‘¿Como si me fastidiara tu mera existencia?’ completó en su mente, y por primera vez agradeció que el mito de las habilidades especiales no fuera cierta para aquellos vampiros. “¿Aburrida?” quiso preguntar con sorpresa, pero terminó cobrando esa tonalidad monótona, desprovista de novedad. “Eso no puede quedarse así por mucho tiempo, más vale que te entretengas un rato. He visto cómo se ponen tus padres cuando no te ven a gusto y– hay que reconocer que no es nada lindo. ¿Te gustaría que te acompañara en tu búsqueda de la diversión?”
“No” respondió de la misma manera de antes, clara y precisa. Sabía bien que él no lo estaba ofreciendo por amigable o porque quisiera pasar tiempo con ella, lo hacía por su propio bien, sabía que si Binnie estaba feliz, sus padres lo estarían y no pedirían nada al humano, eso era lo que le molestaba, el no ser la protagonista de sus intenciones “Estaré bien sola, seguro encuentro a otro humano que torturar y pronto tu estarías libre de mi” agregó luego, ya habiendo girando sobre sus talones y continuado su camino.













