A veces nos gusta tanto alguien que aún sabiendo que nunca nos va querer, no podemos evitar ilusionarnos, es como si nuestro corazón aún tuviera esperanza, es como si cada parte de tu cuerpo aún no pudiera aceptar un no, porque así somos, el corazón no se rinde tan rápido como nuestra mente, se sigue acelerando cuando no debería.












