Oscilando entre lo onírico, lo pornográfico y lo redundante, el último film de Gore Verbinski desarrolla una historia que se asemeja en sus diferentes parámetros y características formales y narrativas a demasiadas películas que ya hemos experimentado.
Apoyado en una realización visual impactante y lograda de la mano de Bojan Bazelli, la trama de un joven ejecutivo que es enviado a recuperar al CEO de su compañía de un particular spa en algún lado de los paradisíacos alpes suizos se complementa con un sospechoso comportamiento de una institución que se dedica a "curar" a la clase acomodada mundial.
Desde su llegada, el joven Lockhart, interpretado por Dane Dehaan, percibe la extrañes de un lugar que seduce los sentidos con su magnificencia pero que perturba el raciocinio con su contenido histórico y polémicas actividades dirigidas por el imponente Dr. Volmer, interpretado por Jason Isaacs, del cual dudaremos de sus intenciones desde el comienzo del pietaje.
El trío protagónico lo concluye la bella Hannah, interpretada por Mia Goth, la cual cantará su lugar en la trama y madurará en obviedad narrativa desde que la observamos por primera vez.
Algunos pasajes de imágenes realmente perturbadoras y un logrado trasfondo metafórico de simetrías desarrolladas ingeniosamente apelarán a lo más fuerte de este film que son sus momentos más crudos y pervertidos.
Lo que podría ser "El geriátrico de Menguele" remite en demasiadas ocasiones a Shuttered Island mezclado con Wakolda y agitado con Darkman cayendo en lugares comunes los cuales uno esperaba no ver. La redundancia en ciertos elementos y una repetición dramática cuasi métrica vuelven a "A Cure For Wellness" una película tediosa y extendida que nos recuerda demasiadas veces lo grande que es Leonardo Di Caprio y cuales son sus influencias en las nuevas generaciones.
Con un final Slasher, la obra termina de decantar y decae en una indignante tipicidad del género de la cual tanto parecía alejarse en su primera mitad.
La espectacularidad arquitectónica, locaciones de un manjar visual inconmensurable y una actuación respetable de quienes interpretan a los protagonistas son algunas de las cosas que quedarán en nuestro recuerdo sumando alguna que otra morbosidad y referencia sexual. Por lo demás, la obra recae en un hastío que solo los fanáticos del género agradecerán.
JULIÁN NASSIF









