Como amante de la lectura y la escritura no es de extrañar que una de mis metáforas preferidas de las Escrituras es aquella que nos compara a cada uno de nosotros con un libro, un libro que es diferente entre todos los millones que el mundo ofrece, un libro que comenzó a escribirse con nuestro nacimiento y que no ha dejado de escribirse hasta el día de hoy. En una de mis letras registré lo siguiente: “Hay millones de experiencias impresas en cada uno, muchas quedaron atrás y otras aún no se han escrito, recuerda, eres único, nunca sabes el impacto de tu vida sobre el público, familia, amigos no importa quién lo reciba, eres tinta caminando sobre el libro de la vida.”
Aprendemos de las escrituras que: “En un sentido, el libro de la vida es la suma total de los pensamientos y de los hechos de una persona: la historia de su vida.” Es decir, que realmente somos tinta caminando sobre la vida, dejando impresas y plasmadas en nosotros mismos nuestras vivencias, escribiendo TODO lo que vivimos, sentimos, pensamos, todo registrándose diariamente para que pueda ser citado en la eternidad. Siguiendo con esta bonita metáfora, la conocida frase de “pasar pagina” adquiere mas profundidad, más significado, ¿Qué significa realmente pasar página y que conlleva hacerlo?..
Cada página de nosotros mismos es una etapa de nuestra vida, en unas se ha escrito y se ha vivido más que en otras pero una página en el tiempo es un periodo o ciclo que puede ser de unos meses hasta años, esto quiere decir que cuando uno PASA PÁGINA cierra un ciclo, deja esa etapa atrás y comienza una nueva etapa, diferente... Una página tiene infinitas experiencias, pensamientos, sentimientos, innumerables, incluyendo los que tal vez sean más importantes que los propios logros, nuestros errores, caídas, deslices... Yo, al igual que cada uno de nosotros desearía muchas veces poder borrar esos errores cometidos sobre nuestras páginas y reescribirlos, escribirlos como deberían haberse escrito pero no se escribieron, pero si borráramos lo escrito y lo volviéramos a escribir con el fin de buscar la perfección seríamos un libro sin propósito, un libro que habla de felicidad pero no de dolor, que habla de éxito pero no de fracaso y un libro así no enseña...
Borrar los errores es inútil porque esa tinta ya está escrita, esos deslices, caídas y pruebas forman parte de nosotros, manchas o fallos que nos hacen ser quien somos y que se rectifican escribiendo de nuevo, en limpio, sobre una nueva página. ¿Qué significa realmente pasar página y que conlleva hacerlo? Cuando volví a estudiar el “Milagro del Perdón” durante mi misión hubo una parte relacionada con esto que se me quedó grabada y que describe en términos reales lo que es pasar página: “Al abandonar el pecado uno no solamente puede desear condiciones mejores; debe causarlas. Tal vez tenga necesidad de aborrecer las ropas contaminadas y tener repugnancia al pecado. No sólo debe estar seguro de que ha abandonado el pecado, sino de que ha alterado las situaciones que rodean el pecado. Debe evitar los lugares, condiciones y circunstancias donde se efectuó el pecado, porque éstos podrían incubarlo de nuevo con suma facilidad. Debe abandonar a las personas con quienes se cometió el pecado. Tal vez no llegue a aborrecer a las personas involucradas, pero debe evitarlas junto con todo aquello que se relacione con el pecado. Debe deshacerse de toda la correspondencia, regalitos y cosas que le hagan evocar "aquellos días" y "aquellos tiempos". Debe olvidar domicilios, números de teléfonos, personas y situaciones relacionadas con el pasado pecaminoso, y construir una vida nueva. Debe eliminar cualquier cosa que pueda despertar en él recuerdos de lo pasado.”
Son palabras fuertes, duras pero reales, que hablan de cerrar ciclos, de “construir una nueva vida”, volver a leer páginas pasadas debe ser con el único propósito de aprender de ellas, estudiarlas en busca de las enseñanzas pero nada más, si las borráramos y las reescribiéramos, ¿Que aprenderíamos de ellas? Pasar página y escribir en limpio sobre una nueva hoja es apasionante, digno de agradecer y una oportunidad para aprovechar, es totalmente humano cometer errores pero una vez cometidos, volver a caer en ellos no es algo a lo que debamos acostumbrarnos: “Todo lo que se ha dicho y escrito sobre este tema debe prevenir, desde el principio, a las personas que son dignas para que no se enreden en el pecado; pero no se debe interpretar en el sentido de que es inútil empezar de nuevo cuando uno ha reincidido en el pecado. Siendo un dios en embrión, con las semillas de la divinidad nítidamente depositadas en él, y con el poder de finalmente llegar a ser un dios, no hay necesidad de que el hombre se desespere. No debe darse por vencido. Si ha tenido problemas y se ha salido de la vía de la rectitud y de la justicia, debe frenar su desliz y volverse y transformarse. Debe empezar de nuevo. Si se resbala, debe recuperar su equilibrio y protegerse de nuevos deslices y no volver más al pecado. Si en su debilidad fracasa una vez tras otra, ni así debe perder la esperanza, sino procurar que cada esfuerzo nuevo sea más fuerte que el anterior.”
“Las debilidades humanas parecen causar que la gente olvide lo pasado. Habiendo estado en un tiempo bajo la esclavitud del pecado, y finalmente habiéndose librado del yugo, muchos se sienten profundamente compungidos por un tiempo y transforman sus vidas para poder cumplir con todos los requisitos del perdón. Sin embargo, el tiempo tiene su manera de ir borrando las impresiones, y algunos caen nuevamente en el pecado.” Este libro que somos tiene la particularidad de que registra los fallos como cicatrices en el alma, cicatrices que siempre tenemos a nuestra disposición para volver a leer y como recordatorio de aquello que no debemos volver a escribir. Leamos con detenimiento lo escrito, meditémoslo y aprendamos de ello para que cuando vayamos a escribir una nueva página en nuestra vida entreguemos la mejor caligrafía, el mayor cuidado y lo mejor de nosotros para que a cuando el mundo nos lea, lea un libro que merezca la pena, que aporte, que enseñe, “recuerda, eres único, nunca sabes el impacto de tu vida sobre el público...” y cuando nuestras páginas lleguen a su fin, cuando nuestro libro se quede sin páginas, podamos entregar con la conciencia en paz a nuestro Padre Celestial y nuestro hermano Jesucristo un libro lleno de errores pero también de nuevas páginas que nos hayan transformado..







