue el anuncio de que la máxima fiesta oaxaqueña ha iniciado: la Guelaguetza. Atrás venía la banda de música de la Policía Estatal, que con sus notas levantaron los chiflidos y gritos.
Entonces las faldas de chillantes colores se dieron vuelo, las chinas oaxaqueñas danzaban el jarabe del valle. Sobre su cabeza movían las canastas, que con flores lucían figuras religiosas.
Así, por unas horas las calles oaxaqueñas pasaron de los gritos de protesta a los de ¡Viva Oaxaca!, ¡Viva la Guelaguetza!, los cuales salían de la multitud que abarrotó las banquetas para ver a cada delegación.
Con el misticismo que caracteriza a la región, llegó el turno de Huautla de Jiménez, que al ritmo de la cadencia del son de naranjo, regaban flores de azahar. Entonces llegó la algarabía y garbo de El Espinal.
Y entre gritos y movimiento cadenciosos desfiló Loma Bonita, que es la segunda ocasión que desfila por las calles. Aunque son señalados como jarochos, esta delegación pertenece a la zona del sotavento, que incluye a la entidad oaxaqueña.
Enseguida llegaron Miahuatlán, San Pedro Comitancillo, para dar paso a uno de los grupos más aplaudidos y fotografiados, Tuxtepec con Flor de Piña.
Las jóvenes marcaban sus pasos en la estrecha calle, pues las personas buscaban colarse para tomarse una foto, grabar su andar o simplemente deleitarse la mirada con el bordado de sus huipiles.
Después de la piña, continuaron San Melchor Betaza, San Vicente Coatlán, San Juan Colorado y San Agustín Loxicha, otra delegación que se presenta por segunda ocasión en la fiesta.
En seguida se hicieron presentes los novios. Dos muñecos en forma de guajolotes y disfrazados como novios. Era Ocotlán de Morelos con el baile que lleva el nombre del animal.
“Hey, look this turkey”, dijo un turista extranjero a su compañera mientras señalaba un guajolote que llevaba colgando uno de los bailarines, animal que en cada parada era zangoloteado al ritmo de la música.
Con el moco colgando, el guajolote dio paso a la mística Danza de la Pluma, representa por jóvenes de Zaachila. Aunque el penacho se hacía de lado por el peso, los danzantes no dejaban de sorprender a los asistentes.
Entonces retorno el Istmo, esta vez con representantes de Ixtepec, para dar paso a los versos y mezcal de Pinotepa Nacional, cuya delegación fue de las más desordenadas, pues los acompañantes de los bailarines se apropiaron de la calle.
“Pon orden”, decía un trabajador de turismo al profesor encargado del grupo, pues entre baile y baile se echaban su trago de mezcal, además que sus acompañantes no permitían que los jóvenes avanzaran con orden y al ritmo del resto de las delegaciones.
Enseguida se dejó escuchar nuevamente el jarabe del baile, era para el segundo grupo de chinas oaxaqueñas. Entonces, las calles oaxaqueñas se impregnaron con olor a cuero, las espuelas se dejaron escuchar en el concreto, eran los diablos de Juxtlahuaca.
Después llegó el torito de Macuiltinguis, el cual tiró a más de dos de los bailarines; y el olor del poleo se dejó sentir con San Antonino Castillo Velasco, seguido de San Antonio Huitepec y el ovacionado jarabe mixteco de Huajuapan de León.
Así, de la mixteca los visitantes de fueron a la costa con Santa María Huatulco, la tercer delegación que se presenta por segunda ocasión en las fiestas de julio.
Ya con pocos aplausos, entre espacios de gente que abandonaron su lugar, todo el turno de San Juan Cacahuatepec, Tlacolula de Matamoros y los danzantes de Tlacochahuaya, que por ser la última delegación no fue tan apreciada como el resto.
Ya en el zócalo, el desfile fue observado por el gobernador, Gabino Cué, acompañado del secretario de turismo, José Zorrilla, así como de los artistas invitados: Andrés García, Betty Monroe y la ex integrante de la Academia, Melissa Barrera.
Todos, con su copa de vino o vaso de mezcal en la mano, vieron pasar un a una las delegaciones que este primer lunes se presentan en la Rotonda de las Azucenas.