“Yo: Me tomó un poco más del tiempo que esperaba decidir cómo felicitarte, porque creo todos merecen una felicitación en su cumpleaños. No sé si quiero empezar con un “Feliz cumpleaños, pásatela bien”, no es muy mi estilo, la verdad… creo que es importante que sepas que eres una de las personas más atormentadas y difíciles que he conocido en toda mi vida, pero también tienes una de las almas más hermosas y ocultas que jamás conoceré. Por eso espero que todos tus deseos, anhelos, sueños… se cumplan. Que recorras la vida sabiendo quién eres, lo que quieres, que te encuentres a ti mismo. Espero que veinte años sean lo suficientes para que comiences a vivir y dejes de lamentarte, que reconozcas lo afortunado que eres en las cosas que lo eres y que no habrá desgracia ni mal que siga haciéndote mal o que, por lo menos, sepas lidiar con ello. Sé que festejarás y la pasarás de maravilla, esta noche, en algún lugar de la ciudad, brindaré por ti, por que seas feliz y que tengas una vida maravillosa, bienvenido a los veinte. Tú: Nunca he sabido cómo responder a las felicitaciones, no sé, no entiendo muy bien ese concepto, pero sin lugar a dudas, hay gracias que digo con toda el alma, y uno de ellos es para ti. No sólo por esto, sino, por dejarme verte, por compartirme parte tu historia, y gracias por haberme dejado compartirte parte de la mía. Tienes algo mujer, que créeme que no he visto, quizás nunca en mi vida, por lo tanto me es difícil describirlo, pero sea lo que sea, espero que nunca lo pierdas, porque simplemente te hace resplandecer de una forma que no pasa desapercibida nunca. Tampoco dejes de escribir jamás, porque pocas cosas me mueven, y palabras tuyas lo han hecho. Y deja el miedo, lo mucho o poco que tengas, a mostrar lo que hay dentro de ti, porque lo que yo vi, créeme que lo recordaré hasta no sé cuando. Sigue caminando cómo tanto te gusta hacerlo, siendo tú, sintiendo cómo poca gente sabe hacerlo. Te podría decir muchas cosas, pero extrañamente las palabras no me salen, supongo que tus palabras volvieron a moverme al punto de dejarme boquiabierto. También voy a brindar, por todo lo que eres, para que cuando lleguen las canas y las arrugas, puedas decir de que le ganaste a la vida, que tomaste todo lo posible de ella hasta que no haya quedado una sola gota, con todas las alegrías, las tristezas, las sorpresas, los giros, las vueltas, las sonrisas, bueno, con todo lo que se debe vivir para poder decir que se vivió. Y aunque sé que ya lo dije, gracias, de nuevo, con toda el alma.”