"I have gone gray, raised a family and gotten a little fat waiting for these songs over the last couple of decades. Now I just feel like a skinny, single teenager again. It has all been worth it." Dublin, 1991 - 2013

pixel skylines
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
styofa doing anything
RMH
todays bird
Monterey Bay Aquarium
$LAYYYTER

★
d e v o n
Keni

blake kathryn
Sweet Seals For You, Always
almost home

titsay
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
No title available

roma★

No title available
ojovivo

seen from United States
seen from Brazil
seen from Australia
seen from Pakistan
seen from United States

seen from India
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Bangladesh
seen from United States
seen from United States

seen from New Zealand

seen from Canada

seen from United Kingdom
seen from United States
@blogsalvaje
"I have gone gray, raised a family and gotten a little fat waiting for these songs over the last couple of decades. Now I just feel like a skinny, single teenager again. It has all been worth it." Dublin, 1991 - 2013
New York, 1985
Quinn sat down at the counter and ordered a hamburger and a coffee. As the counterman swung into action, he spoke over his shoulder to Quinn.
-“Did you see the game tonight, man?”
-“I missed it. Anything good to report?”
-“What do you think?”
For several years Quinn had been having the same conversation with this man, whose name he did not know. Once, when he had been in the luncheonette, they had talked about baseball, and now, each time Quinn came in, they continued to talk about it. In the winter, the talk was of trades, predictions, memories. During the season, it was always the most recent game. They were both Mets fans, and the hopelessness of that passion had created a bond between them.
The counterman shook his head. “First two times up, Kingman hits solo shots,” he said. “Boom, boom. Big mothers— all the way to the moon. Jones is pitching good for once and things don’t look too bad. It’s two to one, bottom of the ninth. Pittsburgh gets men on second and third, one out, so the Mets go to the bullpen for Allen. He walks the next guy to load them up. The Mets bring the corners in for a force at home, or maybe they can get the double play if it’s hit up the middle. Peña comes up and chicken-shits a little grounder to first and the fucker goes through Kingman’s legs. Two men score, and that’s it, bye-bye New York.”
“Dave Kingman is a turd,” said Quinn, biting into his hamburger.
“But watch out for Foster,” said the counterman. “
Foster’s washed up. A has-been. A mean-faced bozo.” Quinn chewed his food carefully, feeling with his tongue for stray bits of bone. “They should ship him back to Cincinnati by express mail.”
“Yeah,” said the counterman. “But they’ll be tough. Better than last year, anyway.”
“I don’t know,” said Quinn, taking another bite. “It looks good on paper, but what do they really have? Stearns is always getting hurt. They have minor leaguers at second and short, and Brooks can’t keep his mind on the game. Mookie’s good, but he’s raw, and they can’t even decide who to put in right. There’s still Rusty, of course, but he’s too fat to run anymore. And as for the pitching, forget it. You and I could go over to Shea tomorrow and get hired as the top two starters.”
“Maybe I make you the manager,” said the counterman. “You could tell those fuckers where to get off.”
“You bet your bottom dollar,” said Quinn.
Paul Auster, City of Glass
La rubia de New York y su corazoncito de cristal. EE.UU. 1979.
¿Con quién de los argentinos muertos te gustaría tomar mate?
-Con el Che Guevara, porque me gustaría que me cuente un par de cosas… con Victoria Ocampo, con Borges, con Gardel… ¡pero con Gardel tomaríamos champagne… seguro! (sonríe)
Ética
La ética no es, ni mucho menos (como ha llegado a ser a partir de la visión penitencial cristiana) una búsqueda del deber, de la obligación, del sacrificio. No. Para Aristóteles la ética es una reflexión sobre la acción humana en búsqueda de la libertad y la felicidad.
Los Ángeles, 1992.
París, 2004.
12 de Abril, 1961
Pablo del Valle, Feria del Libro, Madrid, julio de 1994.
Conocí a una mujer. Conocí a muchas mujeres, pero sobre todo conocí a una mujer. Esta mujer, cuyo nombre es preferible dejar en el anonimato, se enamoró de mí. Ella trabajaba en Correos. Era funcionaria de Correos, decía yo cuando los amigos me preguntaban qué hacía mi mujer. En realidad eso era un eufemismo para no decir que ella era cartera. Vivimos juntos durante un tiempo. Por las mañanas mi mujer salía a trabajar y no regresaba hasta las cinco de la tarde. Yo me levantaba cuando oía el leve ruido que hacía la puerta al cerrarse (ella era delicada con mi descanso) y me ponía a escribir.
A veces, cuando volvía a casa a las tantas de la madrugada, me detenía en el barrio en el que ella solía trabajar y remedaba, simulaba, imitaba con gestos entre militares y fantasmales, su rutina diaria. Al final terminaba vomitando y llorando apoyado en un árbol, preguntándome a mí mismo cómo era posible que yo pudiera convivir con esa mujer. Nunca encontré respuestas o las que encontré no resultaban plausibles, pero lo cierto es que no la dejé. Vivimos juntos durante mucho tiempo. A veces, en un alto en la escritura y para consolarme, me decía que peor hubiera sido que fuera carnicera. Yo hubiera preferido, más que nada seguir la moda, que fuera policía. Policía era mejora que cartera. Cartera, sin embargo, era mejora que carnicera.
Finalmente me gané el premio Nuevas Voces del Ayuntamiento de Madrid y de la noche a la mañana me vi en posesión de tres millones de pesetas y de una oferta para trabajar en una de los más conspicuos periódicos de la capital. Estoy escribiendo mi segunda novela. Y dejé a mi mujer. El amor, no recuerdo qué clásico lo dijo, sonríe a los que triunfan. No tardé en ponerme a vivir con otra mujer.
Algunas noches, sin embargo, cuando estoy en mi estudio dando los últimos toques a mi crónica semanal o revisando algunas páginas de mi novela, escucho pasos en la calle y tengo la impresión, casi la certeza, de que se trata de la cartera que ha salido a repartir la correspondencia a una hora importuna. Me asomo al balcón y no veo a nadie o tal vez veo al borrachín de turno de vuelta a casa, perdiéndose por una esquina. No pasa nada. No hay nadie. Cuando vuelvo a mi escritorio, no obstante, los pasos se repiten y entonces sé que la cartera está trabajando, que aunque no la vea, la cartera está recorriendo su zona en la peor hora para mí.
Y entonces dejo mi crónica semanal y dejo el capítulo de mí novela y trato de escribir un poema o dedicarle e resto de la noche a mi dietario, pero no puedo. El ruido de sus zapatos sin tacones resuena en el interior de mi cabeza. Un sonido apenas perceptible y que yo sé cómo exorcizar: me levanto, camino hasta el dormitorio, me desnudo, me meto en la cama en donde encuentro el cuerpo perfumado de mi mujer, le hago el amor, aveces con mucha dulzura, a veces de forma violenta, y después me duermo y sueño que ingreso en la Academia. O no. Es decir. A veces, en realidad, sueño que ingreso en el Infierno.
El mundo de la literatura es una jungla. Yo pago mi relación con la cartera con unas cuantas pesadillas, con unos cuantos fenómenos auditivos. No está mal, lo acepto. Si tuviera menos sensibilidad, seguramente ya ni siquiera me acordaría de ella. A veces incluso tengo ganas de llamarla por teléfono, de seguirla en su reparto diario y verla, por primera vez, trabajar. A veces tengo ganas de quedar con ella en algún bar de su barrio que ya no es el mío y preguntarle por su vida: si ya tiene un nuevo amante, si ha repartido alguna carta proveniente de Malasia o Tanzania, si aún recibe, por Navidad, el aguinaldo del cartero. Pero no lo hago. Me conformo con oír sus pasos, cada vez más débiles. Todo lo que empieza como comedia termina como película de terror.
—Bolaño
Susana Puig, Cataluña, junio de 1994.
Me telefoneó. Hacía mucho que no hablaba con él. Me dijo tienes que ir a la playa, tal día y a tal hora. ¿Qué dices?, dije yo. Tienes que ir, tienes que ir, dijo él. ¿Estás loco? ¿Estás borracho?, dije yo. Por favor, te espero, dijo él, y me volvió a decir el nombre de la playa y el día y la hora a la que me esperaba.
Por un momento pensé que había colgado, no sería la primera vez, me llamaba, seguro, de un teléfono público, lo pude imaginar sin ningún problema, un teléfono del paseo Marítimo de su pueblo distante del mío a tan sólo veinte minutos en tren y quince en coche, no sé por qué aquella noche me puse a pensar en las distancias, pero no podía haber colgado, sentía el ruido de los coches, a menos que yo no hubiera cerrado bien mis ventanas y lo que estaba escuchando proviniera de mi propia calle. ¿Estás ahí?, dije. Sí, dijo él, ¿vendrás? ¡Qué pesado! ¿Para qué quieres que vaya si no tenemos nada más que decirnos? La verdad es que no lo sé, dijo él. Me debo estar volviendo loco. Yo también pensaba lo mismo, pero no se lo dije. ¿Has visto a tu hijo? Sí, dijo él. ¿Cómo está? Muy bien, dijo él, muy guapo, cada día más grande. ¿Y tu ex mujer? Muy bien, dijo él. ¿Porqué no vuelves con ella? No hagas preguntas imbéciles, dijo él. Quiero decir en plan amistoso, dije yo, para que te cuide un poco. Esto último parece que le hizo gracia, lo oí reírse, luego dijo que su mujer (no dijo su ex mujer, dijo su mujer) estaba muy bien tal como estaba y que no sería él quien se lo estropeara. Eres demasiado delicado, dije yo. No es ella quien me ha roto el corazón, dijo él. ¡Qué cursi! ¡Qué sentimental! La historia, por supuesto, yo me la sabía de memoria.
--Roberto Bolaño
...Para eso sirve la literatura, para que tu te vayas con el otro. Pero yo escriba que me fui contigo.
Efecto Doppler
'Es el efecto Doppler... cuando te alejas de mí'
Gustavo Cerati
05 - Efecto Doppler by Soda Stereo on Grooveshark
Dig a pony.
Untitled (Pair) - Roy Lichtenstein (1963)
Todos los hombres buscan a la mujer guapa, la mujer guapa solo quiere a un hombre.
Pero... ¿a quién?
I was totin' my pack Along the long dusty Winnamucka road. When along came a semi With a high canvas covered load. If your goin' to Winnamucka, Mack, with me you can ride. And so I climbed into the cab And then I setteled down inside. He asked me if I'd seen a road With so much dust and sand, And I said, "Listen! I've traveled Every road in this here land!" I've been everywhere, man. I've been everywhere, man. Crossed the deserts bare, man. I've breathed the mountain air, man. I travel - I've had my share, man. I've been everywhere. I've been to: Reno, Chicago, Fargo, Minnesota. Buffalo, Toronto, Winslow, Sarasota. Wichita, Tulsa, Ottawa, Oklahoma. Tampa, Panama, Mattua, LaPaloma. Bangor, Baltimore, Salvador, Amarillo. Tocapillo, Pocotello, Amperdillo, I'm a killer. I've been everywhere, man. I've been everywhere, man. Crossed the deserts bare, man. I've breathed the mountain air, man. I travel - I've had my share, man. I've been everywhere. I've been to Boston, Charleston, Dayton, Lousiana. Washington, Houston, Kingston, Texas County. Monterey, Fairaday, Santa Fe, Tollapersa. Glen Rock, Black Rock, Little Rock, Oskaloussa. Tennessee, Tinnesay, Chickapee, Spirit Lake. Grand Lake, Devil's Lake, Crater Lake For Pete's sake. I've been everywhere, man. I've been everywhere, man. Crossed the deserts bare, man. I've breathed the mountain air, man. I travel - I've had my share, man. I've been everywhere. I've been to Louisville, Nashville, Knoxville, Omerback. Shereville, Jacksonville, Waterville, Costa Rock. Richfield, Springfield, Bakersfield, Shreveport. Hakensack, Cadallic, Fond du Lac, Davenport. Idaho, Jellico, Argentina, Diamondtina. Pasadena, Catalina, See what I mean? I've been everywhere, man. I've been everywhere, man. Crossed the deserts bare, man. I've breathed the mountain air, man. I travel - I've had my share, man. I've been everywhere. I've been to: Pittsburgh, Parkersburg, Gravelburg, Colorado. Ellisburg, Rexburg, Vicksburg, Eldorado. Larimore, Adimore, Habastock, Chadanocka. Shasta, Nebraska, Alaska, Opalacka. Baraboo, Waterloo, Kalamazoo, Kansas City. Sioux City, Cedar City, Dodge City, What a pity. I've been everywhere, man. I've been everywhere, man. Crossed the deserts bare, man. I've breathed the mountain air, man. I travel - I've had my share, man. I've been everywhere.
Definición
(Del cat. y prov. salvatge).
1. adj. No cultivado. Se aplica a las plantas silvestres.
2. adj. Se dice del animal que no es doméstico, y generalmente de los animales feroces.
3. adj. Se aplica al terreno montuoso, áspero e inculto.
4. adj. Sumamente necio, terco, zafio o rudo. U. t. c. s.
5. adj. Se decía de los pueblos primitivos y de los individuos pertenecientes a ellos. Era u. t. c. s.
6. adj. coloq. Dicho de una actitud o de una situación: Que no está controlada o dominada.
7. adj. coloq. cruel (‖ insufrible). Le impusieron un castigo salvaje.