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Había tomado la precaución de cerrar la cocina, al menos buscar un poco de privacidad mientras conectaba su celular a una pequeña bocina y las canciones sonaban poco más alto que sus pensamientos, lo cual era bueno para la pelirroja, no tardó en agarrar el ritmo y mientras mezclaba la harina con los huevos y las chispas de chocolate, comenzó a tararear, dando ligeras vueltas al ritmo de la música, aparentemente de un muy buen humor mientras preparaba algunos pasteles, no por alguna razón en especial, solo por el gusto de cocinar algo.
Ingresó en la cocina haciendo caso omiso a la música que provenía del lugar, pero fue incapaz de ignorar la escena que protagonizaba la muchacha allí dentro. Una sonrisa divertida bailó sobre sus labios.- Sabes que las cámaras aun funcionan con la puerta cerrada, ¿verdad? - Cuestionó a modo de broma.
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Por fin habían vuelto a la villa. Abel se había cansado de la multitud con la que se rodeó al estar en la feria y lo que más quería en esos momentos era un poco de tranquilidad, tomando un buen café y leyendo un libro. Desafortunadamente se le olvidaba que se encontraba viviendo con varias personas, así que cuando se dirigió a la cocina en busca de café, se dio cuenta que el envase estaba casi vacío –¡maldición!– casi gritó –¡¿quién joder se acabó el café?!– gruñó mirando a su alrededor esperando una explicación.
- No tienes que gritar de esa forma.- Murmuró a su acompañante, el cual parecía haber sido ajeno a ella desde el inicio. No le molestaba no ser vista, pero el repentino ataque de rabia contrario, había terminado por asustarla un poco.- Solo prepara más.
“¡Oh, dios!” Abrió su boca formando una pequeña O. “Lo siento mucho, todavía no sé bien cual es mi habitación en este lugar.” Llevó su mano hasta su frente para negar con su cabeza. “Te volveré a dejar en la tranquilidad de tu habitación.” Rió con suavidad.
- Descuida.- Murmuró a la contraria a modo de respuesta, aquella interrupción no había sido tan mala. Después de todo, ella misma conocía a fondo aquella acción. Más de una vez, un error como aquel, le había costado algunos inconvenientes.- ¿Cuál es tu habitación? - Cuestionó a la fémina.- Quizá pueda ayudarte a encontrarla.
Lo que según la castaña no causaba gracia, claramente si la causaba para el francés, quien había alzado ambas comisuras de sus labios a pesar de hacer sus mayores esfuerzos para no terminar riendo abiertamente. ❝¿Estás segura? fue bastante divertido para mi.❞ confesó, cruzado de brazos y levemente recargado contra la reja. ❝¿Complejos de altura, pequeñita?❞
- Claro, porque no es de tu altura de la cual se burlan.- Masculló con la diversión danzando sobre sus palabras. No solía enfadarse con facilidad, mucho menos cuando se trataba de aquel tema. Había sufrido toda clase de bromas respecto a su estatura, ahora las tomaba con más humor que al inicio.- Tu también los tendrías si estuvieras debajo del metro sesenta.- Aseguró al muchacho, negando con la cabeza.- Es una vida realmente triste, ¿sabes?
Se aferró en un deje suave y delicado al agarré de su opuesta, y en respuesta al comentario dedicado a su acto; su nariz de vio fruncida, digna actitud de menuda infante entregado a un atisbo emocionante y jovial, para después conjugar con un sonido digno del mismo sentimiento. “Ese es el punto, pequeña” agrego, con un hilo de voz aterciopelado, sumiéndose completamente a su papel, y buscando diversión en el hecho. Después de todo, tenía que buscar agrado dentro de un lugar tan ridículo, para sus gustos y propios conceptos. “Vaya, tenías razón. Estoy cayendo profundamente enamorada de ti, ¿No ves los corazones que fluyen de mis pupilas?” cuestionó, en un acento italiano, abundantemente hostigoso, y en un exagerado batido de pestañas. Cual fulminó antes de estallar en carcajadas.
No iba a negar que aquella absurda situación, comenzaba a tornarse realmente divertida. A pesar de haber iniciado como una mera broma, el hecho de realizarla, no resultaba tan malo como, quizá, habría terminado con alguien menos humor.- No en público.- Pidió arrugando ligeramente la nariz, callando las risas que luchaban por brotar de su garganta. La sonrisa que adornaba sus facciones se amplió al escuchar las palabras de la castaña, haciéndola fijar sus orbes en las contrarias de forma casi involuntaria.- Es el efecto de la atracción, cariño.- Bromeó con ella, buscando continuar con aquel ambiente relajado y divertido, creado entre ambas.- Veamos que tiene para nosotras este sitio.- Murmuró adentrándose en el dichoso túnel, arrastrando a su compañera junto a ella gracias a sus aun enlazadas manos.
X
❝Mentiras.❞ acusó señalando a la castaña con el dedo índice para después negar la cabeza. ❝Fue el juego más difícil que he jugado en mi vida. Casi pierdo mi vida intentando conseguirte ese oso.❞ dramatizó con seriedad, más una sonrisa llena de burla no tardó en plantarse en sus labios. ❝No me digas que esas cosas te asustan, Bo.❞ indagó un tanto divertido ante la reacción obtenida por la chica.
- Lo sé, Jude.- Siguió con la dramatización del contrario.- Y es lo más lindo que alguien ha hecho por mi, jamás lo olvidaré.- Continuó antes de romper en pequeñas risas. Carraspeó regresando a la neutralidad de su semblante, buscando demostrar que las palabras ajenas no eran acertadas.- No es eso.- Respondió de inmediato.- Pero no soy de las que reaccionan bien a los sustos repentinos.- Confesó un tanto apenada por ello.- Si nos echan de allí, será tu culpa por hacerme ir.
“Absolutamente, con toda la amplitud del término” confirmo, sin dejar un poco de esperanza en lo que las necesidades de la castaña pudiese cubrir, dejando al descubierto que cada una de sus palabras iba acompañada de una gran cantidad de sorna. Observaba a cada uno de los pares que ingresaban uno a uno, y enseguida, enlazó sus delgados dígitos contra los ajenos, elevando el nudo que ella misma formó con ambas manos, cerrando con el broche de oro que una sonrisa le dejaba acotar. “Estás a salvo conmigo, bombón” soltó, haciendo un amplio énfasis en el sobrenombre, antes de estallar en sublimes risas.
La respuesta contraria la dejó satisfecha, si bien no le molestaba que fuera de forma diferente, confiaba en lo que decía la fémina. Sus dedos enlazados la sorprendieron, pero lejos de molestarle, era un gesto que aportaría credibilidad a la actuación que esperaban dar allí.- Oh, vamos, harás que me sonroje.- Bromeó con la castaña, uniéndose por unos breves segundos, a las carcajadas que ésta dejaba escapar. Los últimos pasos las llevaron más cerca de la atracción, lo suficiente como para que Bonnie pudiera pagar el respectivo precio de la entrada.- Yo invito, cariño.- Murmuró a su compañera, ladeando una sonrisa.
“Trato hecho.” contestó el moreno con un ápice de diversión en sus palabras, obviamente tenía otras intenciones, quería hacer de cupido personal de November, sabía que su hermano estaba algo aislado e ido los últimos días pero Ireland se encargaría de que la ship no muera, por más estúpido que sonase. “A mes del año le agradas.” se atrevió a comentar con una sonrisa mientras caminaban. “Y sé que te agrada mes del año, porque es un buen tipo como su hermano.” esta vez bromeó.
Sonrió divertida ante las afirmaciones que el contrario dejaba escapar. Ciertamente, Ireland llevaba cierta razón en lo que decía, sin embargo, no estaba tan segura de a dónde terminaría llegando con ello.- November me agrada.- Aceptó al muchacho, no era un secreto, ni siquiera se esforzaba por hacerlo parecer.- Así como también me agradan varias personas del reality,- Concluyó bromeando.
El chico señaló a la chica, dándole la razón. ❝Exacto, no hay edad para las sillas voladoras.❞ repitió, aunque no dejaba de entretenerle la idea de ser los únicos gigantes en aquella fila. Sobre todo porque St Clair era conocido por ser bastante amargado, o bueno, serio… o eso decían. ❝¿Qué? no, solo… decía. Aunque tu pareces de doce, así que, puedo decir que te estoy acompañando.❞ la molestó.
Sus ojos se fijaron en un punto delante de ella antes de dirigirse hacia el contrario. Su comentario, claramente inclinado hacia su altura, había llegado repentinamente.- ¡Oye! - Exclamó intentando mantener su semblante serio y duro hacia el contrario, fallando rotundamente al hacerlo.- Eso no es divertido.- Murmuró elevando la comisura de los labios.
Una risa divertida, aterciopelada y suave, brotó desde su opuesta. Su ceja diestra se elevaba con cautela, con la misma que se encargaba en enlazar su brazo con el ajeno, para articular pasos hasta la entrada del espacio, aquel encargado de emanar lo llamado ‘Amor’, observó a la opuesta con un atisbo de burla y asentó “Te prometo que seré la peor pareja que haz tenido en tu vida, así que no sugiero las penas”
- ¿La peor? - Inquirió mientras se permitía acercarse a aquel recorrido dedicado a parejas. Duos ingresando y saliendo del sitio como si aquel fuera, verdaderamente, un paseo cargado de amor.- Solo promete que no me soltarás ahí dentro.- Será mejor que cumplas con las expectativas.- Agregó con humor, dedicándole una sonrisa divertida a su comapñera.- Solo no me sueltes ahí dentro.- Pidió a la contraria en un instante de debilidad.- Temo lo que podamos encontrar.
“Gracias, gracias.” contestó bromeando y haciendo algunas reverencias, si era sincero también le parecía una muy buena idea. Le caía bien Bonnie, enserio esperaba que algo surgiera entre ella y su hermano, aunque jamas lo había dicho en voz alta. “¿Quieres ir alguna parte en especial ¿el túnel del amor? Siempre disfruto que November se moleste conmigo.” se atrevió a agregar con una graciosa sonrisa.
- ¿Túnel del amor? - Inquirió al escuchar la pregunta ajena. No que le molestara ingresar con él, Ireland le caía increíblemente bien, no tenía problemas de atravesar aquel recorrido junto al muchacho.- No creo que a November le importe.- Afirmó, negando con la cabeza unas pocas veces. Y es que últimamente, apenas había cruzado palabra con él.- De acuerdo, pero fingiré que me obligaste a hacerlo si nos cruzamos con alguien conocido.- Bromeó.
“No es talento… solo es suerte de estar en el lugar correcto en el tiempo correcto” sonrió divertida, observando a la morena “Claro que sí, cuando lleguemos a la villa imprimiré una parta ti” respondió después, alegre de que al menos alguien disfrutara ser fotografiada, no muchas veces le pasaba aquello.
- Se llama talento.- Insistió a la contraria.- Yo podría estar en el lugar correcto, en el tiempo correcto y seguiría arruinando una buena fotografía.- Puntualizó siendo completamente sincera con la muchacha. Elevó las comisuras de los labios al escuchar su respuesta positiva.- Te lo agradecería, me gusta conservar recuerdos como esos.
“Estoy bien, solo mi ego está por los suelos… igual que yo” dijo un tanto divertida, ya que a pesar de todo, aquella no era la primera vez que le sucedía algo así, lo cual era un tanto ridículo “Bueno, no será tan complicado, este lugar está lleno de cosas lindas que fotografiar” respondió con una pequeña sonrisa una vez que se levantó del suelo con ayuda de la chica y sin más, levantó su cámara en un rápido enfoque y fotografío a la castaña “¿Ves? Sales bastante linda” respondió mostrando la foto a la chica, de fondo se alcanzaba a ver el carrusel y ella un tanto distraída, pero linda.
Ni siquiera fue consciente de lo rápido que sucedió aquello, sin poder percibir los movimientos ajenos, ahora la contraria poseía su retrato.- ¿Lo dices en serio? - Cuestionó con humor, un tanto sorprendida de la capacidad ajena para encontrar belleza en algo tan simple, aunque admitía que el fondo que la acompañaba, era increíble. Observó al fotografía que le enseñaba la chica.- Bueno, definitivamente tienes talento.- Aseguró a su compañera.- ¿Puedo tener una copia?
Se maldijo reiteradas veces a sí mismo, pues él había sido el de gran idea, esperando que la castaña se acobardase en lugar de él. “No, no, olvídalo. Vamos.” Asintió más para sí, decidiendo avanzar. “¿Nos sentaremos adelante o atrás?”
Una punzada de culpabilidad la golpeó, no quería obligar al muchacho a estar allí si no era lo que deseaba... simplemente estaban demasiado cerca de ingresar como para retractarse.- Escoge tu.- Murmuró a su compañero, era lo menos que podía hacer si estaba llevándolo contra su voluntad.- Luego de esto, podemos hacer otra cosa que quieras.- Agregó en un intento por compensarlo.- Lo prometo.
Una expresión de seriedad se plantó en sus facciones, sin apartar la mirada de la castaña. ❝¿A qué te refieres con poca fe?❞ indagó casi ofendido, intentando sonar serio pero siendo delatado por la sonrisa que al momento se plantó en sus labios. ❝Claro que me lo merezco, Bonnie.❞ reiteró para después pensar cuidadoso su respuesta. ❝Quiero que me acompañes a la casa embrujada.❞ anunció tras unos segundos.
- Es que este es un juego realmente difícil.- Se excusó, como si aquel fuera un comentario que todo justificara. Rodó los ojos al escuchar sus últimas palabras.- Oh, vamos, esas cosas nunca son buenas.- Murmuró a su compañero. Sí, sabía que podía lucir como una miedosa al negar tal idea, sin embargo, no podía estar más lejano de sus sentimientos, aquella era una atracción que no había llamado su atención.- Puedes escoger otra mejor.