Un chino en bicicleta
Título: “Un chino en bicicleta” Autor: Ariel Magnus Año: 2007 País: Argentina Idioma: castellano
No sé bien por dónde arrancar. Me lo recomendaron como libro que me iba a hacer reír. Mejor dicho, así me lo describieron, pero la razón por la que llegó a mis manos es porque su dueña anterior (mi pareja) lo había abandonado por la mitad. Me aseguró de que luego de medio libro se ponía pesado y perdía el rumbo. Yo leí las primeras páginas y me reí a carcajadas; no pude creer que pudiera empeorar. La premisa es digna de una comedia absurda argentina: un chino es descubierto quemando una mueblería y se lo culpa de una serie de incendios en mueblerías, y secuestra al único testigo en el caso, llevándolo a vivir durante un tiempo en el barrio chino. Lo que deriva de esto es un tratado sobre la interacción entre las culturas china y argentina (mejor sería decir “argentina-no-china”) en Buenos Aires.
Acá viene mi primera duda sobre el libro. Es que el trabajo de investigación parece, en la superficie, ser muy bueno. Pero yo no sé nada sobre la cultura china, de modo que puede ser todo inventado. “Es una novela,” imagino que me dice el autor. Pero hay una especie de pacto implícito en la escritura estilo Pulitzer (o sea, medio basada en la investigación) de que si vas a contar hechos históricos es mejor que sean reales. En particular pienso en dos fragmentos. En uno dice un personaje que hay un proverbio chino que dice que si un problema no tiene solución, no te preocupes; y si tiene solución, no te preocupes. Como Andrés Calamaro tiene una canción que dice lo mismo (“Dice un proverbio chino”), pienso que debe ser real. Pero quizás Ariel Magnus lo copió de Calamaro. El segundo fragmento que recuerdo es uno en que Yintai, la novia de Ramiro (el personaje principal) le dice que a Ramiro que la corrección política es una enfermedad de nuestro tiempo, que es en realidad una forma de racismo oculta, y que en un futuro en el que se acabe la corrección política leer los libros actuales nos va “a provocar el mismo malestar que ahora nos provocaba leer los tramos racistas en libros de hace cien años”. Una idea interesante, pero de nuevo me pregunto si de verdad es parte de la cultura china o un pensamiento del autor. [Por cierto, recuerdo leer un fragmento de Stefan Zweig del Mundo de Ayer en el que dice que Europa era mejor antes de la primera guerra mundial, y recuerdo sentir un dejo de superioridad europea en lo que decía que me incomodó cuando lo leí.]
Hacia el final (y veo que esto es un tema recurrente en mis reseñas) el libro se me cae un poco. Me parece muy inteligente la sorpresa de que en realidad Li está re loco, y todo lo que está tratando de demostrar es una fantasía agarrada de los pelos. Pero se me vuelve un poco pegajosa la relación con Yintai, y me quedo con las ganas de entender más sobre las muertes de Lito y Chen, y la relación de Ramiro con su mamá. Por otro lado, tal vez precisamente esto fue lo que quiso decir el autor: que la vida es una secuencia de cosas que no se resuelven del todo bien, y que tenemos que aprender a aceptarlo.













